VALÈNCIA. Más de 800.000 alumnos regresaron este miércoles a las aulas valencianas para iniciar un curso que no prevé ser, precisamente, una balsa de aceite. Las relaciones entre la Conselleria de Educación y los sindicatos con representación en la mesa de la enseñanza pública siguen en el mismo punto que a finales del curso anterior. A unas negociaciones sin visos de una pronto acuerdo, con los sindicatos celebrando movilizaciones desde esta misma semana, se suman los demoledores datos del reciente Informe PISA, sobre los que ningún agente parece tener la intención de asumir responsabilidades.
Así pues, la actividad lectiva se inició en la Comunitat Valenciana con muchos frentes abiertos que tendrán que resolverse (o no) en los próximos meses y que agitarán un curso escolar que, además, estará marcado por el calendario electoral. Cabe recordar que los sindicatos tendrán sus propios comicios el próximo 3 de diciembre, cuyos resultados definirán la composición de la mesa de negociación para los siguientes cuatro años. Por otro lado, la Conselleria de Educación tendrá su propio examen a finales de mayo con la celebración de las elecciones a la Generalitat Valenciana.
En cualquier caso, los focos por ahora se centran en la movilización docente para este inicio de curso. La huelga indefinida de la enseñanza pública se encuentra actualmente suspendida, que no desconvocada, pero sindicatos y organizaciones educativas prevén impulsar en las próximas semanas acciones de protesta para 'apretar' al departamento que encabeza Carmen Ortí en torno a sus demandas. Este final de semana estará marcado por dos acciones: una marcha lenta por València el viernes por la tarde y una manifestación unitaria el sábado en las principales capitales de provincia.
La Plataforma per l'Ensenyament, que integra entidades como STEPV, CCOO, UGT o Fampa València, se plantó este miércoles ante la sede de la Conselleria de Educación para denunciar que las reivindicaciones que derivaron en la huelga indefinida siguen "en el mismo punto" o "incluso peor" que a finales del pasado curso.

- Concentración este miércoles ante la Conselleria de Educación. -
- Foto: EUROPA PRESS
La portavoz de la Plataforma y presidenta de Fampa València, Elisabet García, abogó por una respuesta "masiva" a la manifestación de este sábado y reclamó que el alumnado "pueda aprender en centros dignos, seguros, accesibles" que estén adaptados "a las necesidades educativas del siglo XXI". "No pedimos privilegios, exigimos que se garantice un derecho fundamental", sentenció.
Por parte de los sindicatos presentes en la concentración, todos ellos coincidieron en cargar contra el departamento que encabeza Carmen Ortí por la ausencia de "avances" en las negociaciones y por la aplicación de una serie de acuerdos que consideran "claramente insuficientes", como es el caso de la subida salarial aprobada este martes en el pleno del Consell. En esta línea, el coordinador de acción sindical de STEPV, Marc Candela, criticó que el aumento retributivo pactado por la Conselleria con los sindicatos Anpe y CSIF "no avanza suficiente en la recuperación del poder adquisitivo perdido".
Candela acusó al Ejecutivo autonómico de "tirar más gasolina al conflicto" con los cambios en materia de Inspección Educativa aprobados vía ley de Acompañamiento. Una serie de modificaciones que, precisamente, UGT denunció este miércoles ante la Alta Inspección Educativa del Estado al considerar que la Generalitat ha tratado de imponer "una policía del pensamiento" con las nuevas reglas del juego en materia de inspección.
Consideran las nuevas medidas "efecto de la presión" sindical
En materia de las negociaciones entre la Conselleria de Educación y los sindicatos, la consellera reconoció este lunes la "dificultad" de poder llegar a acuerdos con los agentes sociales, pero aseguró que su departamento "tiene objetivos propios" que aplicará independientemente de si logra el consenso sindical. Durante la rueda de prensa de inicio de curso, Ortí hizo referencia a medidas en torno a ratios, contratación de docentes o inversión en infraestructuras que el Consell planteó a los sindicatos y que prevé ejecutar, aunque no haya rúbrica sindical.
Candela, representante del sindicato mayoritario en la mesa de negociación, aseguró que espera que las negociaciones "vayan a más" y se puedan firmar acuerdos. No obstante, apuntó: "Mientras no sea así, si van a aplicar todo lo que hemos avanzado también es bienvenido, y es efecto de la presión y de la lucha que hemos tenido".
Unas declaraciones con las que intentó descargar la presión sobre posibles futuros avances sindicales al considerar que "poco" se va a lograr en los próximos meses si la fórmula negociadora es la misma que a finales del pasado curso. También crítico fue el representante de UGT, Kilian Cuerda, quien consideró que la Generalitat ha "desaprovechado" la "oportunidad de negociación, diálogo y acuerdo" abierta tras la suspensión de la huelga.
En esta línea, subrayó que la huelga no está desconvocada y advirtió: "La lucha no ha terminado, porque las mejoras necesarias de decencia, dignidad y bienestar para nuestro alumno, para el profesorado y para toda la educación pública valenciana no se han conseguido". Desde CCOO, Óscar Ortiz, también puso de relieve que las reivindicaciones se mantienen ante unas propuestas educativas que no se traducen en "un cambio real de la educación pública valenciana".
Con ello, tanto la representante de Fampa València como dirigentes sindicales de las tres formaciones que mantienen suspendida la huelga indefinida, evidenciaron que el conflicto educativo sigue prácticamente en el mismo punto que antes de las vacaciones escolares. Ante ello, estas entidades tratan de redoblar su presión en este inicio de curso con una serie de actos que apuntan hacia un otoño de alta tensión en la enseñanza autonómica.
Los resultados de PISA, otro punto de discordia
Y, mientras el conflicto sindical sigue su camino, el inicio de curso también ha estado marcado por el Informe PISA de 2025, cuyos resultados fueron publicados este martes. Si bien se observa una caída generalizada en los niveles del alumnado de 15 años tanto a nivel nacional como internacional, el descenso es especialmente pronunciado en el caso de la Comunitat Valenciana.
El alumnado valenciano obtuvo la tercera peor puntuación a nivel nacional en Matemáticas y Ciencias, solo por delante de Ceuta y Melilla. En Lectura, fue el cuarto por la cola, tras las dos ciudades autónomas y el País Vasco. Los estudiantes valencianos se encuentran a 27 puntos en Lectura y Ciencias, y a 22 puntos en Matemáticas. Una distancia considerable, teniendo en cuenta que se estima que una diferencia de 20 puntos equivale a lo aprendido a lo largo de todo un curso escolar.
Un batacazo histórico sobre el que los agentes implicados evitan asumir responsabilidades propias. Este martes, el Consell reconoció que los resultados eran "pésimos", pero descargó las responsabilidades sobre el Gobierno de España, por la aprobación de la LOMLOE; y sobre el Consell del Botànic, por su gestión entre los años 2015 y 2023. Los portavoces parlamentarios del PSPV y Compromís, por su parte, apuntaron hacia la política educativa del actual Ejecutivo autonómico.
Esta misma tendencia argumental se mantuvo durante el miércoles. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, cargó contra el Gobierno de España por unos planes de estudio que, a su juicio, son "ampliamente mejorables". El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconoció estar "preocupado" por el Informe PISA, pero descargó la responsabilidad sobre las comunidades autónomas del PP por "no ejecutar recursos económicos". De nuevo, cruce de reproches sin especial interés por la autocrítica.
Precisamente, el sindicato CSIF reclamó a la Generalitat "un gran pacto por la educación" y tildó de "irresponsabilidad política" que los diferentes actores se "echen las culpas" sin "impulsar medidas conjuntas a largo plazo". La central sindical reclamó "estabilidad" y "una mayor inversión" educativa. Ante esta situación instó al Consell a propiciar "un gran pacto por la educación". El sindicato señaló que "constituye una irresponsabilidad política echarse las culpas entre los diferentes partidos y no impulsar medidas conjuntas a largo plazo".
Por su parte, el STEPV tildó los datos valencianos de "especialmente alarmantes", pero pidió ejercer una mirada "crítica" sobre el mismo, exigiendo "políticas educativas basadas en la equidad, la inversión real y el respeto a la profesión docente". Mientras que, desde UGT consideraron que los resultados son una derivada de la "falta de inversión" y de "recortes" en diferentes aspectos educativos. "Todo esto es un síntoma de que hay algo que no va bien", apostilló.

