CASTELLÓ. La Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, dirigida por Marián Cano, financia a través de Ivace+i Innovación el desarrollo de nuevas tecnologías para transformar residuos de naranjas y mandarinas en soluciones industriales de alto valor añadido.
La iniciativa, denominada DÉLICE, apuesta por la economía circular y busca reducir el desperdicio alimentario mediante la valorización de subproductos citrícolas. En concreto, el proyecto trabaja en la extracción de pectina, una fibra natural soluble con propiedades gelificantes, que se utiliza como base para desarrollar tintas inkjet biocompatibles y comestibles capaces de imprimirse directamente sobre alimentos.
El proyecto está coordinado por el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) y cuenta con la participación de la Universitat Jaume I de Castelló y de la empresa Personas y Tecnología. Además, la iniciativa recibe financiación de la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) Comunitat Valenciana 2021-2027.
En la fase actual, el equipo investigador del ITC trabaja en la formulación de tintas a partir de pectina extraída de residuos cítricos, así como en el desarrollo de un sensor capaz de indicar el deterioro de los alimentos.
La principal novedad de estas tintas radica en que incorporan sensores naturales que cambian de color a medida que el alimento se deteriora. De esta manera, el propio producto ofrece una señal visual sobre su estado de conservación, lo que permite evitar el consumo de alimentos en mal estado y, al mismo tiempo, reducir el desperdicio provocado por la incertidumbre sobre su frescura.
Con esta tecnología se avanza hacia el objetivo de “desperdicio cero”, al aportar una herramienta práctica para mejorar la gestión de los alimentos a lo largo de toda la cadena de valor.
Economía circular y nuevas oportunidades industriales
El enfoque del proyecto se alinea con los retos del tejido industrial valenciano, al combinar desarrollo tecnológico con la creación de productos sostenibles de alto valor añadido.
La valorización de residuos agroalimentarios permite reducir el impacto ambiental asociado a su gestión y abrir nuevas oportunidades económicas en sectores vinculados a la alimentación, el packaging inteligente o la tecnología de materiales.
En el desarrollo del proyecto, el Instituto de Tecnología Cerámica aporta su conocimiento científico en materiales y formulación, mientras que la Universitat Jaume I de Castelló lidera la investigación en procesos y tecnologías verdes para la valorización de residuos hortofrutícolas. Por su parte, Personas y Tecnología, S.L. contribuye con su experiencia en el desarrollo tecnológico y la transferencia de los resultados al entorno empresarial.
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