VALÈNCIA. A medida que el ecosistema emprendedor nacional ha ido madurando han ido también avanzando algunos ecosistemas locales. Según el ICEX, España cuenta con 37 ciudades entre las 1000 principales del mundo reconocidas formalmente con actividad de startups e innovación, de acuerdo con los datos oficiales de StartupBlink. Asimismo, a escala de infraestructuras, el país consolida una fuerte descentralización que se extiende en más de 280 puntos entre hubs, incubadoras y aceleradoras locales que se reparten por diferentes comunidades autónomas. En conjunto nos situamos en el puesto número 13 a escala mundial, una posición más que loable teniendo en cuenta que nuestro ecosistema de startups es más joven que otros en Europa.
En consonancia con la progresiva descentralización, cada año se celebran en España más de un centenar de eventos relacionados con el emprendimiento y las startups. Algunos se han erigido ya como referente nacional o internacional como South Summit (Madrid), 4YFN y MWC (Barcelona) o VDS (Valencia). Pero también experimentan un crecimiento sostenido eventos más alejados de las grandes capitales. Es el caso, de RegenERA Local y C-Meet (Santander), Waykup Forum (Murcia) o Salamanca Tech Summit, entre muchos otros.
Para María Benjumea, fundadora y presidenta de South Summit, es normal que así sea. “Es perfectamente entendible que las ciudades intermedias y las comunidades locales quieran su propio entorno de emprendimiento, generar oportunidades nuevas de negocio, atraer y retener talento y captar posibles inversiones de ámbito nacional en internacional”, sostiene. A su juicio es la prueba de la gran capilaridad en el desarrollo del ecosistema nacional.

- María Benjumea.
Con identidad propia
La diversidad territorial puede suponer una oportunidad. Cada región puede impulsar proyectos vinculados a sus propias ventajas competitivas. Hay quien habla, no obstante, de riesgo de fragmentación y de duplicar esfuerzos con propuestas muy similares. Solo en la industria del videojuego se pueden identificar el Madrid in Game, con 4.500 metros cuadrados repartidos en cuatro pabellones; el Campus Aceleradora GAME.EUS (Vitorias Gasteiz); la escuela valenciana ESAT, referente internacional en la formación de profesionales para el sector; o la Fábrica del Videojuego en Málaga mientras que Bilbao acoge cada año la Big Conference, uno de los eventos más importantes del sector.

Frente a esta tesitura, empiezan también a surgir ecosistemas especializados y con identidad propia. Bilbao, por ejemplo, tiene una marcada orientación industrial y al deep tech, mientras que Andalucía (especialmente Almería) y Murcia concentran gran parte del agrotech que se desarrolla en España; o la biotecnología en Navarra. Comparten todos el aprovechamiento del tejido empresarial histórico, las universidades, las corporaciones locales y el apoyo de estrategias regionales. Aún así, hay quien sostiene que es preferible canalizar esfuerzos y diseñar una estrategia nacional asignando áreas concretas de actividad a cada zona conforme a su idiosincrasia para no repetir. Claro que ello requiere de una elevada dosis de generosidad.
La atracción del talento
Un punto de inflexión a favor de los ecosistemas locales llegó con el teletrabajo. La tecnología disponible no requería ya de la presencialidad de los trabajadores, el talento podía residir donde quisiese. Sumado a la competencia entre ciudades para posicionarse como centros de referencia tecnológica, se desató otra batalla territorial en torno a la captación de talento innovador.
España ha conseguido posicionarse como destino líder a escala mundial en el índice de Visas para Nómadas Digitales de Immigrant Invest, con una estimación global de más de 300.000 nómadas digitales residiendo o cohabitando temporalmente en España. Su distribución no es uniforme sino que registra una alta polarización entre las zonas urbanas y costeras. Barcelona, Madrid, Valencia, Málaga y Alicante serían, por este orden las ciudades con más asentamientos. Canarias y, en particular, las Palmas de Gran Canaria, destaca también como uno de los destinos más consolidados.
El inconveniente de la financiación
Y si el problema ya no es tanto dónde nace una startup sino la capacidad de cada territorio para conectar talento, conocimiento, tejido empresarial y mercado, sí que el problema de la financiación se acentúa en los ecosistemas menores. Así lo pone de manifiesto el informe elaborado por Caixabank DayOne y Afi, basado en el análisis de más de 1000 startups participantes en los premios EmprendeXXI. Según éste, la Comunidad de Madrid y Cataluña reúnen más del 50% de la financiación total captada por startups, un 64% si suman la del País Vasco.
Tal vez sea acortar la brecha de la financiación lo que persiguen algunas de las Comunidad Autónomas que tramitan su propia ‘ley de startups’ en consonancia con la ley nacional, en vigor desde enero de 2023. Startup Valencia fue la primera organización en proponer una redacción adaptada al territorio aprovechando el espacio que cede la ley nacional a las iniciativas de las distintas comunidades autónomas. Nacho Mas, CEO de la organización, hablaba ya de este tema en septiembre de 2023, pero es ahora cuando el Gobierno valenciano ha empezado con la tramitación de la nueva Ley de la Ciencia, la Innovación y el Emprendimiento Científico para impulsar el ecosistema de empresas emergentes y dotar de más fondos de crecimiento a la región.

También en fase de tramitación se halla el Anteproyecto de Ley de Startups de Cantabria. Javier Puente, director de Innovación, Desarrollo Tecnológico y Emprendimiento Industrial del Gobierno cántabro señala que uno de los objetivos principales de esta ley específica es apoyar a los inversores a nivel autonómico facilitando aspectos fiscales y de financiación así como potenciar la zona como un laboratorio de pruebas (sandbox) para que cualquier organización, proceda de donde proceda, pueda probar allí su tecnología.
Aceptando la pluralidad normativa y su capacidad para eliminar cargas burocráticas e incentivar la implantación de nuevas empresas en la zona, conviene no obstante señalar que el impacto más potente sobre las cuentas de una startup o de una scaleup -especialmente en materia fiscal- van a proceder siempre del Gobierno de la nación dada la menor potestad de las autoridades autonómicos en esta materia.