VALÈNCIA. "A las infraestructuras de la Marina Sur hay que darles una vuelta, porque las empresas hemos hecho una gran inversión". Así lo apunta Rafa Navarro, fundador de Innsomnia, quien reclama mejoras en el entorno mientras prepara una nueva etapa para la aceleradora en la Marina de València. La compañía proyecta destinar 1,6 millones de euros a modernizar la Base 2, donde desarrolla su actividad desde 2016 y cuya concesión se ha adjudicado por dos décadas más. Una inversión con la que busca reforzar la dimensión internacional del espacio y la conexión entre startups y empresas. "Se ha gastado mucho dinero en fotos y en eventos; eso está muy bien para concienciar, pero ahora falta esa transferencia real", sostiene.
- Innsomnia llegó a la Marina en 2016. ¿Qué balance hace de estos diez años?
- Han sido diez años en los que prácticamente creamos el sector entre varias aceleradoras. Para València es muy interesante que, de las cinco grandes aceleradoras que hemos operado en España estos años, tres tengamos sede aquí: Lanzadera, Plug and Play y nosotros. Tener un ecosistema privado es lo que envidian todas las ciudades. Sumado a Startup Valencia, esto le ha dado solidez. Durante este tiempo ha cambiado todo a una velocidad de vértigo. Ahora hay que mirar las cosas con más perspectiva y una visión más internacional.
Hemos tenido todos los inconvenientes del mundo porque hasta hoy estamos en una concesión del consorcio que ya no existe y fuimos los primeros de la Marina Sur. Hemos sufrido y tenido las peores condiciones de todos. Pero ahora, con la nueva concesión de 20 años por delante, se hace justicia y vamos con una visión totalmente diferente y muy internacional.
- ¿Y el espacio de la Marina Sur? ¿Ha mejorado acorde con el crecimiento de los proyectos?
- Por los que estamos aquí, somos el mejor sitio de España, y nosotros conocemos lugares tanto del país como de Europa y de Latinoamérica. Somos uno de los lugares más envidiados para desarrollar este ecosistema. Otra cuestión son las infraestructuras que tenemos alrededor. A la Marina, y lo hablamos con el anterior Gobierno, con este y con el Puerto, hay que darle una vuelta. Las empresas privadas hemos hecho una gran inversión, traemos mucha gente a nivel internacional y debemos tener una entrada mucho más digna de la que tenemos. Es algo que venimos diciendo desde hace mucho tiempo. Las administraciones son muy lentas y hay que darle una vuelta a esto de forma rápida.
- ¿Qué otras mejoras de infraestructuras, al margen de la entrada, se podrían realizar?
- Nos peleamos durante años para que la calle tuviera nombre. Por supuesto, hay que mejorar el estado de la calle. Los tinglados habría que adecentarlos y, si no se pueden usar para otra cosa, por lo menos que sean transitables. También el acceso al aparcamiento. A efectos laborales, estamos casi en un polígono industrial; no puede ser que tengamos que aparcar en un aparcamiento de pago. Para lo que nosotros aportamos a la ciudad, tanto el Ayuntamiento como el Puerto deberían intensificar su apuesta por esta zona, que me consta que la tienen, pero va todo muy lento.

- Hace alrededor de un año se declaró la zona como enclave tecnológico. ¿Se ha percibido alguna mejora?
- De momento no hemos notado nada. No sé si cuando iniciemos las obras tendremos algún tipo de autorización especial o de ayuda, pero por ahora no.
- ¿Cómo ha sido desarrollar un proyecto en una base pensada para ser algo efímero? ¿Se han generado muchos inconvenientes durante estos años?
- Con mucho riesgo. Empezamos sumando concesiones de cinco años y salió cuatro veces a exposición pública, mientras que otras no han salido ninguna. Eso tenía un riesgo tremendo, porque al banco, en función de los años que tengas por delante, le puedes pedir más o menos. Con lo cual, aquí no hemos podido hacer una reforma integral. Ahora sí la vamos a hacer, para dejar no solo un edificio chulo, sino una base modelo, como quiere la Unión Europea, destinada a la transferencia real del conocimiento, muy conectada a ecosistemas internacionales y donde se puedan conectar las empresas, las startups, los centros tecnológicos y otros actores públicos.
Eso es lo que le falta a España: la transferencia real del conocimiento. Se ha gastado mucho dinero en fotos y en eventos; eso está muy bien para concienciar, pero ahora falta esa transferencia real. Máquinas, hacer prototipos y software que sea útil para las pequeñas empresas y los grandes actores. Desarrollos que ayuden a aumentar la productividad de las empresas, reducir sus costes o mejorar sus procesos.
- ¿Está lo suficientemente implicada la Administración en fomentar esta transferencia de conocimiento?
- Con serenidad y tranquilidad, aquí hay que abrir un debate con la Generalitat y el Ayuntamiento. La parte de organismos públicos, semipúblicos, subvencionados, fundaciones… Todo ese paquete hay que ordenarlo. Lo que no puede ser es que lo público esté haciendo competencia a lo privado, porque lo público tiene que llegar donde lo privado no puede.
Tenemos una comunidad y una ciudad con unos privilegios tremendos: ser la ciudad con mayor número de startups per cápita en Europa, tener aquí a tres de los cinco grandes actores de aceleración y contar con una asociación de startups. Tenemos muy buenos mimbres y un buen sistema público, pero hay que ordenarlo. Si hemos llegado a donde estamos con malas condiciones, esto puede ser un centro que compita y que sea una referencia internacional.
- ¿A qué cuestiones se refiere?
- En nuestro caso, nos presentamos a ayudas públicas donde el 60% se va a lo público. Tenemos que competir con gente con una liquidez y una caja tremendas, y precisamente cuando nos presentamos a esos concursos nos condiciona la caja. Que se cree una línea para lo público, pero que no entren a competir en concursos para lo privado: ayudas, subvenciones y concursos para llegar a las empresas privadas. Nosotros hemos asumido mucho riesgo al construir este sector privado y, evidentemente, hay que ordenar.

- ¿Qué hay dentro de Innsomnia a día de hoy?
- Al edificio lo hemos renombrado como Base 2, porque nadie tiene por qué asumir nuestro nombre. Aquí están Innsomnia, Startup Valencia, el Banco Asiático de Desarrollo, Siemens Mobility y varias startups, y vamos a hacer esta base mucho más internacional.
Por otra parte, Innsomnia, como compañía, gestiona las startups de Banco Santander y Santander X en once países y hace proyectos para otras ciudades de España creando ecosistemas. Vamos a abrir dos hubs el año que viene en otras ciudades de España y nos estamos metiendo en ecosistemas internacionales del norte de Europa. Hemos abierto en Miami y vamos a hacer una apuesta por la IA aplicada al periodismo. Es una de las profesiones básicas de la democracia y tiene que combatir las noticias falsas. El periodismo, nos guste o no, es lo más cercano a la verdad, con todos los matices de izquierda o derecha, y esa bandera de la verdad hay que reivindicarla.
Nosotros somos una aceleradora de startups que nunca ha invertido y vamos a seguir sin tener un fondo de capital riesgo. Hacemos, sobre todo, asesoramiento, retos para empresas, comunidades… Todo lo relacionado con la conexión de startups y tecnología con las empresas.
- Han planteado una inversión de 1,6 millones de euros para esta nueva etapa. ¿Qué van a hacer?
- Tenemos que acometer, lo primero, los temas de estructura: levantar la terraza y la fachada posterior. Ten en cuenta que son edificios efímeros; esto no tenía ni paredes. Y luego haremos un gran cambio de diseño. Al final, esto es un edificio efímero, con una base de hierro frente al mar.
- Tienen una alianza con Startup Valencia. ¿En qué consiste y qué aporta al proyecto?
- Startup Valencia siempre quiso tener un hub en la Marina de València y nunca lo pudo tener. Hablamos con ellos y les dijimos que nos encantaría que estuvieran aquí, porque le dan mucha vida al edificio. Tienen una visión muy internacional y la alianza consiste en convertir este espacio en la casa de las startups, con muchas visitas y gente pasando por aquí. Empresas, startups y fondos de todo el mundo. Un lugar vivo donde todos los días pasen cosas.
- Hablaba de una expansión internacional. ¿En qué consiste?
- Aún no puedo decir las ciudades, pero está muy avanzado. Hay dos ciudades donde vamos a establecernos como hub y donde vamos a crear un ecosistema. Y otro proyecto relacionado con la transferencia de conocimiento. Estamos estudiando otros, pero sí queremos tener dos o tres hubs que gestionemos o cogestionemos en el resto de España.
- ¿Hasta qué punto se ha vuelto atractiva València para los proyectos internacionales?
- Es un sitio muy atractivo, no solo por el clima, sino porque tenemos una gran base de startups y el tema de la transversalidad es algo interesante. En algunas aceleradoras con fondo te dicen que pongas foco, y está bien, pero hay startups que van a triunfar por una cosa y otras necesitan crecimientos más transversales: una tecnología en diferentes sectores. Porque, si trabajas con un líder del sector, no te va a dejar trabajar con otro líder. Pero tienes que tener una cierta transversalidad hasta que factures uno o dos millones de euros, que ya te da otras posibilidades. Es importante para los primeros cinco o seis años, en los que mueren las compañías.
- ¿Se perciben más compañías en algún sector concreto?
- Nosotros empezamos en fintech. Luego llegó el insurtech. Aquello decayó bastante. Después empezó la industria, la logística y ahora están viniendo muy fuerte la salud y la agricultura. La salud, porque los sistemas no se van a poder mantener si no hay mucha robotización, y la agricultura, por la falta de mano de obra. Pero hay una parte de la tecnología aplicada a la agricultura, sobre todo la relacionada con los drones, que se ha ido a defensa. Hay que abordar la digitalización de la agricultura y hay una gran oportunidad con la agricultura de precisión y el minifundio. Hay que hacerlo rentable con la digitalización.
- Con su proyecto Digital Logistics Park quieren acercar la tecnología a la logística portuaria.
- Uno de los proyectos que hemos prometido al Puerto es hacer un Digital Logistics Park internacional; no tiene por qué estar solo aquí. Nosotros vamos a crear una comunidad de talento que permita ayudar a las empresas de logística y a los puertos a hacer negocio y transformarse digitalmente. Tenemos la experiencia de trabajar cinco años con KPMG en la digitalización de todos los puertos de España. Eso lo queremos trabajar con base aquí, pero con un enfoque internacional. Hay que diversificar mercados y buscar nuevos clientes.

- Periodismo, puertos… ¿Hay algún otro sector en el que les gustaría profundizar?
- Uno de los hubs que vamos a abrir está muy vinculado a la industria del automóvil y a la agroalimentaria. La primera tendrá una conexión importante con las deep tech. Nos vamos a convertir en el tipo de hub que quiere la UE, con el vínculo a estas tecnologías profundas.
- ¿El fin de los fondos Next Generation va a afectar a la innovación en España?
- Que venga dinero siempre es bueno, y a nosotros tanto nos han beneficiado los fondos como nos han perjudicado. Pero en Latinoamérica y Estados Unidos se ven las cosas con muchas menos ayudas y la gente pelea más. A veces, el exceso de ayuda no contribuye a que el mercado funcione bien. En este caso ha habido mucha ayuda pública destinada a organismos públicos, haciéndonos la competencia. No diré que nos venga bien la desaparición de los fondos, pero creo que va a ayudar a introducir una competencia más seria.
- ¿Cómo puede retener València a las scaleups?
- Los family offices deberían acercarse a las compañías con su experiencia. Ese tipo de capital es muy interesante para las startups, porque es un capital de acompañamiento que te exige menos. Deberíamos acercarlos para que apostaran por el tejido de la Comunitat. En todo caso, más que unicornios, la Marina tiene que ser una gran fábrica de empresas y no todas tienen que ir a la misma velocidad.
- ¿Y cómo fomentar que la Marina sea más una fábrica de empresas?
- Acercando las startups a las empresas. Las empresas pequeñas y medianas pueden tener cosas de las grandes tecnológicas, pero los sistemas hechos a medida, los diseños con los que pueden fallar barato o los sistemas que las van a convertir en diferenciales se los va a aportar una startup o una scaleup. Hay que conectar mucho la transversalidad de sectores de la economía valenciana con la tecnología.
- ¿Y quién tiene que hacer esa tarea?
- Eso es política y labor comercial de las empresas con el mercado. Hay que pasar ya de las fotos e ir a la transformación real de las compañías, donde hay que ser rápidos.

- ¿Y qué puede hacer la política ahora mismo por el ecosistema startup de la ciudad?
- Nos tienen que arreglar la entrada de la Marina y acercar las empresas a las startups. También es verdad que, por la mañana, cuando nos levantemos, hay que mirar lo que están haciendo en otras partes del mundo. València tiene que jugar en la liga internacional porque tenemos los actores y los mimbres suficientes. Todo el ecosistema tiene que exigirse más para dar ese salto.
- ¿Cree que somos mejores que Madrid y Barcelona?
- En algunas cosas sí, como que somos más transversales. Tenemos un ecosistema creado por la economía privada, que te da mucha más estabilidad. Somos más atractivos en condiciones de vida, por los costes laborales, de vivienda y de transporte. En otros aspectos tendremos que superarnos, porque son capitales más grandes y tienen más nombre a nivel internacional, pero en València tenemos muy buenas condiciones de partida. Tenemos que ser astutos y ver qué queremos ser en los próximos diez años. Hacerlo con serenidad y con el consenso del sector.
- ¿Y las grandes empresas?
- Se acercan a las startups con buenas intenciones, aunque hay algunas que tienen equipos para copiar sus proyectos. De hecho, hemos llegado a rechazar alguna compañía importante porque se dedicaba a copiar a las startups. Estas grandes empresas han creado departamentos de innovación que son como las aceleradoras, pero para que te lleguen las buenas startups tiene que haber un árbitro en medio que dé credibilidad a las dos partes: que una no copie y que la otra suministre en tiempo y forma.
Se han acercado, pero ahora hay muchas dudas sobre cómo aplicar la IA y convertirla en un modelo de negocio. Los departamentos de innovación, que antes eran las marías, ahora los han puesto en el centro y tienen que salvar la empresa. Entonces, se han acercado, pero ahora se han acercado mucho más. Cualquier empresa ahora mismo tiene que tener un presupuesto anual destinado a experimentar con nuevos modelos de negocio a bajo coste o a mejorar los que ya tiene.
- ¿Qué más se puede hacer para fomentar la transferencia de conocimiento?
- Hay un problema en toda España. Hay un mundo de los centros tecnológicos, los institutos y las fundaciones, que son los que siempre se dedicaban al mundo de la innovación, que, cuando llega el mundo de las startups, lo ven como una competencia, cuando la innovación y la digitalización son cosas diferentes.
Ese divorcio entre esos dos mundos, no porque las aceleradoras no hayamos querido acercarnos, sino porque ellos lo ven con recelo, ha pasado en toda España. Y creo que internacionalmente también. Clarísimamente hay que acercar estos dos mundos: uno en el que somos rápidos y efectivos y vamos a negocio, y otro que tiene mucho dinero, pero es lento y está alejado de la economía de mercado. Esos dos mundos los tiene que acercar la política.