Entrevista

Empresas

Boix (Ivefa): "Incentivar la inversión extranjera está bien, pero sin olvidar a las empresas que ya están aquí"

Entrevista a Emi Boix, presidenta del Instituto Valenciano para el Estudio de la Empresa Familiar

  • Emi Boix, presidenta de Ivefa.
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VALÈNCIA. La empresa familiar afronta en la Comunitat Valenciana uno de sus grandes desafíos: asegurar su continuidad en un momento marcado por el relevo generacional. Su peso en la economía autonómica es incuestionable: representa cerca del 90% del ecosistema productivo, genera tres de cada cuatro empleos y aporta más del 80% del PIB. Pero ahora el reto pasa por garantizar las condiciones para que ese tejido empresarial pueda mantenerse y seguir creciendo.

En este contexto, la presidenta del Instituto Valenciano para el Estudio de la Empresa Familiar (Ivefa), Emi Boix, reclama que las políticas económicas pongan el foco también en las compañías que ya forman parte del territorio. La empresaria defiende medidas como el 'cheque relevo' o un mayor respaldo al 'reemprendedor', aquel empresario que, tras poner en marcha un proyecto, continúa generando actividad y empleo. "Todas esas medidas e incentivos que están poniendo sobre la mesa para atraer a empresas y que vengan a establecerse las apoyamos totalmente, pero sin olvidar a los que están aquí", señala en una entrevista con este diario.

Boix valora los avances fiscales impulsados por la Generalitat Valenciana, como la bonificación del 99% en el impuesto de Sucesiones y Donaciones, ampliada en la Ley de Acompañamiento de 2026 hasta el cuarto grado de parentesco, aunque reclama ir un paso más allá. Entre sus peticiones figura extender esta exención a los holdings y a la tesorería de las compañías para facilitar la continuidad de las empresas familiares.

-¿En qué momento se encuentra la empresa familiar valenciana?

-Está en un momento fantástico, de crecimiento, desarrollo y de mucha innovación. Desde Ivefa trabajamos para apoyar a las empresas familiares en todo aquello que supone un cambio tanto en los tránsitos generacionales como la inteligencia artificial, la digitalización, la internacionalización, la competitividad o la sostenibilidad.

-En un contexto tan volátil y marcado por la incertidumbre geopolítica, ¿cuáles son las principales preocupaciones de las compañías?

-La crispación política no nos ayuda nada. Esa polarización a la que estamos todos expuestos genera malestar y no contribuye ni a la economía ni a la sociedad. Pese a ello, seguimos trabajando e invirtiendo. Además, hay muchas circunstancias a nivel global que pueden desestabilizar el ritmo de crecimiento de una empresa, pero según nos internacionalizamos y diversificamos nuestros mercados y negocios, obtenemos una mayor estabilidad. Para nosotros la internacionalización, a pesar de todas las circunstancias que tenemos hoy sobre la mesa, sigue siendo una palanca de crecimiento. Es verdad que hay mercados que generan más preocupación y donde es más difícil acceder, pero las empresas familiares no nos podemos quedar quietas y tenemos que seguir buscando oportunidades y nuevas vías de negocio para mantener el crecimiento.

-¿Qué sectores están sufriendo más y cuáles están mostrando más fortalezas?

-Somos una asociación completamente transversal y todos los sectores están representados dentro de Ivefa. Por tanto, no identificamos un sector crítico porque para nosotros la parte sectorial es lo de menos. Sí es cierto que actividades como la hostelería o la agricultura están sufriendo especialmente por la falta de talento y el absentismo y eso está influyendo en la continuidad o no de las empresas. Y, a nivel internacional, el tráfico de mercancías repercute en el negocio de las organizaciones.

  • Emi Boix, presidenta de Ivefa. -

-Actualmente, existe un problema en muchos sectores para encontrar determinados perfiles profesionales, ¿cómo están afrontando el reto del talento?

-La empresa familiar tiene una gran fortaleza que debemos poner en valor todos los días y es nuestra cultura corporativa, nuestro arraigo y la importancia que damos a las personas. Tenemos unos valores que nos mueven y debemos trasmitir ese propósito no solo a las nuevas generaciones sino al resto de la sociedad, a nuestros equipos, clientes y proveedores. Eso nos da un arraigo a nivel de marca empleadora y fomenta la estabilidad dentro de las organizaciones. No obstante, la fuga y la fidelización del talento está encima de todas las mesas, pero esa fortaleza nos tiene que ayudar. Tenemos que utilizarla más y ponerla en valor para que nuestros empleados se empapen de la cultura corporativa y conozcan el propósito y se sientan parte porque entonces se implicarán más.

-¿Cómo consigue la empresa familiar ser atractiva y competir con las grandes multinacionales a la hora de captar profesionales?

-Con valores y propósito. La empresa familiar tiene que transmitir estabilidad, continuidad y esos valores que le mueven. También los jóvenes entienden de propósito y necesitan sentirse parte de un proyecto a largo plazo. Hoy en día, la fidelización del talento no depende únicamente del salario, sino que también influye cómo trabajamos con las personas, cuál es nuestro propósito y cómo se desarrolla la vida dentro de la organización.

-Uno de los principales problemas es el relevo generacional. ¿Detecta un mayor interés de los jóvenes por incorporarse al negocio familiar o resulta cada vez más difícil garantizar la continuidad de los proyectos empresariales?

-Hay grandes dificultades en la continuidad de la empresa familiar. Muchas veces se pone el foco en cuándo el fundador va a dar el paso y dejar la empresa en manos de la siguiente generación. Pero lo importante es que esa transición se prepare con suficiente antelación para que no sea una debilidad, sino una fortaleza. Una sucesión exitosa supone trasladar el legado a la nueva generación y, al mismo tiempo, incorporar innovación, responsabilidad y nuevas herramientas, dando continuidad a los valores del antecesor, pero adaptándolos a una nueva realidad.

-¿Ha cambiado la forma de abordar este proceso en los últimos años?

-Creo que va cambiando. Antiguamente los fundadores podían estar trabajando hasta los 80-90 años, pero cada día se valora más la calidad de vida, el tiempo que tenemos fuera de la empresa y la empresa en mucho casos ha pasado de ser un proyecto de vida a ser un proyecto empresarial de futuro. Por tanto, creo que de la mano de la profesionalización viene una forma de liderazgo un poco diferente, tanto en los fundadores como en los sucesores, que asumen el legado de forma diferente. 

-A nivel general, ¿hay más relevo o muchas firmas se están quedando sin sucesión?

-Hay muchas empresas que no tienen una sucesión clara porque los sucesores naturales no quieren continuar o porque tienen vocaciones profesionales distintas. También hay casos en los que simplemente no existe una continuidad familiar. Ante esa realidad han surgido nuevas fórmulas, como las fusiones y adquisiciones o la entrada de nuevos socios sea como un accionista más o con el control mayoritario. 

-De hecho, se ha despertado un mayor 'apetito' de capital extranjero por entrar en empresas valencianas. ¿El empresario valenciano está ahora más dispuesto a darle entrada?

-Antiguamente es verdad que se veía con mucho recelo ese concepto de la venta e, incluso, se llegaba a asociar a un fracaso. Hoy en día las cosas se han ido viendo de una manera distinta a nivel social y el propio fundador o la generación al mando lo ve como una forma de negocio habitual. También se ha generalizado mucho más y antes eran excepciones. Además, muchas familias empresarias que venden su compañía continúan desarrollando actividad económica a través de otros vehículos, como los family office. Va evolucionando el modelo según tenemos nuevas necesidades.

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-La fiscalidad ha sido una de las reivindicaciones históricas de Ivefa. ¿Sigue siendo un obstáculo para el relevo generacional?

-Nosotros seguimos insistiendo en que la fiscalidad no puede convertirse en una barrera para impedir que una empresa continúe su actividad. Es verdad que se han dado pasos importantes con las bonificaciones en Sucesiones y Donaciones, pero todavía queda recorrido. Estamos trabajando con las administraciones para encontrar fórmulas que den respuesta a situaciones que siguen pendientes como, por ejemplo, ampliar determinados beneficios fiscales a familiares de tercer y cuarto grado, que ha salido en la Ley Acompañamiento de 2026, pero tiene una letra pequeña que no hemos visto. También necesitamos que no se penalice a la tesorería de las empresas.

-¿En qué sentido?

-Necesitamos que la administración entienda que cuando un empresa familiar tiene un cúmulo de tesorería reservado es para afrontar contingencias o situaciones de crisis. De hecho, en momentos muy complicados hemos utilizado esa tesorería para mantener la actividad y el empleo. Lo que pedimos es que ese criterio de prudencia no sea penalizado fiscalmente. Ahora mismo esa tesorería no está exenta de impuestos.

-También reclaman un 'cheque relevo'. ¿En qué consistiría?

-El cheque relevo se basa en que tengamos algún tipo de ayuda para que las empresas familiares, especialmente las pequeñas, puedan empezar a valorar la incorporación de un protocolo familiar a su organización y a sus órganos de gobierno. Actualmente, el protocolo familiar supone una inversión importante. Y ese protocolo familiar ayuda a que la empresa familiar trabaje en la organización de sus futuras generaciones en todos los ámbitos. No es una garantía de éxito a largo plazo, pero sí es un camino para que la empresa trabaje en su continuidad de manera planificada y con todas las medidas de la mano de profesionales.

-En otras comunidades como la Región de Murcia existe una herramienta similar. ¿Sería un modelo a replicar?

-El modelo de Murcia es una ayuda a la consultoría para el protocolo familiar. Nosotros buscamos ejemplos de nuevas prácticas en casos que ya se están utilizando para que aquí nuestra administración lo tenga fácil a la hora de instrumentarlo. Pero estamos abiertos también al diálogo y a estudiar otras fórmulas donde quizá la Conselleria pueda entender que pueden adecuarse también a los fines. Somos flexibles.

-A nivel fiscal, ¿qué queda pendiente? 

-También están las holdings familiares que hoy en día no están sujetas a esas exenciones y queremos que estén incluidas también. Los holdings son un instrumento muy habitual y que se sigue recomendando a nivel fiscal y de responsabilidad para toda organización empresarial. Y, por otro lado, está pendiente el tema de la tesorería que hemos comentado.

-¿Qué respuesta están encontrando por parte de la administración a estas peticiones?

-El feedback es bueno. Hay una escucha activa. Tenemos muchas reuniones a la espalda y hay reivindicaciones históricas, como esa bonificación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que llegó después de un proceso muy largo durante mucho tiempo. La Generalitat está escuchando nuestras reivindicaciones y está trabajando en ello. Todavía no estamos donde queremos llegar, pero sí se están dando pasos, con lo cual vemos un proyecto que está empezando a tener efectos positivos.

-Con los cambios fiscales que ha habido, ¿es ahora más fácil evitar el cierre o la venta de negocios familiares?

-Sí, sin duda. Todo lo que sea quitar trabas a la continuidad hace mucho más fácil el relevo. Cuando un empresario tiene que afrontar la sucesión, aparte de todos los retos de competitividad y la parte familiar y emocional, tiene que superar una serie de medidas económicas que en muchos casos no tenía capacidad para abordar. Hoy en día, afortunadamente, ese es ya uno de los problemas que nos podemos quitar de la mente.

  • Emi Boix, presidenta de Ivefa. -

-¿Cómo afronta la empresa familiar valenciana la creciente competencia derivada de la llegada de multinacionales e inversiones extranjeras a la Comunitat Valenciana?

-Es fantástico. Está sumando talento, innovación y riqueza a la Comunitat Valenciana y la está poniendo en el mapa. Es verdad que eso supone una serie de retos a nivel de captación y fidelización de talento, pero también nos da la oportunidad de tener cerca un talento que antes a lo mejor no teníamos. En ese sentido, también estamos demandando a las administraciones que sigan invirtiendo en las empresas que ya existen, es decir, en esos 'reemprendedores' que ya están generando empleo y riqueza. Todas esas medidas e incentivos que están poniendo sobre la mesa para atraer otras empresas que vengan a establecerse aquí es algo que apoyamos totalmente, pero sin olvidar a los que están aquí.

-¿Se están olvidando de las empresas locales?

-Si se apoya a los emprendedores porque están empezando en su proyecto empresarial, o a la inversión extranjera, también hay que pensar en esos que algún día emprendieron, que ahora mismo ya están consolidados y están generando empleo y riqueza. No nos podemos olvidar de que a ellos también hay que apoyarles. Esas empresas que ya están consolidadas se quedan en tierra de nadie porque ni son nuevos emprendedores ni son empresas extranjeras, pero están generando y sosteniendo a la Comunitat. Se debe premiar esa estabilidad. Las empresas familiares no deslocalizamos porque tenemos raíces y eso tiene que ser una ventaja. Premiar o favorecer solo a las empresas que vienen de fuera hace que nos olvidemos de esas que llevan años invirtiendo aquí en el territorio. No sentimos que estemos en inferioridad, pero lo que no queremos es que se olviden porque hay muchas medidas para las nuevas inversiones y los emprendedores, pero queremos que no pase desapercibido la figura del empresario que ya está generando empleo. 

-¿Qué papel están desempeñando la innovación, la digitalización y la sostenibilidad en la estrategia de las firmas valencianas? 

-La empresa familiar debe ser competitiva, estar digitalizada, incorporar la IA y debe ser sostenible. Competimos en un mundo global donde todo esto es una necesidad. Dentro de las empresas familiares estamos absolutamente convencidos de que esa innovación y esa digitalización tienen que estar en nuestro ADN. La empresa familiar es resiliente por naturaleza y piensa siempre a largo plazo. Eso hace que nuestra necesidad de innovación sea constante, porque no podemos estar pensando en cómo lo hacían nuestros padres o nuestros antecesores, sino en cómo vamos a afrontar el futuro para que tenga éxito y siga prosperando.

-¿La sobrerregulación está frenando la competitividad y el crecimiento?

-El exceso regulatorio es una traba más para la competitividad. Seguimos insistiendo en que la empresa familiar necesita estabilidad, garantías con un marco jurídico estable y mucha claridad. No hay inversión sin estabilidad y claridad. No podemos generar confianza en el entorno económico y social si no tenemos un marco estable. Tenemos que pensar y trabajar en unificar y simplificar todas esas exigencias.

-¿Cuáles son los principales desafíos y oportunidades para los próximos años?

-Los desafíos son acompañar a la empresa familiar, que la fiscalidad no suponga un freno y que la empresa pueda seguir creciendo en un clima de estabilidad y tranquilidad. Ahora mismo, la situación fiscal está mejorando con respecto a lo que teníamos antiguamente, pero no por eso deja de haber margen de mejora. Nos consta que tenemos que trabajar en elevar el poder adquisitivo de nuestra comunidad para que las empresas y las personas tengamos más bienestar.

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