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El limbo productivo de Ford Almussafes

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VALÈNCIA. La planta de Ford en Almussafes encara el ecuador de 2026 instalada en una realidad incómoda: una producción que continúa en mínimos y una fábrica que trabaja muy por debajo de su potencial. La situación no sorprende, dada la actual carga de trabajo, reducida a la fabricación exclusiva del Kuga, y el goteo de paradas totales provocado por la falta de actividad. Una situación que se prolongará hasta 2028, cuando está prevista la llegada del nuevo Bronco, que supondrá un punto de inflexión no solo para la fábrica valenciana, sino para toda su red de proveedores. Eso sí, queda todavía por despejar cuántas unidades anuales ensamblará finalmente cuando el nuevo modelo eche a rodar.

Por el momento, lo que ha trascendido es que será un SUV compacto, robusto y multienergía. Lo cierto es que este modelo era el que sonaba con más fuerza para ensamblarse en las instalaciones valencianas, ya que este todoterreno encaja perfectamente con la plataforma C2 del Kuga. Por tanto, la inversión no será cuantiosa en comparación con la que habría requerido la llegada de otros modelos con tecnologías o arquitecturas diferentes a las actuales capacidades de la fábrica.

Una carga de trabajo necesaria para recuperar los niveles productivos de Almussafes. Desde mediados de 2024, la planta valenciana concentra toda su actividad en la fabricación del Kuga, tras la salida de la furgoneta Transit y del Mondeo, una reducción de pedidos que ha tenido un impacto directo en sus ritmos de producción y en el negocio asociado a la factoría. Esta merma de actividad provocó que la producción en 2025 se redujera un 17,6% respecto al año anterior hasta los 98.500 vehículos, pese a tener una capacidad para 400.000 unidades al año. De hecho, el pasado ejercicio fue el peor año de Almussafes en términos de fabricación desde que inició su andadura en 1976. 

Y, en los primeros seis meses de 2026, el panorama apenas ha cambiado. Según datos del sindicato STM-Intersindical Valenciana, hasta junio aproximadamente han salido de las líneas de montaje unas 44.000 unidades, lo que supone una producción de 600 coches diarios. Una cifra que, al incorporar la previsión de actividad para julio, situaría el acumulado hasta ese mes en torno a las 52.000 unidades. Un volumen que quedaría por debajo de los 60.893 vehículos fabricados hasta el mismo periodo de 2025, lo que supondría una caída cercana a las 8.000 unidades respecto al periodo anterior.

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Unos registros que ponen de manifiesto la necesidad de recuperar carga de trabajo en unas instalaciones con capacidad para producir hasta nueve veces más que el volumen actual y que llegaron a ensamblar de forma simultánea hasta cinco modelos. De ahí la importancia estratégica de la llegada del nuevo modelo previsto para 2028.

Paralelamente, Ford también se ha abierto a buscar nuevas fórmulas de negocio y ha iniciado conversaciones con la empresa china Geely sobre la cesión del uso de su planta de montaje. Unas negociaciones que se iniciaron hace unos meses y que habrían llegado a un acuerdo por el cual la firma asiática se quedaría con la planta Body 3 de la factoría valenciana, con el fin de fabricar en esta zona un vehículo propio y otro para Ford. Por el momento, no existe confirmación oficial.

Empleo

Lógicamente, esta bajada de producción ha tenido un impacto directo en el empleo y actualmente tiene vigente un ERTE Red, un mecanismo que afecta a 4.152 trabajadores de forma rotativa, con 996 puestos diarios en regulación y el 90% del salario con el cien por cien de complementos. Este mecanismo permitió salvar a cerca de un millar de trabajadores del ERE, aunque también ha tenido un efecto visible sobre la actividad de la fábrica, con varias paradas de producción y jornadas sin actividad. De hecho, para este verano ya se han programado cuatro paros completos en junio, dos en julio y uno en agosto.

No obstante, este instrumento fue aprobado inicialmente para dos años y, ante la llegada del nuevo modelo, la dirección de Ford ha planteado la necesidad de renegociar un nuevo marco laboral que sustituya al vigente acuerdo de electrificación, firmado en 2022 e impulsado por UGT, y que permitió a Almussafes asegurar la producción de nuevos vehículos eléctricos. Unos modelos que finalmente no llegaron a la factoría después de que la firma del óvalo redefiniera su estrategia industrial y apostara por modelos híbridos y multienergía, como el futuro Bronco.

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Eso sí, el nuevo acuerdo laboral no se antoja sencillo. La empresa ha planteado una mayor flexibilidad laboral y contención salarial, mientras que los sindicatos reclaman la vinculación de los salarios al coste real de la vida: UGT pide el IPC más un 1% o un 1,5% anual, así como una cláusula de revisión salarial con efecto retroactivo, y una garantía global que proteja hasta una posible subida de un 20% en cuatro años; y STM reclama garantizar al menos el incremento del IPC más un 2% y, mientras no se recupere el poder adquisitivo perdido, el IPC más el 4%.

Además del Bronco, la firma del óvalo anunció que renueva su negocio de turismos con cinco vehículos multienergía (entre ellos el citado Bronco) totalmente nuevos, que “combinan el ADN off-road con un siglo de tradición en rallies”. Dos de ellos se fabricarán en sociedad con Renault y, respecto a los otros dos, no hay una ubicación decidida, por lo que Almussafes aspira a recuperar carga de trabajo y reforzar su posición dentro de la estrategia industrial de Ford.

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