El sector agroalimentario de la Comunitat Valenciana encuentra en las fusiones su punta de lanza

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VALÈNCIA. Durante años, el éxito de muchas empresas tecnológicas valencianas ha residido precisamente en lo que hoy empieza a convertirse en su principal limitación: la especialización. Decenas de compañías han construido soluciones de referencia para nichos muy concretos, especialmente vinculados al potente tejido agroalimentario de la Comunitat Valenciana. Sin embargo, la aceleración tecnológica, la irrupción de la inteligencia artificial y la creciente internacionalización de sus clientes están empujando al sector hacia una nueva etapa marcada por la consolidación.

La reciente integración de la valenciana Gregal dentro del grupo francés Orisha constituye un ejemplo ilustrativo de este fenómeno. Lo que comenzó hace veinticinco años como una firma especializada en software de gestión para empresas agroalimentarias forma hoy parte de una multinacional de 1.500 empleados presente en varios países europeos y organizada en distintas divisiones sectoriales.

Su consejero delegado, Jairo Hernández, considera que el cambio de escenario hacía inevitable dar un salto de escala. "El mercado tecnológico está cambiando y cada vez necesitas más capacidad de innovación para mantenerte en la vanguardia", explica. En su caso, incluso uno de sus principales socios tecnológicos, Microsoft, demandaba empresas de mayor dimensión, capaces de ofrecer un catálogo mucho más amplio de soluciones.

  • Foto: GREGAL 

Gregal había alcanzado una plantilla de unas 45 personas y seguía creciendo, pero empezaba a detectar un techo. Al mismo tiempo, el propio sector agroalimentario evolucionaba rápidamente. Las empresas ganaban tamaño, se internacionalizaban y la entrada de fondos de inversión estaba transformando el perfil de muchos clientes. "Cada vez nos buscaban más compañías de Latinoamérica, pero también de Europa y África. Veíamos que con nuestros recursos era complicado aprovechar toda esa oportunidad", señala Hernández.

Unirse para vender más, no solo para ser más grandes

La operación no respondió únicamente a una cuestión de dimensión financiera. Hernández insiste en que el verdadero objetivo era multiplicar capacidades.

Antes de la integración, Gregal ya había recibido el interés de otras compañías, aunque sus socios decidieron esperar. El interés de Orisha cambió la situación. El grupo francés ya había adquirido otras empresas españolas especializadas en Microsoft y en el sector agroalimentario, lo que facilitó el encaje.

Desde septiembre de 2024 Gregal forma parte del grupo y, desde el pasado 1 de enero, opera bajo la marca Orisha Agrifood Ibérica. La organización reúne actualmente alrededor de 150 profesionales en España dedicados exclusivamente a esta división. El resultado, según Hernández, es que la suma de capacidades permite ofrecer una propuesta mucho más completa.

Hasta ahora Gregal acompañaba a sus clientes en sus procesos de transformación digital mediante soluciones de gestión empresarial, finanzas, recursos humanos, compras, trazabilidad o planificación. Pero cada subsector presenta necesidades muy distintas. "No tiene nada que ver una bodega con una empresa que comercializa melones", resume.

La integración ha permitido incorporar nuevas verticales de software especializadas. Hernández pone como ejemplo un cliente dedicado a la producción de ajo que recientemente adquirió una almazara. Antes, Gregal no podía cubrir esa nueva actividad. Ahora sí. Otro caso similar es el de una empresa hortofrutícola de Cádiz propietaria también de dos bodegas, a la que el grupo ya presta un servicio integral para ambas líneas de negocio.

A ello se suma toda la oferta relacionada con inteligencia de negocio, cuadros de mando, productividad, ciberseguridad o inteligencia artificial.

Precisamente la llegada de la IA es uno de los elementos que, a juicio del directivo, aceleran la necesidad de ganar dimensión. "La idea era que uno más uno no sumara tres, sino cinco", resume.

El siguiente paso: seguir comprando

Lejos de dar por concluido el proceso, Hernández reconoce que la estrategia apenas ha comenzado. Orisha Agrifood Ibérica ya busca nuevas adquisiciones en España para seguir ampliando su presencia en el mercado agroalimentario. "Queremos seguir creciendo y convertirnos en campeones del sector", afirma.

A su juicio, la velocidad con la que evoluciona la tecnología hace que incluso empresas que actualmente disfrutan de una buena posición competitiva puedan quedarse atrás si no alcanzan una dimensión suficiente. "Hay directivos que todavía no se lo plantean porque les va bien, pero el mercado está cambiando muy deprisa. Se puede llegar tarde", advierte.

De hecho, asegura que existen conversaciones avanzadas con nuevas compañías y confía en que durante este mismo año pueda cerrarse alguna nueva operación.

Una tendencia que se extiende por todo el sector

El caso de Gregal no constituye una excepción. Guillermo Prats, socio de Improven, considera que la consolidación vive uno de sus momentos de mayor intensidad dentro del sector tecnológico. "Estamos viendo una corriente bastante fuerte de concentración de empresas tecnológicas", explica.

Las razones son diversas. Durante los últimos años muchas compañías realizaron importantes inversiones para desarrollar nuevos productos, mientras que la irrupción de la inteligencia artificial cambia nuevamente las prioridades.

Pero, sobre todo, las operaciones responden a una lógica comercial. "Las empresas se unen para incrementar su oferta", resume.

Eso da lugar a múltiples fórmulas. Grandes compañías que adquieren pequeños desarrolladores especializados para incorporar nuevos productos a su catálogo. Firmas medianas que fusionan capacidades para fortalecer sus equipos. O pequeñas empresas que unen fuerzas para ofrecer soluciones más completas a sus clientes.

Prats recuerda que la Comunitat Valenciana ya cuenta con referentes como Nunsys, pionera en una estrategia de integración de múltiples soluciones tecnológicas. Sin embargo, detecta un cambio relevante: "Ahora la consolidación empieza a hacerse por sectores".

Es decir, grupos especializados en sanidad, construcción, industria o agroalimentación que buscan convertirse en referentes europeos dentro de cada vertical.

El laboratorio perfecto para el agroalimentario

Si existe un territorio especialmente bien posicionado para liderar esa consolidación sectorial es, precisamente, la Comunitat Valenciana. Prats considera que reúne prácticamente todos los ingredientes necesarios.

Por un lado, uno de los sectores agroalimentarios más potentes de España, con empresas de todos los tamaños y una larga tradición exportadora. Por otro, universidades y centros de conocimiento con una amplia especialización en agricultura y alimentación.

Y, además, un ecosistema tecnológico especialmente dinámico. "La Comunitat es un grandísimo campo de pruebas. Tienes el sustrato, que es el sector agroalimentario, y las semillas, que son las empresas tecnológicas y los emprendedores." A ello se añade un tejido empresarial que cada vez demanda más digitalización.

Si durante años buena parte de las inversiones tecnológicas en el campo respondían principalmente al cumplimiento normativo, ahora el foco se desplaza hacia la mejora de procesos, la calidad y la eficiencia. "La profesionalización está llegando a toda la cadena, desde el campo hasta el lineal del supermercado", indica.

El objetivo ya no es únicamente cumplir con la regulación, sino disponer de información en tiempo real sobre cultivos, tratamientos, calidad o trazabilidad que permita tomar mejores decisiones y ofrecer un producto más competitivo.

Digitalización para competir en Europa

La presión regulatoria europea constituye otro de los factores que alimentan esta transformación. Los productores europeos deben cumplir requisitos especialmente exigentes en materia de trazabilidad, control de insumos o utilización de fitosanitarios, muy superiores a los existentes en otros mercados internacionales.

Para Prats, precisamente ahí reside una de las grandes oportunidades de la digitalización. Cuanta más información exista sobre los procesos productivos, antes podrán detectarse incidencias, optimizar tratamientos preventivos, reducir residuos y mejorar la calidad final del producto. Ese nivel de control puede terminar convirtiéndose en un elemento diferencial para la distribución y para el consumidor.

En ese contexto, compañías valencianas altamente especializadas, como Gregal o VisualNACert, demuestran el potencial existente en el ecosistema regional. Sin embargo, la siguiente fase parece exigir algo más que especialización.

Y esa búsqueda de escala, mediante adquisiciones, fusiones o integraciones internacionales, apunta a convertirse en una de las principales palancas con las que el software agroalimentario valenciano intentará competir en el mercado europeo durante los próximos años.

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