CASTELLÓ. Dos son los proyectos que próximamente impulsarán al sector industrial de Castellón. Los planes para ampliar las subestaciones transformadoras de la Vall d'Uixó y Betxí han sido sometidos a información pública durante un periodo de 30 días hábiles iniciado el pasado 8 de octubre. Ambos suman una inversión cercana a los seis millones de euros y tienen un objetivo común: reducir la saturación de las redes de distribución y paliar los problemas en los procesos de descarbonización.
El primero cuenta con un presupuesto de 4.229.474,63 euros y aumentará en 120 MVA la capacidad de una instalación que abastece a las poblaciones de la Vall d'Uixó, Nules, Moncofa, La Vilavella y Mascarell y que alberga más de 12.000 puntos de suministro. La actuación ampliará y modernizará la subestación hasta dotarla de 8 posiciones de 132 kV (frente a las 4 actuales), 12 posiciones de 66 kV (sistema inexistente antes de la reforma) y 25 posiciones de 20 kV (por las 16 presentes).
La obra será ejecutada por I-DE, empresa distribuidora del grupo Iberdrola, y fuentes de la firma ya expusieron a Castellón Plaza que supone "un paso crucial para dotar de suministro" a los nuevos sectores (mayoritariamente industriales) en desarrollo situados en el entorno más inmediato de la subestación. No solo eso, sino que gracias a la actuación, las firmas ya implantadas pasarán a contar con la posibilidad de "crecer y seguir apostando por la electrificación en su proceso de descarbonización" mientras se "alivia la actual saturación de la red", explicaban.
El proceso administrativo para la ampliación de la subestación tuvo su origen en 2019, sin embargo, no fue hasta el 6 de febrero de 2024 cuando la Dirección General de Urbanismo, Paisaje y Evaluación Ambiental emitió una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable. Posteriormente, en octubre del mismo año, la Generalitat formuló la propuesta que ha dado pie a la luz verde para la ejecución del proyecto.
Ayudar a la cerámica, el objetivo de la obra en la subestación de Betxí
En Betxí, será Red Eléctrica la encargada de ejecutar unas obras cuya inversión prevista está situada alrededor de los 1,7 millones de euros. Su intención no es otra que la de solucionar uno de los principales hándicaps para el proceso de descarbonización de la industria cerámica, como es la saturación de las redes de distribución eléctrica, además de garantizar las demandas de consumo asistencial.
La ampliación de la instalación, de 220 kV y considerada por la empresa como una infraestructura estratégica, supone "un significativo refuerzo del suministro eléctrico industrial y doméstico de La Plana Baixa, lo que impulsa el desarrollo socioeconómico de la zona". Asimismo, Red Eléctrica ya adelantó a este diario que la actuación "dotará a la comarca y a la provincia de una red más robusta y con una mayor capacidad de absorber el crecimiento de la demanda asociado al tejido industrial, especialmente el sector cerámico".
A nivel de sostenibilidad, Red Eléctrica defendió que la obra "se alinea con los objetivos de la transición energética, que también precisa del desarrollo de una red de transporte más fuerte y mallada, pieza indispensable para canalizar de manera eficiente la progresiva integración de las energías renovables y avanzar decididamente hacia la descarbonización y la electrificación de la economía y la industria castellonense".
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