VALÈNCIA. La industria valenciana de semiconductores quiere ganar peso en Europa a partir de las capacidades que ya ha desarrollado en el diseño de chips, el prototipado y la validación de componentes. Con ese objetivo, el ecosistema ha presentado en el Valencia Digital Summit (VDS) 2026 una hoja de ruta que busca coordinar a empresas, universidades y administraciones para anticiparse a la futura Ley Europea de Chips 2.0 y reforzar la participación de la Comunitat Valenciana en las cadenas de valor del sector.
El planteamiento pasa por orientar la estrategia hacia aquellas actividades en las que la autonomía tecnológica europea puede aportar más valor, en lugar de concentrar los esfuerzos en la fabricación de chips a gran escala. La Comunitat Valenciana defiende que cuenta con talento especializado y empresas con trayectoria en el sector, algunas de ellas participadas por capital extranjero a través de rondas de financiación millonarias.
"Con el roadmap queremos que se nos reconozca en Europa el peso de Valencia en los semiconductores", explica el director general de Innovación de la Generalitat Valenciana, Juan José Cortés, a Plaza. "No queremos sumarnos a un hype. El talento ya lo tenemos y el mercado ya lo ha pagado. Ya hemos demostrado de lo que somos capaces", sostiene.
La hoja de ruta valenciana se enmarca en los trabajos para definir la nueva estrategia comunitaria de semiconductores, con la que la Unión Europea busca reducir dependencias industriales y tecnológicas y reforzar su autonomía en componentes esenciales para ámbitos como la inteligencia artificial, la automoción, la defensa y las telecomunicaciones. La futura normativa, cuya entrada en vigor está prevista para 2027 según los organizadores del encuentro, abre una oportunidad para que los territorios con capacidades consolidadas se posicionen en el nuevo marco europeo.
En este contexto, la Generalitat ha coordinado las aportaciones valencianas a la consulta sobre la legislación. Según Cortés, el documento recoge las alegaciones elaboradas desde la administración autonómica para defender las fortalezas de la Comunitat y orientar la estrategia europea hacia las actividades en las que ya existe una base industrial y científica.
Del diseño a la validación de chips
Uno de los argumentos que el ecosistema valenciano ha trasladado a Europa es que la región concentra una parte significativa del talento especializado en semiconductores. Cortés cifra esa proporción en más del 51% del total nacional, un dato que, a su juicio, debe tenerse en cuenta a la hora de distribuir las capacidades y las oportunidades de financiación dentro de la estrategia española y europea.

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La propuesta pasa por aprovechar ese conocimiento en el diseño de nuevos componentes, su prototipado y las pruebas necesarias para comprobar su funcionamiento. En particular, el sector valenciano destaca su experiencia en fotónica, una tecnología que utiliza la luz para transmitir y procesar información y que abre nuevas posibilidades en el desarrollo de chips.
"Se trata de diseñar en Europa los chips del futuro, sobre todo con la tecnología fotónica, que es lo que dominamos en la Comunitat", señala Cortés. El responsable autonómico defiende que la región dispone también del ecosistema necesario para probar los diseños y validar que funcionan antes de avanzar hacia su aplicación industrial.
Esta especialización supone un cambio de enfoque respecto a las primeras propuestas que contemplaban la instalación de una fábrica de semiconductores en Valencia. Según Cortés, el planteamiento ha evolucionado hacia el refuerzo de las capacidades existentes, con el diseño, el prototipado y la validación como ejes centrales.
El argumento es que Europa no debería centrar su estrategia exclusivamente en atraer grandes plantas de fabricación, sino reforzar también las fases de la cadena de valor en las que puede desarrollar tecnología propia. En el caso valenciano, la industria considera que competir en producción a gran escala no es necesariamente la vía que mejor aprovecha sus capacidades actuales.
La existencia de empresas como Ipronics y Das Photonics sirve para ilustrar esa base industrial. Cortés destaca que compañías valencianas del sector han conseguido atraer inversiones extranjeras de cuantía millonaria, lo que, en su opinión, demuestra que existe interés de mercado por la tecnología desarrollada en la región.
Una etiqueta europea para atraer financiación
La hoja de ruta también plantea que la Comunitat Valenciana aspire a ser la primera región de la Unión Europea en obtener la etiqueta de excelencia en semiconductores prevista en la nueva legislación. Esta distinción permitiría a un número limitado de territorios acceder a condiciones competitivas de financiación a través del futuro Fondo Europeo de Competitividad y del marco financiero plurianual comunitario.
Para alcanzar ese objetivo, los participantes en la mesa celebrada en el VDS coincidieron en la necesidad de coordinar las actuaciones de las administraciones, las universidades y las empresas, así como de conectar la investigación con las necesidades industriales.
En esa estrategia se enmarca el Campus Internacional de Semiconductores que promueve el ecosistema valenciano, concebido para articular las capacidades científicas, tecnológicas y empresariales del territorio. La Generalitat defiende que la futura legislación europea debe permitir el encaje de iniciativas de este tipo en sus instrumentos de apoyo.
La reivindicación valenciana incluye, además, una mayor implicación del Gobierno central. Cortés explica que los participantes plantearon la creación de una comisión bilateral con el Ejecutivo para abordar la financiación del sector y reclamar un reconocimiento específico del peso de la Comunitat en el conjunto de la industria española.
La petición se trasladó durante el encuentro al secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, quien participó en los últimos minutos de la sesión. Según Cortés, el representante estatal señaló el carácter estratégico de los semiconductores para España, aunque no concretó una respuesta a la propuesta de interlocución bilateral planteada por los representantes valencianos.
La demanda responde a lo que el director general de Innovación considera un desequilibrio entre el peso del talento existente en la Comunitat y su reconocimiento dentro de la estrategia nacional. El objetivo es que esa capacidad se traduzca en oportunidades para consolidar empresas, captar nuevos proyectos y desarrollar tecnología.
Coordinación entre industria, universidades y administraciones
La presentación de la hoja de ruta reunió a representantes del Gobierno central, la Generalitat, el Ayuntamiento de València, las universidades y el ecosistema empresarial y emprendedor. La sesión estuvo moderada por Carlos G. Triviño, secretario general de Valencia Silicon Cluster (VaSiC) y relator del grupo asesor industrial de la Comisión Europea para la futura normativa.
Entre los participantes figuraron la presidenta de Valencia Silicon Cluster, Mayte Bacete; el director general de Ciencia e Investigación de la Generalitat, Rafael Sebastián; la concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones de València, Paula Llobet; y representantes de la Universitat Politècnica de València, la Universitat de València, la Universitat Jaume I y la Universidad Miguel Hernández, además de Startup Valencia y Plug and Play.
La coordinación entre estos agentes busca superar las iniciativas aisladas y conectar la formación de talento especializado, la investigación, la transferencia tecnológica y la capacidad industrial. El propósito es que las capacidades desarrolladas en universidades y centros de investigación puedan convertirse en productos, empresas y proyectos con recorrido comercial.
En paralelo, tanto la Generalitat como el Ayuntamiento de València participaron en septiembre en la consulta europea sobre la futura ley de chips. Entre las aportaciones municipales figura la propuesta de crear una red de ciudades vinculadas a los semiconductores y establecer en València un gemelo digital de la cadena de suministro, concebido como una herramienta de inteligencia competitiva.
La estrategia valenciana busca así anticiparse al nuevo marco europeo para que el territorio pueda aprovechar sus instrumentos de financiación y reforzar su presencia en una industria considerada estratégica. La apuesta pasa por hacer valer las capacidades que ya existen en la Comunitat, especialmente en el diseño y la validación de componentes, y convertirlas en una ventaja para captar inversión y desarrollar nuevos proyectos.