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VALÈNCIA. Los ensordecedores aplausos de los trabajadores de Ford Almussafes este jueves servían de fiel indicador de la necesidad que tenía la factoría de poner fin a la incertidumbre sobre su futuro. El acuerdo alcanzado entre la firma del óvalo y la empresa china Geely aspira a convertir a la planta valenciana en el centro industrial de la multinacional para Europa y promete llevarla a su máximo de capacidad de producción.

Tras meses de conversaciones, ambas compañías han optado por la vía de crear una empresa conjunta, que será Ford España. Para ello la multinacional asiática compra el 34% de la filial de Ford propiedad de la factoría. El precio, 221 millones de euros.

Esta entrada en el capital llega como el maná en medio del desierto que ha atravesado la planta de Almussafes durante los últimos cinco años en los que la caída de producción ha hecho estragos en la plantilla y ha puesto en tela de juicio el futuro de la factoría.

Pero, ¿qué implica realmente este acuerdo? Estas son las principales claves del pacto anunciado este jueves por el presidente de Ford Europa, Jim Baumbick, y el vicepresidente ejecutivo de Geely Holding Group, Victor Yang.

Cambio de propiedad e importe de la operación

La primera gran novedad es que la planta dejará de ser propiedad exclusiva de Ford. Cuando culmine la operación, la empresa propietaria de la factoría pasará a estar integrada en un 66% por la multinacional estadounidense y en un 34% por Geely.

La planta será operada por una empresa conjunta (joint venture) formada por los dos gigantes automovilísticos.

Para hacerse con esa participación, el grupo chino desembolsará 221 millones de euros, una cifra que supone valorar la planta valenciana en 650 millones de euros, según la documentación remitida por Geely al regulador bursátil de Hong Kong.

Durante la presentación del acuerdo, ambas compañías insistieron en que no se trata de una venta parcial de activos ni de repartir físicamente la fábrica entre ambas empresas.

Una única fábrica con dos marcas

Aunque Geely entre en el accionariado, la planta seguirá funcionando como una única instalación industrial. Los responsables de ambas compañías insistieron en que la filosofía del proyecto pasa por compartir todas las capacidades de producción, sin dividir talleres ni líneas de montaje entre cada fabricante. "Una fábrica, un equipo, dos marcas y cinco vehículos", resumió el presidente de Ford Europa, Jim Baumbick.

  • Victor Yang y Jim Baumbick.

Eso sí, la empresa en su nueva etapa será lo que se conoce como contract manufacturing (fabricación por contrato), lo que significa que no llevará a cabo actividades de diseño de producto, investigación y desarrollo, gestión de marca, ventas finales ni distribución. Todas estas actividades las continuarán realizando por separado Ford y Geely para los modelos que cada una encargue a la factoría de Almussafes.

La intención es que los distintos modelos puedan fabricarse aprovechando de forma flexible las instalaciones existentes para maximizar la eficiencia y reducir costes. "No nos beneficia separar por completo las partes de la planta", explicó Baumbick, quien defendió que la clave será optimizar el uso de toda la factoría.

Cinco modelos: tres de Ford y dos de Geely

El acuerdo amplía de forma notable la cartera de vehículos que saldrán de Almussafes. Ford mantendrá la producción del Kuga, ya confirmada hasta el final de su ciclo comercial, y también fabricará el nuevo Bronco europeo, cuyo inicio de producción está previsto para 2028.

A estos dos modelos se sumará un tercer vehículo de la marca estadounidense: un nuevo crossover multienergía pensado para adaptarse a distintos tipos de propulsión y facilitar la transición hacia la electrificación.

Por su parte, Geely incorporará dos SUV totalmente eléctricos que se ensamblarán en la planta valenciana. En total, Almussafes pasará a fabricar cinco modelos distintos, tres de Ford y dos de la compañía china.

Toda la plantilla será subrogada y mantendrá sus condiciones

Uno de los aspectos que más inquietud generaba entre los trabajadores era qué ocurriría con el empleo. Ambas compañías fueron tajantes al afirmar que la plantilla actual será subrogada a la nueva empresa conjunta una vez se formalice la operación. Es decir, los trabajadores dejarán de depender jurídicamente de Ford para pasar a formar parte de la joint venture, aunque mantendrán su actividad en la misma planta.

Los directivos no detallaron cómo se articulará ese proceso ni los plazos previstos, pero sí descartaron que la creación de la nueva sociedad implique dividir la plantilla o asignar trabajadores a una u otra marca. Del mismo modo, aseguraron que los derechos adquiridos de los trabajadores, como la antigüedad, y las condiciones laborales de la plantilla no sufrirán cambios.

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Además, tanto Ford como Geely transmitieron un mensaje de continuidad al asegurar que la alianza nace precisamente para incrementar la actividad industrial de la factoría y no para reducirla.

Las nuevas contrataciones serán de trabajadores valencianos

Otro de los mensajes que Geely quiso dejar claro fue que la producción de sus vehículos se apoyará en el tejido industrial valenciano. Su vicepresidente ejecutivo, Victor Yang, garantizó que no se desplazará mano de obra desde China para fabricar los nuevos modelos. "No traemos mano de obra de China; dependemos de la experiencia y del talento local de Valencia", aseguró.

La compañía también avanzó que reforzará la cadena de suministro local para aprovechar el ecosistema de proveedores ya existente y generar economías de escala entre ambas empresas.

Fabricar en Europa con costes similares a China

Detrás de la alianza hay un objetivo claramente industrial: competir con los fabricantes chinos sin tener que producir fuera de Europa. Ford reconoce que necesita reducir costes para mantener la competitividad de sus plantas europeas frente al auge de los fabricantes asiáticos. Para lograrlo, busca aprovechar la experiencia de Geely en procesos industriales y economías de escala.

"Queremos que los costes que hay en China se vean en Europa. Tomamos decisiones para fabricar en Europa con el menor coste y la mayor calidad", resumió Baumbick al explicar por qué la multinacional estadounidense ha escogido precisamente a Geely como socio industrial.

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La compañía insiste, no obstante, en que esa reducción de costes no se apoyará en una deslocalización de la producción, sino en una mayor eficiencia de la planta valenciana y en el aprovechamiento conjunto de recursos, compartiendo plataformas, procesos industriales, compras y economías de escala.

Más producción y nuevos modelos a partir de 2028

La consecuencia más visible del acuerdo debería ser un fuerte incremento de la actividad de Almussafes. Ford no quiso concretar cuál será el volumen anual de fabricación, aunque sí confirmó que el objetivo es llevar la factoría a su máxima capacidad productiva. La planta llegó a ensamblar alrededor de 400.000 vehículos anuales en sus mejores momentos y, según la propia compañía, tiene potencial para acercarse al medio millón de unidades.

En cuanto al calendario, el nuevo crossover de Ford comenzará a producirse a finales de 2028, mientras que el primero de los SUV eléctricos de Geely llegará en 2029. La compañía china no concretó cuándo arrancará el segundo modelo, aunque sí señaló que su objetivo es que entre un tercio y la mitad de sus ventas en Europa procedan de vehículos fabricados en Almussafes en un horizonte de cinco años.

Una alianza para asegurar el futuro de Almussafes

Más allá de las cifras, Ford y Geely quisieron presentar el acuerdo como una asociación estratégica de largo recorrido. Baumbick recordó que ambas compañías ya mantienen relaciones desde la venta de Volvo en 2010 a la compañía china y defendió que Geely es un fabricante plenamente integrado en Europa, con experiencia industrial y capacidad tecnológica para afrontar la transición hacia la electrificación.

Yang, por su parte, subrayó que Geely lleva dos décadas invirtiendo en el continente y defendió que la alianza responde a una estrategia de "localización", basada en producir en Europa, invertir en talento europeo y reforzar las cadenas de suministro locales, más que en trasladar capacidad productiva desde China.

Con ese planteamiento, Ford busca aprovechar la capacidad industrial y la competitividad de Geely sin renunciar a fabricar en Europa, mientras que el grupo chino gana una plataforma consolidada desde la que reforzar su presencia en el mercado europeo.

El mensaje que ambas compañías trataron de trasladar es que Almussafes dejará de ser únicamente una fábrica de Ford para convertirse en una plataforma industrial compartida desde la que producir vehículos para todo el mercado europeo.

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