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Pequeños inversores descartan la Comunitat como lugar de residencia por la carga fiscal

Cada vez más ciudadanos, sobre todo procedentes de EEUU, eligen otras autonomías de España por su menor coste impositivo

  • Imagen de archivo de personas en el centro de València.
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VALÈNCIA. Pese a los cambios fiscales impulsados desde el Consell de Carlos Mazón, primero, y de Pérez Llorca, después, los residentes de la Comunitat Valenciana siguen sufriendo un histórico agravio comparativo en términos impositivos respecto a otras autonomías. Esto, a su vez, frena la llegada de pequeños inversores procedentes de otros países que deciden irse a otras regiones de España para comenzar una nueva vida o emprender un negocio.

Se trata de ciudadanos con un elevado capital que, debido a circunstancias personales o a un incremento de la inseguridad en sus países de origen, buscan implantarse en la Comunitat Valenciana con la idea de invertir en un proyecto o bien continuar ejerciendo su profesión. Sin embargo, al encontrarse con la factura fiscal de traer su patrimonio y ver las mejores condiciones de otras autonomías, acaban descartando la región valenciana. Esta brecha fiscal entre autonomías es especialmente significativa en IRPF y en el Impuesto sobre el Patrimonio.

Según explica Enrique Lucas, socio de Anaford en la oficina de Valencia, en su despacho ha detectado este comportamiento especialmente por parte de ciudadanos estadounidenses. "Son inversores que buscan emprender proyectos y que vienen por un cambio vital. Además, hay un común denominador de que de los estados y ciudades más demócratas estadounidenses está saliendo mucha gente por problemas de inseguridad, de drogas, de violencia...", explica Lucas.

Este fenómeno se da sobre todo por parte de ciudadanos procedentes de Nueva York, San Francisco y Los Ángeles, entre algunos otros. "Es gente que quiere venir con su familia. Les encanta Valencia y se quieren implantar y desarrollar un negocio, invertir...pero luego les asusta la carrera impositiva. Otros vienen y en cuanto se les acaba el régimen Beckham se van", agrega el experto fiscal. 

Desde Andersen también detectan este fenómeno con relativa frecuencia. Jaume Alarcón, asociado sénior del departamento de Fiscal de Andersen en la oficina de Valencia, confirma que es habitual que ciudadanos extranjeros con un capital significativo se replanteen vivir en la Comunitat Valenciana. "Muchos vienen a España con su familia, sus sueldos, su patrimonio y nos piden orientación. Nosotros les hacemos un análisis fiscal por cada autonomía. Y aunque muchos vienen ya con casas o pisos mirados, muchas veces cambian de idea al ver lo que tienen que pagar aquí", explica Alarcón. 

"Otra cosa que sucede es que algunos registran su residencia en otra autonomía con menor carga fiscal como, por ejemplo, Madrid, pero realmente se vienen a vivir aquí. Pero eso es algo que Hacienda sabe y tiene sus mecanismos para detectar esos fraudes y perseguirlos. Esas comprobaciones también se hacen para traer la residencia al lugar donde realmente estás viviendo", indica el experto fiscal, que apunta a que incluso ven cómo algunos grandes capitales españoles deciden irse a otros países.

Precisamente, con el afán de retener este tipo de perfiles de elevado poder adquisitivo en la Comunitat, el Consell aprobó en 2025 varias modificaciones tributarias, entre ellas, la realizada en Patrimonio. En concreto, se etableció a partir del 31 de diciembre de 2025 un mínimo exento autonómico de 1.000.000 de euros para todos los residentes en la Comunitat Valenciana sujetos a este gravamen por obligación personal. Es decir, los primeros 1.000.000 de euros del patrimonio no tributarán. Anteriormente, el mínimo exento era de 500.000 euros, con una excepción de 1.000.000 euros para personas con discapacidad.

Impuesto de Solidaridad de las Grandes Fortunas, poco efectivo

Pese a los intentos del Gobierno por homogeneizar la fiscalidad sobre la riqueza mediante el Impuesto de Solidaridad de las Grandes Fortunas, esta medida ha resultado ser insuficiente para frenar la fuga de capitales de escala media en la Comunitat Valenciana.

Al actuar únicamente sobre patrimonios netos superiores a los 3,7 millones de euros, el tributo estatal deja intacta la brecha fiscal que penaliza al pequeño y mediano inversor (aquel con un patrimonio situado entre uno y tres millones), quien sigue encontrando en autonomías como Madrid o Andalucía un ecosistema mucho más favorable.

Para este perfil de inversor, la Comunitat Valenciana continúa siendo una 'isla fiscal' donde el Impuesto de Patrimonio actúa como un desincentivo crítico, ya que la supuesta armonización del Ejecutivo central no llega a cubrir los tramos de riqueza que realmente dinamizan la inversión local y el mercado inmobiliario de perfil medio-alto.

La dualidad de la Comunitat en IRPF

La Comunitat Valenciana se sitúa en los dos extremos del mapa tributario español, según el informe 'Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2026'. El estudio revela que la autonomía mantiene la mayor presión fiscal de España para los contribuyentes de rentas altas, mientras que protege a los tramos de ingresos más bajos a través del sistema de deducciones.

Para los contribuyentes valencianos que superan los 300.000 euros de renta anual, la Comunitat vuelve a marcar el máximo nacional con un tipo marginal del 54% (sumando el tramo estatal y el autonómico). Esta cifra sitúa a la región por delante de otras comunidades con tipos elevados y contrasta drásticamente con los modelos de Madrid o Andalucía, donde la presión sobre las rentas altas es significativamente menor debido a las bonificaciones aplicadas en los últimos años.

La otra cara de la moneda es el alivio fiscal para los ciudadanos con menores ingresos. Según los datos del REAF, un contribuyente soltero y sin hijos con una renta de 16.000 euros paga en la Comunitat Valenciana la cuota de IRPF más baja de toda España. Lo mismo sucede para quienes perciben 20.000 euros anuales, tramo en el que la región también se sitúa como la opción más ventajosa desde el punto de vista tributario.

Este beneficio para las rentas bajas se explica por dos mecanismos clave detallados en el informe​​​; por un lado, el mínimo personal y familiar elevado y, por otro, la batería de deducciones sociales. Con el mínimo personal elevado, la Comunitat aplica un mínimo de 6.105 euros, una cifra superior a la media nacional que permite que una mayor parte de la renta quede libre de impuestos. En cuanto a las desgravaciones, el catálogo valenciano incluye varias por gastos en salud (dentista, óptica, salud mental), deporte y la reciente deducción por formación musical introducida para 2026.

Los economistas del REAF señalan que esta estructura fiscal responde a un modelo de progresividad acentuada. "La Comunitat Valenciana ha optado por no deflactar la tarifa de manera generalizada, pero sí por compensar a las rentas bajas y medias mediante deducciones muy específicas que alivian la carga en gastos cotidianos", explican desde el Colegio de Economistas.

Deducciones para el 80% de los contribuyentes 

El informe del REAF pone ejemplos claros para ver el impacto de las medidas. Un valenciano con una renta de 16.000 euros que haga uso de estas deducciones (por ejemplo, por ir al dentista o pagar el gimnasio) acabará pagando cero euros en el tramo autonómico, o incluso obteniendo una cuota líquida negativa si se aplican todas las bonificaciones familiares.

Esto confirma que, mientras el tipo del 54% afecta a un porcentaje muy pequeño de la población (rentas de más de 300.000 euros), el sistema de deducciones de 2026 está diseñado para que el 80% de los contribuyentes valencianos vea reducida su carga fiscal respecto al año anterior.

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