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Tensión contenida en la industria valenciana ante el nuevo órdago de Trump y la guerra en Oriente Próximo

Empresas como Importaco aseguran tener garantizado el suministro al contar con proveedores de distintos países mientras que instituciones y expertos señalan que un embargo comercial a España es "muy difícil" de aplicar

  • Puerto de Valencia.
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VALÈNCIA. Con una tensión contenida las empresas valencianas y la economía en su conjunto observan expectantes la evolución de la escalada bélica en Oriente Próximo, iniciada el pasado sábado tras la ofensiva sorpresa de Estados Unidos e Israel contra Irán. Por si el cierre del estrecho de Ormuz no fuera suficiente para paralizar rutas y encarecer los costes de producción de las mercantiles más dependientes del gas y petróleo del Golfo Pérsico, ahora se suma la enésima amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, que ha advertido con romper las relaciones comerciales con España.

Aunque la mayoría de los expertos coincide en la dificultad de llevar a cabo esta advertencia, ya que la política comercial exterior es competencia de la Unión Europea, el anuncio supone un nuevo órdago que vuelve a poner en jaque el normal funcionamiento del comercio exterior y el negocio de miles de empresas valencianas. En concreto, más de 12.000 compañías de la Comunitat tuvieron relaciones comerciales con el gigante norteamericano en 2025 y los sectores más expuestos a esta amenaza son el cerámico, calzado y maquinaria, según un informe de Cámara Valencia.

"Un embargo comercial es una medida superior a poner ananceles y debería pasar también por el Congreso de EE UU", explica a ValenciaPlaza Vicente Pallardó, director de la Cátedra de Valenciaport de Economía Portuaria y director del Instituto de Economía Internacional de la Universitat de València (UV). El experto hace un llamamiento a la calma al subrayar la dificultad de que el inquilino de la Casa Blanca consiga romper las transacciones comerciales entre EE UU y España.

"Teóricamente Trump no puede hacer eso. Es una de tantas amenazas que lanza cada día, de las cuales la mayoría no se llevan a cabo. Desde el punto de vista arancelario la UE es la que realiza la política comercial y por tanto aplicación solo a España no es posible", agrega el catedrático, quien añade, además, que la preocupación del Gobierno norteamericano ahora está centrada en evitar el pago de más de 170.000 millones de dólares por las reclamaciones derivadas de los aranceles tumbados por el Supremo. "Imagina lanzar un embargo ilegal sin la aprobación del Congreso y convenciendo también a las empresas de allí de que dejen de vender y comprar, además de tener que pagar una indemnización por haber aplicado aranceles", insiste Pallardó.

  • El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia. 

Por el momento, desde Bruselas han cerrado filas en defensa de España. El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reiteró que la posición española ante el conflicto entre Estados Unidos e Israel e Irán es clara: 'no a la guerra' y aseguró que no teme eventuales represalias por mantener esta postura.

Aunque desde el ámbito académico y empresarial se apela a la prudencia, la incertidumbre nunca es buena compañera de viaje para los negocios. Las empresas lo saben y, por ello, muchas adoptan una suerte de calma tensa a la espera del próximo movimiento de una figura tan imprevisible como el presidente estadounidense. "Cada día cambia la situación", llegó a decir este martes la consellera de Industria, Marián Cano, después de presentar el 'Plan USA' con el que se pretende ayudar a las mercantiles valencianas en el mercado estadounidense. Una hoja de ruta que, según dijo, está en constante transformación para adaptarse a los vaivenes incesantes de Trump.

Desde la patronal valenciana CEV señalan que las compañías con intereses en Estados Unidos "están llamadas a la prudencia y a mantener la normalidad en sus operaciones de comercio exterior", ya que recuerdan que "la política comercial con terceros países es competencia exclusiva de la Unión Europea, lo que proporciona un marco de mayor seguridad y respaldo institucional".

Pese a ese llamamiento a la calma, reconocen que Estados Unidos es un mercado estratégico para las empresas españolas y que existe un interés mutuo en preservar las relaciones comerciales y de inversión, pese a la coyuntura política y la compleja situación geopolítica. En este contexto, destacan que la conveniencia de acelerar la ratificación de un acuerdo comercial entre la UE y EE UU "que refuerce la seguridad jurídica y aporte mayor certidumbre a ambos lados del Atlántico".

  • Industria lanza el Plan USA para apoyar a las empresas valencianas en su introducción y consolidación en Estados Unidos -

Según un informe de Cámara Valencia, Estados Unidos se mantiene como un socio relevante para la economía valenciana, con un saldo comercial favorable para la Comunitat. En 2025, las ventas al mercado estadounidense alcanzaron los 2.106,5 millones de euros, impulsadas principalmente por el material eléctrico, los productos cerámicos, la maquinaria y el calzado. En sentido inverso, las compras se situaron en 1.696,6 millones, concentradas en buena medida en frutos secos —como almendras y nueces— y también en equipos eléctricos.

El último informe de Cámara Valencia refleja una cierta desaceleración en los flujos bilaterales, lo que podría ser consecuencia de los aranceles aplicados en 2025. Durante el pasado ejercicio, las importaciones procedentes de EE UU retrocedieron un 5,8%, mientras que las exportaciones registraron una caída del 9,7% en comparación con el año anterior. Pese a este ajuste, Estados Unidos continúa siendo el cuarto destino de las exportaciones valencianas y el sexto proveedor de la Comunitat.

El sector agroalimentario valenciano mantiene la calma

Una de las empresas con mayor relación comercial con EEUU es Importaco, especializada en frutos secos y agua mineral, quien asegura a este diario que en estos momentos opera con normalidad. "Nuestra cadena de suministro es internacional y está muy diversificada. Tenemos acuerdos a largo plazo con proveedores de distintos orígenes, lo que nos permite garantizar el aprovisionamiento de nuestros productos.  Nuestro modelo de compras y aprovisionamiento está diseñado precisamente para adaptarse a distintos contextos internacionales", destacan.

También desde la Federación Empresarial de Agroalimentación de la Comunitat Valenciana (Fedacova) intentan restar importancia a una nueva "bravuconada" de Trump, según tildó su secretario general, Sergio Barona. En este sentido, explicó que Estados Unidos supone un porcentaje "un poco pequeño" para el sector, si bien es "el mercado exportador más importante después de la Unión Europea". Los subsectores más afectados serían las almendras, el sector del turrón y el del aceite.

Ante este panorama, Pallardó aconseja a las compañías de la Comunitat Valenciana con negocio en EEUU a mantener el "máximo contacto" con sus proveedores estadounidenses. "Deben estar en conversación constante con sus importadoras y minoristas que venden sus productos para ver cómo pueden beneficiarse del pago de indemnizaciones por la suspensión de los aranceles. Son cientos las denuncias que han hecho empresas americanas para recuperar ese dinero porque la mayor parte la asumido el consumidor estadounidense y las empresas importadoras, pero otra parte la han asumido firmas españolas", subrayó.

La preocupación se centra en Oriente Próximo

En cambio, si existe un mayor temor a los efectos la guerra en Oriente Próximo. El campo valenciano es uno de los sectores que ya ha empezado a sufrir las consecuencias económicas. De hecho, en estos primeros días de guerra los agricultores ya advierten de una subida general de los combustibles y de un aumento considerable de los abonos, sobre todo nitrogenados, ya que el conflicto afecta directamente a la fabricación en plantas industriales y al comercio de amoníaco, urea, azufre y gas natural, todos ellos necesarios para la producción de fertilizantes

Las dificultades en la producción y comercialización de materias primas en varios países asiáticos, sobre todo alrededor del Estrecho de Ormuz que bloquea los flujos comerciales, y el conflicto diplomático y comercial abierto entre los presidentes estadounidense y español, Donald Trump y Pedro Sánchez respectivamente, amenazan con encarecer los costes de los fertilizantes, el gasóleo agrícola y la energía empleada para la maquinaria y el riego de las explotaciones agrarias, así como con reducir las exportaciones a EEUU, con especial protagonismo de productos agroalimentarios como vinos y aceites.

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El precio del petróleo volvió a subir este miércoles. Lo hizo un 3%. El gas,por su parte, subió ayer casi un 9% ante las dificultades de los buques petroleros y mercantes para atravesar el estrecho de Ormuz, por donde circula en torno a una quinta parte del petróleo mundial. En concreto, el precio del barril de Brent --referencia en Europa-- subía un 3,2% en torno a las 8.15 horas, hasta los 84,04 dólares, al tiempo que el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, avanzaba un 3%, hasta los 76,80 dólares.

De hecho, según un informe de Cámara España, el principal riesgo para la economía española de este conflicto es precisamente su vulnerabilidad energética. El mayor temor es que el conflicto se dilate en el tiempo y genere una escalada inflacionista ante la tensión en las cadenas de suministro mundiales. Por tanto, a medio plazo, si el conflicto deriva en una interrupción sostenida del tráfico por Ormuz, "el efecto inflacionario podría trasladarse a la cadena de valor de sectores tan diversos como la química, la cerámica, el papel o la alimentación procesada", avisan desde Cámara España.

Además, Irán es un gran productor de polímeros y derivados plásticos que España importa, por lo que la industria del plástico española podría sufrir así un encarecimiento súbito de sus insumos básicos, afectando a sectores secundarios como el embalaje o la automoción. También el sector agroalimentario y químico están más expuestos. Y es que España suministra principalmente semillas, productos fitosanitarios y medicamentos. Además, en el capítulo importador, España es cliente de Irán en productos nicho como el azafrán y los pistachos, por lo que una interrupción del flujo elevaría los precios de estas materias primas para la industria transformadora española, obligando a buscar proveedores alternativos en mercados como California o Turquía.

Con todo, desde la Cámara de Comercio de España se pronostica un escenario de volatilidad en el corto plazo y una reconfiguración de los flujos comerciales en el medio plazo, que obligará a las empresas españolas a extremar la prudencia y acelerar sus planes de contingencia. En todo caso, lanzan un "mensaje de serenidad combinado con una vigilancia extrema" porque, aunque España no depende comercialmente de Irán de forma crítica, "el impacto en términos energéticos y sobre la estabilidad de los mercados financieros puede ser relevante", concluyen.

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