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Regulación o impuestos, el verdadero problema

¿Por qué Fedea cree que la fórmula 'EU Inc.' no resolverá el problema de las empresas europeas?

Un informe sostiene que la propuesta "mejora la sociedad mercantil europea", pero "apenas libera a la empresa"

  • La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen.
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VALÈNCIA. La Comisión Europea presentaba el pasado mes de marzo su esperada propuesta de 'EU Inc.', el llamado régimen 28 con el que Bruselas quiere facilitar la creación y expansión de empresas en toda la Unión Europea. Un proyecto que promete constituir sociedades en 48 horas, operar íntegramente en digital y reducir la fragmentación normativa que, según la propia Comisión, obliga hoy a convivir con "27 regímenes jurídicos y más de 60 formas societarias nacionales". Una iniciativa que forma parte de la gran agenda de competitividad impulsada por Ursula von der Leyen tras el informe Draghi y pretende evitar que startups y empresas innovadoras europeas terminen marchándose a Estados Unidos por las dificultades para crecer dentro del mercado comunitario.

Sin embargo, aunque la propuesta incluye medidas como la constitución con un capital mínimo simbólico, transmisión simplificada de acciones, digitalización de operaciones societarias, stock options paneuropeas y posibilidad de crear una empresa por menos de 100 euros, desde la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) rebajan de forma notable las expectativas del impacto que estos cambios pueden tener sobre el mercado económico europeo. El economista Benito Arruñada sostiene en un nuevo informe que la propuesta "mejora la sociedad mercantil europea", pero "apenas libera a la empresa".

El documento cuestiona que el verdadero problema de competitividad de Europa esté en la constitución de sociedades o en la arquitectura jurídica interna de las compañías. A juicio del autor, Bruselas está atacando una parte relativamente menor del problema mientras deja prácticamente intactas las cargas regulatorias, fiscales y laborales que condicionan la actividad diaria de cualquier empresa europea. "La propuesta flexibiliza de forma apreciable el régimen societario interno entre socios", reconoce Arruñada, aunque añade que "ese avance difícilmente alterará mucho el entorno competitivo europeo".

"Sociedad mercantil y empresa no son lo mismo"

El núcleo de la crítica de Fedea consiste precisamente en separar dos conceptos que, según Arruñada, Bruselas mezcla: la sociedad mercantil y el funcionamiento de la empresa real. El informe insiste en que la sociedad es únicamente el instrumento jurídico que regula la relación entre socios, mientras que la empresa opera en un plano mucho más amplio y complejo, sometido diariamente a relaciones laborales, obligaciones fiscales, litigios, inspecciones y regulación sectorial.

"Sociedad mercantil y empresa no son lo mismo", resume el documento. Desde esa perspectiva, Fedea considera que EU Inc. sí introduce mejoras útiles en aspectos como la flexibilidad accionarial, la transmisión de participaciones, la digitalización societaria o las operaciones internas entre socios, pero cree que el verdadero problema competitivo europeo se encuentra fuera de ese perímetro. "El coste principal para la empresa no reside en constituir una sociedad algo después", afirma Arruñada, "ni siquiera en gestionar las relaciones internas entre socios, sino en operar sus relaciones con trabajadores, clientes y proveedores bajo reglas imperativas y en soportar cargas fiscales y regulatorias recurrentes que la propuesta apenas toca".

La rapidez para crear empresas no era el gran problema

El informe dedica buena parte de su análisis a desmontar una de las principales banderas políticas de la Comisión: la rapidez de constitución empresarial. Bruselas ha situado en el centro del relato la posibilidad de crear una empresa en menos de 48 horas y con menos de 100 euros de coste. Sin embargo, Arruñada sostiene que Europa ya dispone desde hace años de mecanismos muy rápidos de constitución societaria y que, por tanto, el margen económico de mejora es relativamente pequeño. "Los datos actuales son menos homogéneos que los de 2010, pero nada apunta a que el principal déficit competitivo europeo resida en la demora constitutiva como tal", apunta.

  • Imagen de archivo. -

El economista recuerda que España permite constituir una sociedad limitada en apenas 24 horas mediante CIRCE y que Portugal lleva tiempo operando con el sistema Empresa na Hora. Además, el informe señala que incluso existe un mercado de sociedades preconstituidas listas para empezar a operar inmediatamente, lo que demuestra que el retraso administrativo nunca fue realmente el principal cuello de botella europeo. “Los costes de constitución suelen ser modestos”, afirma el texto. Desde la óptica de Fedea, el problema de competitividad europeo no reside en tardar algunos días más en registrar una sociedad, sino en todo lo que sucede después.

El verdadero problema: regulación, impuestos y costes laborales

En la regulación, los impuestos y los costes laborales es donde el informe sitúa las auténticas barreras que, según Arruñada, siguen penalizando la actividad empresarial en Europa. "La parte decisiva del coste empresarial aparece fuera de esa relación interna", sostiene el documento. "La empresa contrata trabajo, vende a clientes, compra a proveedores, se financia, paga impuestos y soporta obligaciones de información, inspección y litigio".

El informe habla de "numerosas reglas imperativas", "cotizaciones sociales", "formalidades", "litigiosidad específica" y "riesgo contencioso" asociados tanto a la contratación laboral como a las relaciones con consumidores y proveedores. A ello se suman las obligaciones tributarias permanentes. "Las retenciones, las obligaciones declarativas, las cotizaciones y la fiscalidad sobre operaciones societarias y ordinarias no se reducen porque la sociedad nazca en cuarenta y ocho horas", advierte el texto. Por eso Fedea concluye que "el grueso de los costes empresariales permanece donde estaba".

La crítica al "sesgo startup" de Bruselas

Otro de los elementos más críticos del informe es el enfoque político que ha acompañado la construcción del régimen 28. Arruñada considera que tanto la Comisión como buena parte del debate europeo han construido 'EU Inc.' pensando casi exclusivamente en startups y empresas innovadoras, reproduciendo una narrativa muy presente desde el informe Draghi y desde la ley española de startups.

"La propuesta nace además bajo una narrativa política en la que la empresa innovadora vuelve a ocupar el centro", señala el texto. El economista cuestiona que el derecho mercantil europeo deba diseñarse pensando prioritariamente en compañías tecnológicas o en empresas con fuerte componente de innovación. "Un derecho mercantil general no debería diseñarse para una categoría empresarial escogida por su valor simbólico o político", sostiene el informe. "Debería partir de un marco general útil para la empresa nueva sin adjetivos, para la pequeña empresa ordinaria y para la empresa que crece sin encajar en una etiqueta oficial de innovación".

  • Mario Draghi.

La crítica apunta directamente al modelo de política económica que Bruselas ha ido construyendo durante los últimos años, muy orientado a la creación de campeones tecnológicos y menos centrado, según Fedea, en aliviar las cargas que afectan al conjunto del tejido empresarial.

El precedente de la Sociedad Europea

El documento también introduce una advertencia importante sobre los límites reales que puede tener la nueva figura jurídica europea. Arruñada recuerda que Europa ya cuenta con el precedente de la Sociedad Europea (SE), una fórmula societaria paneuropea que tampoco transformó de manera sustancial el funcionamiento empresarial del continente.

El informe cita estudios que sitúan en apenas unas 740 o 750 las sociedades europeas activas a finales de 2020 y destaca además la proliferación de sociedades inactivas y las persistentes diferencias nacionales en la práctica. Aunque reconoce que 'EU Inc.' introduce más flexibilidad y puede resultar más útil para empresas en fase inicial, Arruñada cree que la experiencia de la SE demuestra que la mera existencia de una forma jurídica europea no implica necesariamente una transformación profunda de la actividad económica. "Una forma jurídica europea puede existir y tener usos reales sin alterar por ello el funcionamiento ordinario de la empresa europea tanto como se esperaba", resume el texto.

"La distancia entre la promesa y la propuesta"

La conclusión final del informe de Fedea es especialmente dura con la distancia entre las expectativas políticas creadas durante los últimos años y el contenido real de la propuesta presentada ahora por la Comisión. Arruñada recuerda que tanto Mario Draghi como Enrico Letta y la propia Ursula von der Leyen habían alimentado la idea de un auténtico marco empresarial europeo que abordaría de forma integral insolvencia, fiscalidad, empleo y operación transfronteriza.

Sin embargo, el economista considera que lo finalmente aprobado es mucho más limitado. “Lo presentado no es el régimen 28 en sentido fuerte", afirma el documento. "Es la pieza societaria de un programa más amplio que sigue pendiente”. De ahí que el informe concluya subrayando “la distancia entre la promesa y la propuesta”. "Letta, Draghi y los anuncios políticos de 2025 apuntaban hacia una facilitación más amplia de la operación transfronteriza de las empresas. La Comisión ha presentado, por ahora, un nuevo vehículo societario europeo".

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