CASTELLÓ. Segorbe revive este fin de semana, y especialmente el día 8, una tradición que se remonta al siglo XIV. La Feria de la Purísima, de la que se tiene constancia documental desde 1346, cita estos días de nuevo a los vecinos de la capital del Alto Palancia, y también a toda la comarca. No en vano, la festividad está considerada como una de las celebraciones más importantes de la localidad y congrega, a lo largo de los diversos días festivos, a alrededor de 20.000 personas.
La Feria de la Purísima, celebrada a raíz de la concesión de un privilegio otorgado por el rey Pedro IV el Ceremonioso, que amplió la concesión del día de mercado extraordinario que desde fines del siglo XIII permitió el rey Jaime I, comenzó como una feria ganadera y agrícola y es en la actualidad uno de los eventos más esperados por segorbinos y visitantes.
La festividad abarca alrededor de 400 paradas de todo tipo: alimentación, textil, calzado, artesanía, decoración, libros, dulces, juguetes, atracciones feriales, etc., que se dan cita sobre todo el día 8 en las avenidas Fray Luís Amigó, España y Constitución, pero también en días previos en otras calles adyacentes, como Vall de Uxó, Angastó y 8 de marzo. De esta manera, durante todo el puente de la Constitución se puede disfrutar en Segorbe de multitud de productos tradicionales y artesanales de la mano de los puestos ambulantes. Todo ello le ha valido a la tradicional feria de la Purísima de la capital del Alto Palancia ser considerada de Interés turístico Autonómico.