Bruselas da más margen a la industria para reducir emisiones con la reforma del mercado de carbono

Unión Europea

  • Imagen de archivo.
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

BRUSELAS (EP). La Comisión Europea ha propuesto este viernes dar más tiempo a la industria para reducir sus emisiones mediante una reforma del mercado europeo de carbono (ETS, por sus siglas en inglés) que ralentiza el recorte anual de los permisos de contaminación a partir de 2031, sin renunciar al objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050.

En vigor desde 2005, el ETS fija un límite máximo emisión de CO2 para cerca de 10.000 instalaciones de sectores como el acero, el cemento o los fertilizantes mediante un sistema de compraventa de derechos, cuya disponibilidad Bruselas plantea reducir más lentamente para facilitar una transición "más gradual" de las actividades con mayor consumo energético.

En concreto, el recorte anual pasará del 4,4% previsto para el final de esta década al 3,7% entre 2031 y 2035 y al 1,7% entre 2036 y 2040, lo que, según el Ejecutivo comunitario, evitará que el sistema agote el volumen disponible a finales de la década de 2030, como prevén las normas actuales, y permitirá prolongar su funcionamiento previsiblemente hasta mediados de la década de 2040.

La revisión, sin embargo, endurece al mismo tiempo las condiciones para que las empresas puedan seguir recibiendo asignaciones gratuitas después de 2030. En concreto, el 80% se concederá una vez las compañías presenten un plan de inversiones para reducir su huella de carbono, mientras que el 20% restante solo se entregará cuando acrediten su ejecución.

Además, las empresas que trasladen su producción fuera de la Unión Europea perderán el derecho a seguir recibiendo estas asignaciones gratuitas. En cambio, aquellas que ya lideren la reducción de emisiones o reciban financiación del Fondo de Innovación o del futuro Banco de Descarbonización Industrial quedarán exentas de estos nuevos requisitos.

"Si dejamos que la industria se traslade fuera, perdemos todos", ha advertido el comisario europeo de Acción por el Clima, Wopke Hoekstra, quien ha defendido que la Comisión ha tratado de "marcar un camino entre las distintas posiciones", que mantenga una "ambición climática notable", al tiempo que tenga en cuenta a las empresas que ya han invertido en descarbonización y a las que lo hagan en el futuro.

El Ejecutivo comunitario plantea asimismo que los Estados miembro destinen obligatoriamente al menos el 50% de los ingresos obtenidos por las subastas de derechos de emisión a inversiones para descarbonizar los sectores incluidos en el ETS.

Bruselas sostiene que actualmente solo alrededor del 5% de esos recursos se dedica directamente a este fin, por lo que pretende reforzar el vínculo entre la recaudación del sistema y la financiación de la transición industrial.

Créditos internacionales y absorciones de carbono

La propuesta también abre la puerta a incorporar, a partir de 2036, créditos internacionales de carbono equivalentes hasta al 2% del volumen del ETS, siempre que cumplan los criterios de calidad que la Comisión revisará en 2033 antes de autorizar su utilización.

Asimismo, prevé integrar 150 millones de toneladas de absorciones permanentes de carbono generadas dentro de la UE con el objetivo de impulsar el desarrollo de este mercado y favorecer el despliegue de tecnologías de captura y almacenamiento de CO2.

Otro de los principales cambios afecta a la Reserva de Estabilidad del Mercado, el mecanismo que regula la cantidad de derechos de emisión en circulación para evitar desequilibrios entre la oferta y la demanda.

En este caso, Bruselas propone reducir del 24% al 12% la tasa anual con la que la reserva absorbe derechos de emisión, una modificación que permitirá mantener más permisos en circulación durante más tiempo. Además, adaptará el funcionamiento del mecanismo al menor tamaño que tendrá el mercado a partir de la próxima década con el objetivo de limitar la volatilidad de los precios del carbono.

Nuevo Banco para la Descarbonización Industrial

El paquete incorpora además un Banco de Descarbonización Industrial dotado con derechos de emisión valorados en unos 100.000 millones de euros, que se desplegará en dos fases.

La primera consistirá en un mecanismo temporal para acelerar las inversiones de los sectores con mayor consumo energético, mientras que, a partir de 2031, evolucionará hacia un sistema de contratos por diferencias de carbono adjudicados mediante subastas.

La Comisión plantea igualmente ampliar el Fondo de Modernización para que pueda financiar proyectos industriales como la captura y almacenamiento de carbono y reservar parte de estos recursos para los Estados miembro con menor renta.

Residuos, aviación y transporte marítimo

La revisión del ETS incorpora también de forma gradual la incineración de residuos municipales al mercado europeo de carbono a partir de 2031, aunque prevé excepciones temporales para determinados Estados miembro y medidas de apoyo dirigidas a las autoridades locales.

En aviación, Bruselas propone ampliar desde 2029 el ámbito de aplicación del ETS a los vuelos de hasta 5.000 kilómetros con origen o destino en la UE para reducir las distorsiones competitivas con aeropuertos situados fuera del bloque e incentivar el uso de combustibles sostenibles.

En el ámbito marítimo, la reforma destina una mayor parte de los ingresos del sistema al desarrollo de combustibles limpios y nuevas tecnologías de propulsión. Además, introduce medidas para limitar el riesgo de que los buques desvíen sus escalas hacia puertos extracomunitarios con el fin de eludir el pago de los derechos de emisión.

Plan de electrificación

La Comisión ha presentado además un Plan de Acción para la Electrificación con el que pretende acelerar la sustitución de los combustibles fósiles por electricidad en la industria, el transporte y los edificios, al considerar que esta es la vía más eficaz para reducir la dependencia energética y mejorar la competitividad de la economía europea.

"Desde el cierre del estrecho de Ormuz, Europa ha pagado más de 50.000 millones de euros adicionales por la energía. Eso demuestra hasta qué punto somos vulnerables y lo insostenible que resulta depender del suministro exterior. Necesitamos producir nuestra propia energía y seguir liderando la lucha contra el cambio climático", ha subrayado el comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen.

Entre otras medidas, Bruselas propone reducir la carga fiscal sobre la electricidad para que resulte más competitiva frente al gas, eliminar progresivamente las ayudas a los combustibles fósiles e impulsar un uso más eficiente de las redes eléctricas mediante señales de precio que incentiven el consumo en las horas de menor demanda.

El plan también fija el objetivo de que al menos la mitad de los consumidores europeos disponga de contadores inteligentes en 2030 y que esta proporción alcance el 75% en 2033, con el fin de facilitar una gestión más flexible del consumo y reducir los costes del sistema eléctrico.

Asimismo, el Ejecutivo comunitario quiere acelerar la electrificación de la industria mediante hojas de ruta sectoriales y un mayor acceso a electricidad baja en carbono, al tiempo que destinará financiación al despliegue de redes, sistemas de almacenamiento y otras inversiones ligadas a esta transición.

Recibe toda la actualidad
Castellón Plaza

Recibe toda la actualidad de Castellón Plaza en tu correo