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El oro avanza en territorio de máximos históricos en un entorno global incierto

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El oro vuelve a demostrar por qué sigue siendo el activo predilecto de los inversores en tiempos turbulentos, alcanzando un nuevo récord histórico tras superar la marca de 3.100 dólares por onza al inicio de esta semana. Este movimiento sin precedentes no solo supera ampliamente el anterior récord de 3.000 dólares, sino que consolida al metal precioso como el activo de mejor desempeño durante el primer trimestre del año, acumulando un aumento cercano al 19%, el mayor rendimiento trimestral en casi cuatro décadas.

La excepcionalidad de este repunte cobra aún más relevancia cuando se compara con el desempeño del resto de activos. Mientras el oro se posiciona en terreno positivo con claridad, la mayoría de categorías clave se mantienen en rojo. Solo la renta variable emergente logra una modesta subida cercana al 4%. Otros activos, incluidos la renta variable global y estadounidense, el petróleo y el dólar, se mantienen en territorio negativo, afectados por un entorno global marcado por la incertidumbre y la volatilidad.

La principal fuerza detrás de este excepcional repunte del oro es la creciente preocupación en torno a la escalada de tensiones comerciales y geopolíticas, impulsadas principalmente por las recientes decisiones y advertencias del presidente estadounidense Donald Trump. El mandatario planea imponer nuevos aranceles recíprocos a partir del 2 de abril, en una medida destinada a corregir desequilibrios comerciales que, sin embargo, ha generado incertidumbre sobre sus posibles repercusiones económicas globales.

Además, Trump ha incrementado aún más el nerviosismo del mercado al advertir sobre la aplicación de aranceles secundarios de hasta el 50% sobre el petróleo ruso en caso de interferencias en Ucrania, además de mantener una postura agresiva frente a Irán si las negociaciones nucleares fracasan. Esta intensificación de las tensiones comerciales y geopolíticas está empujando a los inversores hacia activos refugio, encontrando en el oro un puerto seguro frente a la incertidumbre.

La dinámica actual del mercado también presenta una peculiaridad respecto a ciclos anteriores, ya que muchos activos tradicionalmente vistos como refugios, especialmente aquellos ligados a economías occidentales, hoy enfrentan cuestionamientos debido a las crecientes tensiones políticas y comerciales. Este escenario único refuerza aún más la preferencia por el oro, elevándolo prácticamente como la única opción fiable para inversores de diversas latitudes.

Sin embargo, el futuro inmediato del metal dorado dependerá en gran medida de la evolución y confirmación de las medidas arancelarias anunciadas. Si estas finalmente resultan menos agresivas de lo anticipado, podría darse una pausa temporal en el rally del oro. Pero, si la retórica comercial continúa escalando y las amenazas se materializan con dureza, el entorno global podría tornarse aún más propicio para prolongar el desempeño positivo del oro.

Finalmente, no podemos ignorar la creciente preocupación en torno a la estanflación global, una combinación de bajo crecimiento económico y alta inflación que históricamente ha sido uno de los entornos más favorables para el desempeño del oro. Este temor creciente podría dar aún más respaldo a la demanda del metal precioso en el mediano / largo plazo, consolidando su posición como el activo por excelencia en tiempos complejos.

En definitiva, el oro inicia el segundo trimestre del año desde una posición históricamente sólida, respaldado por condiciones económicas y geopolíticas que justifican plenamente su atractivo actual. Los inversores y analistas estarán atentos a los próximos movimientos políticos y económicos globales que determinarán la continuación de esta tendencia alcista sin precedentes.

Técnicamente hablando, el camino de menor resistencia para el metal dorado sigue siendo alcista. El nivel previo de resistencia clave en los 3.040 dólares fue superado con facilidad, y actualmente no se observan divergencias negativas entre el precio y los indicadores osciladores, lo cual refleja que el momentum alcista permanece fuerte. Las próximas resistencias relevantes se ubican en el nivel psicológico clave de los 3.200 dólares por onza, seguido por el nivel de expansión Fibonacci del 161,8%, situado en los 3.351 dólares. Aunque se trata de una operativa técnicamente extendida, por ahora no hay señales claras en el gráfico que indiquen un debilitamiento significativo del impulso alcista actual.

Quásar Elizundia es estratega de investigación de mercados en Pepperstone

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