CASTELLÓ. Norma Comes y Lidón Valer tienen muchas cosas en común. Además de ser de Castellón, ambas acaban de convertirse en directoras de bandas autonómicas. La Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana ha elegido a Comes para liderar la Banda Simfònica de Dones en la temporada de 2022; mientras que Valer ha sido nombrada directora de la Joven Banda Sinfónica, también para esta temporada. Sus caminos se cruzan en un momento en el que, eso sí, no son pocos los retos.
No han quedado las bandas tampoco exentas de las consecuencias de la pandemia. Cifraba la FSMCV unas pérdidas de más de cinco millones de euros solo entre marzo y mayo de 2020, pero desde que apareciese la covid, son muchos los conciertos y proyectos que se han quedado en el tintero. Además, las sociedades musicales tienen que lidiar con la continua cancelación de ensayos por casos positivos de coronavirus, algo que, aseguran, está lastrando la formación. Tampoco encuentran muchas bandas locales suficientemente amplios para ensayar y la 'fuga' de músicos se está convirtiendo en un problema generacional urgente de resolver. Sobre todas estas cuestiones, pero también de los retos que tienen por delante, hablan Norma Comes y Lidón Valer con Castellón Plaza.
Capítulo 1. Dos mujeres al frente
-¿Con qué objetivos asumís este nuevo puesto?
-Norma Comes: Diría que el principal objetivo es disfrutar y hacer disfrutar. Es un proyecto que ha nacido con mucho cariño. Todavía no las conozco, pero me consta que en la Banda de Dones hay mucha ilusión. Es un reto que además me preocupa mucho, porque no saber quiénes son ellas, de dónde vienen, o qué nivel tienen, complica todavía más la elección del repertorio. Me preocupa ser muy exigente o que se aburran, pero en principio lo tomo con ilusión.
-Lidón Valer: El primer objetivo siempre es aprender más, ganar experiencia y aumentar mis conocimientos. El segundo, no menos importante, disfrutar de la música y crear momentos que valgan la pena recordar para siempre. Pero diría, que el mayor desafío es aportar algo significativo a la banda. Son personas ya muy formadas, a punto de terminar los estudios en algunos casos, y una piensa, ¿qué voy a poder aportarles yo para hacerlos mejores músicos?
-En tu caso Lidón, que dirigiste la Banda Simfònica de Dones en 2017, ¿cuál dirías que es el mayor desafío que tiene Norma por delante?
-Lidón Valer: Cuando asumí la dirección en su momento no estaba del todo convencida con el proyecto. Siempre he abogado por la igualdad y no le encontraba sentido a tener una banda solo de mujeres, pero me bastaron unos pocos días para entender lo importante que es todavía hacer iniciativas como esta. Escuchaba comentarios del tipo, "uy que hace una chica tocando la tuba" o se me preguntaba si, por ser mujer, conseguía que la formación me hiciera caso. Comentarios que no son propios del siglo en el que estamos. Es necesario que vean que una mujer toca el trombón al igual que la flauta, por mucho que se vea como un instrumento para hombres. Por eso, por desgracia, toca todavía hacer proyectos así. Llegará un momento en el que la Banda de Dones no sea necesaria, tiene fecha de caducidad, pero no sabemos cuándo será.
A Norma le digo que disfruté mucho. En mi caso, el repertorio que planteé fue fifty fifty de mujeres y hombres, acorde con mi convencimiento de promover la igualdad. También traté de hacerlo más actual, pero es complicado
-En general, ¿programan las bandas pocas piezas compuestas por mujeres?
-Norma Comes: Muy pocas veces podrás escuchar obras de mujeres, solo en días señalados como el Día de la Mujer. El resto del año se programa poquísimo y es una pena. En mi caso, es cierto que también estoy teniendo el problema añadido de que para la Banda de Dones nos piden no repetir repertorio, con lo cual es muy complicado encontrar obras. Entre que hay poco repertorio y que no debemos utilizar el que han usado otras compañeras anteriormente, es todo un reto, pero al final se consigue. También, he optado por hacer una mezcla y la mitad de las obras serán de mujeres y la otra serán de hombres, aunque el hilo conductor de estas piezas siempre tendrán algo que ver con la mujer.
-Lidón Valer: En la dirección ocurre lo mismo. Si hay 500 directores en toda la Comunitat Valenciana, nueve o diez somos mujeres. Es complicado acceder al cargo. Este año coincide que dos mujeres somos las directoras de las principales bandas de la federación, pero no es lo habitual. Y como eso, ocurre también que es complicado encontrar el material de mujeres compositoras, porque o no se ha recuperado o no se ha conservado bien.
-Ahora que tomas la batuta de la Joven Banda Sinfónica de la FSMCV, ¿cuál dirías que es el mayor cambio que se dará?
-Lidón Valer: Es una pregunta difícil, no lo sé... Espero que la gente pueda aprender y disfrutar, que ganen más nivel. Por lo que respecta al repertorio, cogeremos uno que sea, por su puesto, paritario.
Capítulo 2: Las bandas ante la 'fuga' de músicos
-¿Cuáles han sido las peores consecuencias de la pandemia a nivel colectivo?
Lidón Valer: Con la pandemia se ha perdido ese vínculo que era tan importante en las bandas. Durante el confinamiento la gente dejó de preocuparse por sus compañeros, porque veían a este a través de la pantalla. No podías saber si a esas personas les pasaba algo. Ese vínculo que ha desaparecido, nos ha costado y nos está costando mucho de recuperar. Por eso, hay personas que se han descolgado de las bandas. No tienen la relación que tenían con estas y es algo que costará arreglar. Pero, además de esta parte más emocional, se han perdido conciertos y proyectos emocionantes que no sabemos si volverán a mostrarse. Ahora en abril -cruzo dedos- recuperaré un proyecto que iba a hacerse en abril del año pasado, pero tampoco ahora se sabe si podrá hacerse. Ayer me avisaba un músico que ha dado positivo.
-Norma Comes: Yo también he perdido músicos. Muchos de estos, adolescentes que venían a tocar a la banda, por la cena de después o por los viajes, pero da igual, hacían música. Ahora prefieren quedarse en casa viendo Netflix o jugando a la play. Me preocupa que haya una generación que quede colgada, que pierda esa costumbre de ir a ensayar. Perder un músico siempre es malo.