Estos días hemos visto una muestra de lo que una nación bien liderada, Australia, puede desarrollar con una estrategia y marca de país, inteligente, eficaz y además económica a través de una línea de acción estratégica como es el deporte, en concreto el tenis, con su Open de Australia 2026, en un claro ejemplo de soft power (poder blando/suave)
Los datos proporcionados por diferentes medios de comunicación, los organizadores y webs económicas (y procesados por la IA), son más que elocuentes y le dan una visibilidad envidiable desde el punto de vista del marketing. Un total de un millón de espectadores han asistido directamente a Melbourne, capital del estado de Victoria (sureste de Australia) para presenciar el torneo (si se incluyen a fans visitantes subiría a 1,37 millones), pero, además, a través de diferentes plataformas digitales y de las televisiones la audiencia global ha sido de casi 2.000 millones de personas en total. El impacto económico directo en la ciudad es alrededor de 330 a 345 millones de euros. Existe un plan a largo plazo con patrocinios renovados para que Melbourne Park sea uno de los epicentros mundiales del tenis, al menos hasta el año 2046.
Pero aún más, el torneo proyecta una imagen moderna de la marca país de Australia, no sólo ya consolidando, si no asegurando para mucho tiempo esa imagen global de país moderno, tecnológicamente puntero, pues en el mismo se implementó (actuando de banco de pruebas) la IA, para mejorar la accesibilidad y uso para el arbitraje, como primer Grand Slam del año. También desde el punto de vista de la conservación del ecosistema, y asegurar la sostenibilidad del torneo, que utiliza la energía fotovoltaica, y además una vegetación autóctona para reducir al máximo la dependencia de agua que reduce un 100% la demanda de agua potable del exterior. E incluso se ha creado AO Ventures, una plataforma de negocios, de capital riesgo, que se pretende posicionar como socio estratégico de startups tecnológicas globales, y así atraer la tan ansiada IED (inversión extranjera directa), transcendiendo lo deportivo, e incluyendo el entretenimiento, los medios de comunicación y la salud.
También uno de los efectos colaterales de este evento deportivo, es que les pueda contar la relevancia geopolítica de Australia en el concierto internacional. Para empezar, recordemos como esta isla continente que forma parte de Oceanía (además de la micronesia, melanesia y polinesia) está habitada por sólo unos 27 millones de personas (un tercio menos que Polonia) y fue descubierta (para Occidente) en el año 1603 por el explorador español Pedro Fernández, y no por James Cook en 1770.
Este país de la Commonwealth, comunidad-asociación de países que han estado en algún momento sometidos a la Corona Británica, ocupa un lugar importante en el despliegue global de Occidente, sobre todo de la Anglosfera. Desde diferentes perspectivas es relevante pues está entre las 15 primeras economías del mundo (varía entre el puesto 13 y 14), es fundamental en la seguridad económica global pues provee de grandes recursos naturales y energía al mundo, gracias a esos 7,74 millones de km cuadrados (el sexto país más grande de la Tierra), casi 16 veces España para casi la mitad de nuestra población.
Pero también es importante por otras cuestiones de geografía física como es su ubicación, su localización global, a modo de pivote, siguiendo el concepto propuesto por Zbigniew Brzezinski en su libro El Gran Tablero Mundial de países pivote, como aquellas naciones cuya importancia geopolítica no radica en su poder intrínseco, sino en su localización, que les permite ser elementos clave para el control o influencia en una región o punto estratégico, en este caso es en todo el arco indo pacífico, y todas las rutas que pasan por el estrecho de Malaca y Singapur, por el que pasa aproximadamente el 25 % del comercio mundial.
Esta privilegiada ubicación estratégica, le ha hecho partícipe en numerosas alianzas, pactos y foros de seguridad, como por ejemplo en la muy debatida en el Parlamento Europeo, Red Echelon, red de seguridad y vigilancia electrónica formada por Australia, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Reino Unido, creada justo en la posguerra en torno a 1946, hoy en día transformada en los Five Eyes, con gran penetración y vigilancia en el World Wide Web de internet, uno de los protagonistas de los papeles filtrados por Edward Snowden.
También forma parte del Tratado de Seguridad de Australia, Estados Unidos y Nueva Zelanda firmado en 1951, denominado ANZUS, producto de la Guerra Fría para contener el expansionismo del bloque comunista, principalmente la URSS, que tuvo un periodo de crisis en los años 80 y 90 del siglo pasado, y que de nuevo se ha revitalizado a partir de la segunda década del siglo XXI, esta vez con miras a la contención de la República Popular China.
En el siglo XXI se han creado dos nuevos pactos para realizar esa contención a China. Por una parte, en el año 2007 se creó un foro de dialogo a iniciativa del gran político japonés asesinado, Shinzo Abe, entre Australia, Estados Unidos, India y Japón, de carácter no permanente, cuasi informal, que, a lo largo del tiempo ha tenido altibajos, muy molesto para China que incluso lo ha denominado la OTAN asiática, dado que tiene una evidente finalidad de contención indo pacífica frente a los chinos. Finalmente, en 2021, se constituye el AUKUS una alianza estratégico militar industrial con Inglaterra y Estados Unidos, en claro perjuicio de Francia, según lo publicado, porque a raíz de este acuerdo perdió un acuerdo de fabricación de submarinos nucleares mil millonarios en favor de la Anglosfera.
El futuro de Australia es bastante halagüeño y estable, con un crecimiento económico de más de un 2% del PIB, siendo uno de los países occidentales mejor posicionados; aunque también tiene sus desafíos, al igual que el resto de Estados del Bienestar, como es la deuda creciente. Igualmente existe en aquel país el debate migratorio, hace dos años, por ejemplo, la inmigración llegó a medio millón en un año, hoy quiere rebajarse a unas 250.000 personas, de los que el grupo más numeroso son los provenientes de la Commonwealth seguidos de China (que es alrededor del 8% del total); finalmente el dato, muy elocuente de por qué existe ese debate migratorio, es que el total de habitantes no nacidos en Australia rebasa el 30% de la población residente en aquel país.
Otro de los desafíos, dado que Australia se sitúa en el bloque Occidental, es que el principal socio comercial (aproximadamente un 32% de las exportaciones y un 25% de las importaciones) es la República Popular China, el gran contrincante a la hegemonía global de Occidente o por lo menos a su sistema político democrático, por lo que se produce una relación exterior ambivalente, por una parte, socio comercial preferente por otra, oponente geopolítico.
Ya ven como un torneo deportivo, por cierto ganado por un español, Carlitos Alcaraz, da para mucho, ha sido una oportunidad para poner la lupa sobre nuestras antípodas, en una región, Oceanía, donde también ondeaba nuestra bandera hasta casi el siglo XX, y que según un estudio de 1948, los atolones de Guedes, Coroa, Pescadores y Ocea, casi casi deberían ser aun territorio patrio, nunca se sabe por dónde va a ponerse el sol en nuestros territorios.