La infanta Sofía se estrena con nota en su primer discurso oficial

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TRIBUNA LIBRE
Publicado: 10/07/2026 · 06:00
Actualizado: 10/07/2026 · 06:00
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La infanta Sofía ha pronunciado su primer discurso oficial en público y no he podido evitar, como suelo recomendar a mis alumnos, analizar cómo lo ha hecho. 

La verdad es que lo ha hecho bien. Ya quisieran muchísimos profesionales españoles hacerlo como lo ha hecho ella.

No entro en el contenido de su discurso que, por cierto, ha sido muy interesante, aunque podríamos opinar sobre alguna de las ideas que ha expuesto, pero no es ese el motivo de este artículo. El motivo es "las formas".

Pero es que resulta que las formas son absolutamente esenciales en una comunicación oral como esta, un discurso, o como cualquier otra: una conferencia, una clase, una ponencia, una presentación...

Por eso, me he fijado sobre todo en las formas, no ya en el fondo de su discurso que, en realidad, ha tenido un enfoque positivo muy adecuado para el contexto en el que lo ha pronunciado. 

Pero, vayamos con mis comentarios sobre las formas.

De entrada, un pequeño detalle que conviene tener en cuenta: cuando tienes varios folios con el texto de tu intervención, siempre escritos por una sola cara, desliza lateralmente el folio ya leído. No te preocupes, como ha hecho ella, en pasar el folio detrás de todos. Al hacerlo, tenía que levantar los folios y se veía esa pequeña maniobra. Es más discreto, y queda mejor, deslizar el folio ya leído.

Otro detalle que he observado, no desde luego menor, es que no se le veían las manos, ocultas en el atril, con lo que perdía un importante porcentaje de comunicación corporal. Al menos ha evitado, algo horrible y muy habitual, agarrarse con las dos manos a los bordes del atril. Es lo que hacen muchas personas cuando no saben qué hacer con las manos cuando hablan en público.

Las manos ayudan, con gestos naturales, a aumentar la expresividad de las ideas que se exponen oralmente. Por eso, deben estar libres y sueltas. La infanta las tenía sobre el atril; bien, pero tan solo una vez ha hecho un gesto con una mano acercándola a su corazón para expresar, precisamente, la emoción que provoca una idea importante, una idea motivadora. 

La intervención de la Infanta Sofía habría mejorado si sus manos hubieran apoyado con gestos adecuados, discreta y naturalmente, algunas de las ideas que expresaba con sus palabras. Seguro que su madre se lo dirá para futuras ocasiones y ella lo hará de forma espontánea cuando adquiera experiencia en este tipo de alocuciones.

Por otro lado, me ha gustado la ligera sonrisa que ha mostrado acompañando algunas ideas. Perfecto. La sonrisa siempre ayuda a crear conexión entre el orador y su público.

No ha mostrado ningún gesto de tensión o nerviosismo. Si lo tenía, ha quedado en su interior por completo sin ninguna muestra externa. Transmitía serenidad, tranquilidad y seguridad en ella misma. 

Su posición, de pie, detrás del atril, era la adecuada: estable, sin rigidez, pero sin balanceos o movimientos laterales más o menos ligeros, pero tan habituales en muchos oradores.

Ha controlado muy bien su mirada a pesar de estar leyendo. Leía, pero miraba bastante al público que le escuchaba. Incluso se ha girado hacia su derecha para mirar a unas cuantas personas cuyos nombres ha mencionado. Bien hecho. El buen orador, con su mirada debe integrar a todos en su mensaje. La mirada es el elemento más importante de la comunicación corporal de un orador. Sin mirada no hay conexión entre quien habla y el público que escucha, sin mirada no hay una base real de comunicación.

Y su voz era perfecta. Tono adecuado, teniendo en cuenta que es su primer discurso público oficial, aunque con la práctica conseguirá darle expresividad a algunas palabras o frases para resaltar una determinada emoción, que eso es comunicar de verdad. Volumen perfecto, ritmo ajustado, pausas bien marcadas y breves silencios. 

En conclusión, una positiva entrada de la infanta Sofía en su faceta oficial de oradora.

Paco Grau es periodista y profesor de Oratoria

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