Opinión

Opinión

Desde mi Torre

La recompensa de una sonrisa

"Debemos prepararnos para los cambios, para las mudanzas, para las victorias y para los fracasos"

Publicado: 15/02/2026 ·06:00
Actualizado: 15/02/2026 · 06:00
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

Hay días en que echas de menos a todos los que han pasado por tu vida. Unos se fueron definitivamente, y otros lo hicieron, en principio, de forma ocasional, aunque todos sabemos que será por y para siempre. Los estadios, igual que principian, se agotan. Todo es limitado y fungible, excepto el amor, como diría mi maestro Pedro, que siempre permanece en alguna parte (él también), por intangible que parezca.

Algunas jornadas nos dictan sus resoluciones con unas comprensiones que desgastan con demoras. Nos quedamos, cuando se marchan, cuando se esfuman las esencias, sin esa impronta que nos caracterizaron. Bordeamos en esos instantes por etapas robadas a los sueños para hacernos palpables, pura realidad. La melancolía nos inunda un tanto.

No obstante, no cobijo, esos días, una nostalgia agotadora, sino más bien su perspectiva acezante, siempre muy docente. No puede haber resquemor en estos instantes porque la historia, sencilla en sus conceptos, aunque se vuelve compleja cuando analizamos lo abstracto, que no siempre se comprende, nos brinda, paralelamente, el ser sabedores, conocedores, de que todo tiene su justificación edificante y sus márgenes positivos.

 

La paz, como la calma, se mantiene cuando somos justos con nosotros mismos"

 

En los diversos trances que experimentamos hallamos causas para no cesar en lo que hacemos. A veces nos hacemos caso, y otras veces el interior queda para mejor oportunidad, que incluso puede llegar a suceder. Lo importante es que percibamos un balance óptimo, singular, señero. Nos hemos de estimular con ilusiones sin decadencias. Es un bondadoso consejo que abrigará resultados enriquecedores.

Las costumbres nos sirven como protectoras ante los aires de una existencia destacable, pero que a menudo tiene sus puntos de dolor, de pena, de hastío, de soledad, de cansancio físico y mental. Nos entretenemos en lo fuerte y también en lo débil. Lo cierto es que hemos de relativizar todo lo que se hila. Las importancias, cuando nos obsesionamos, provocan mucho espanto.

Debemos prepararnos para los cambios, para las mudanzas, para las victorias y para los fracasos. Todo viene a su ritmo, por mucho que tratemos de calcular. No vivamos en un mareo permanente que nos puede alejar de las solvencias y de las soluciones. La paz, como la calma, se mantiene cuando somos justos con nosotros mismos.

Evolucionemos de verdad

Configuremos, por ende, los pasatiempos con unas promesas que hemos de cumplir a la menor señal. Las cosechas valen cuando se aprovechan, como cuando ejercemos derechos y obligaciones, que adquieren dimensión con lo que permite evolucionar y también con lo que realizan igualmente los demás. Bosquejemos las salidas.

Las brumas del pasado han de servir para no cometer errores. Nos hemos de introducir en el valor de la experiencia para escudriñar y avanzar con disertaciones no fugaces. Hemos de añadirnos a lo que fue cimiento.

Necesitamos que las correcciones se vayan produciendo para no tener la percepción de que perdemos el tiempo en opciones que no merecen el esfuerzo, el cambio a veces, y las caídas incluso. Hay eras (cortas y largas) complicadas, sí, pero hace años que sabemos que de ellas se sale, y con seguridad lo hacemos con una sonrisa mayor. Nos aguarda, verdaderamente, una ingente recompensa.

Recibe toda la actualidad
Castellón Plaza

Recibe toda la actualidad de Castellón Plaza en tu correo