Opinión

Opinión

Conviene saber

Mazón, un gens honorable president

Publicado: 01/04/2025 ·06:00
Actualizado: 01/04/2025 · 06:00
  • El presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, durante la sesión de control de este miércoles.
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. El 29 de octubre de 2024 será recordado como uno de los días más oscuros en la historia reciente de la Comunitat Valenciana. La tragedia provocada por la DANA dejó 227 víctimas mortales, miles de proyectos de vidas rotas, y una pregunta que sigue esperando una respuesta: ¿por qué no se avisó a tiempo? Mientras la ciudadanía exige verdad y justicia, el Partido Popular ha optado por una estrategia de encubrimiento, blindando al president Mazón en lugar de esclarecer los hechos.

En lugar de liderar una comisión de investigación real, el PP ha convertido el Senado en el escenario de una pantomima, una “comisión fake” que huye del objeto real para el que fue constituida: depurar las responsabilidades políticas de quienes debían proteger a la población y no lo hicieron. ¿Cómo se puede investigar lo sucedido el 29 de octubre sin la comparecencia de los responsables de la Generalitat? ¿Cómo se puede mirar a la cara a los familiares de las víctimas sin pedir explicaciones a quienes tenían la máxima responsabilidad en la gestión de la emergencia?

El Consell de Mazón no estuvo a la altura. No activó con diligencia los protocolos de emergencia. No convocó el CECOPI a tiempo. No avisó a la población hasta 12 horas después de declararse la alerta roja. De hecho, la jueza de Catarroja ha confirmado que la Generalitat Valenciana tenía conocimiento del desborde del barranco del Poyo tres horas antes de que se activara la alerta. Pero no se actuó. Se envió a los bomberos forestales a casa a mediodía. Se abandonó a la gente. Y el president de la Generalitat estaba desaparecido.

A todo esto, el PP responde con una comisión repleta de expertos en hidráulica, como si el problema fuera técnico y no político. El objetivo no es saber la verdad, sino desviar la atención, ganar tiempo y salvar a Mazón. La farsa ha llegado al punto de que incluso los expertos traídos por el propio PP han desmontado sus principales argumentos. Han dejado claro que las infraestructuras hidráulicas no fueron el factor decisivo, sino la falta de anticipación y la ausencia de un aviso a tiempo. Lo que hubiese salvado vidas era activar los protocolos, avisar a la población, estar donde se debía estar. Y no se hizo.

Todo esto no es una cuestión menor. Estamos hablando de vidas humanas. De una tragedia evitable. Y de una Generalitat que no estuvo a la altura de su responsabilidad. Como dijo el Molt Honorable Ximo Puig en su etapa de President: “Ser President de la Generalitat es la mayor responsabilidad que puede tener un valenciano. Es representar al pueblo, estar siempre, y especialmente, en los momentos más difíciles.”

¿Dónde estaba el señor Mazón ese día? ¿Por qué hay seis versiones distintas sobre sus movimientos? ¿Por qué no ha asumido ni una sola responsabilidad política? ¿Por qué no ha comparecido voluntariamente ante el juzgado de Catarroja, si tan seguro está de su actuación?

El pueblo valenciano merece saber la verdad. Pero el PP, con el rodillo de su mayoría absoluta, está decidido a impedirlo. Han bloqueado las comparecencias claves en el Senado. Retrasan con trámites absurdos la comisión de investigación en Les Corts. Han convertido la investigación en una cortina de humo para cargar contra el Gobierno de España mientras se escudan de sus propias vergüenzas. Y mientras tanto, Mazón sigue aferrado al cargo, no por convicción, sino por miedo a perder el aforamiento que le protege de una posible imputación penal.

La indignidad alcanza cotas insoportables cuando recordamos que, mientras se vivía la tragedia, PP y Vox aprobaban en Les Corts la ley Simplifica que permite construir en 1.100 hectáreas de suelo inundable. O cuando presentan unos presupuestos negacionistas, machistas, racistas y regresivos —los llamados presupuestos del Ventorro—, que suponen un ataque directo al Pacto Verde Europeo, a la seguridad climática y a la seguridad de las víctimas de violencia de género. Están arrastrando a los valencianos y las valencianas al retroceso, al peligro, a la falta de empatía institucional. Todo para mantener en pie a un president zombie que ya no puede salir a la calle sin que se le reclame la dimisión.

Incluso desde dentro de su propio partido, voces críticas como la de Isabel Bonig —expresidenta del PP valenciano— han señalado que “lo de Mazón es mucho peor que la etapa de corrupción del PP, porque aquí hay muertos.” Y sin embargo, el señor Feijóo calla. Aplaza congresos, evita Valencia, y sacrifica el bienestar del pueblo valenciano a cambio de sostener a un president acorralado.

Lo que está ocurriendo en la Comunitat Valenciana es una anomalía democrática. Un president escondido, un partido que se niega a dejarle caer, una ciudadanía que cada 29 de mes vuelve a la calle para exigir su marcha. Es evidente que de momento Les Corts no puede destituirle. Que su partido no va a hacerlo. Por eso, solo queda una salida: que el pueblo valenciano hable. Que vote. Que decida quién debe liderar la reconstrucción, la verdadera, la que pone las vidas de las personas por delante del negocio.
Per això volem votar. Per això ens veiem als carrers.

Recibe toda la actualidad
Castellón Plaza

Recibe toda la actualidad de Castellón Plaza en tu correo

Mazón Dimissió
Canyes, cotxes i fang