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LA OPINIÓN PUBLICADA

¿Para qué sirve la OTAN?

Publicado: 25/04/2026 · 06:00
Actualizado: 25/04/2026 · 06:00
  • El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una imagen de archivo
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Un email que por lo visto circula por el Pentágono plantea que España sea expulsada de la OTAN, en castigo por su falta de apoyo a Estados Unidos en el conflicto que ha generado dicho país en Irán y por la resistencia del gobierno español a alcanzar el 5% del PIB que los países miembros de esta organización acordaron gastar en Defensa en respuesta a las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump.

Es obvio que Estados Unidos no puede adoptar esa decisión unilateralmente, y menos aún el presidente estadounidense, que también coquetea con la idea de abandonar la OTAN, visto que los países europeos se resisten a prestar apoyo incondicional a la iniciativa bélica de Trump en Irán, con independencia de que ésta tenga lugar en Europa o no, tenga carácter defensivo o se alegue algún tipo de justificación legal o moral. Por no hablar de que apenas hace un par de meses teníamos a Trump amenazando con anexionarse Groenlandia, territorio perteneciente a otro “aliado” de la OTAN, Dinamarca.

En resumen: vista la volatilidad de Trump y su querencia por mentir sistemáticamente, está claro que, en caso de un ataque de una potencia hostil, los países europeos no deberían tener muchas esperanzas de verse respaldados por Estados Unidos. De hecho, es mucho más probable que sea Estados Unidos dicha potencia hostil que conseguir el apoyo de la actual Administración estadounidense.

Por otra parte, pertenecer a la OTAN implica no sólo gastar un 5% del PIB en Defensa, sino además hacerlo en buena medida en armamento y dispositivos de matriz estadounidense: carísimos y con una dependencia tecnológica absoluta de Estados Unidos, es decir, actualmente de Donald Trump. ¿Y quién nos asegura que dichos dispositivos serán funcionales en caso de que Estados Unidos decida que no le conviene que los compradores puedan usarlos en un conflicto? Recientemente, los países bálticos y Corea del Sur se han quedado sin cobertura antiaérea porque los sistemas estadounidenses se han reenviado a Oriente Medio, donde Trump, según ha transcendido, se ha pulido en un mes casi la mitad del stock de que disponía el ejército estadounidense en su aventura iraní. Lo mismo ha sucedido con algunos de los pedidos que los países europeos han hecho en Estados Unidos de este tipo de sistemas: se les ha informado de que los tienen que utilizar ahora en Irán y que los suyos ya se los darán más adelante, si eso.

La existencia de la OTAN estaba totalmente ligada al escenario de la Guerra Fría, donde Europa era el territorio de batalla más probable entre ambas superpotencias. La URSS tenía un ejército convencional mucho más grande que Estados Unidos, contaba con un cinturón de países subyugados en el Pacto de Varsovia, y además era una superpotencia nuclear comparable a Estados Unidos. En ese contexto, los Estados Unidos ofrecían protección frente a una amenaza real. Ahora, en cambio, Rusia es una superpotencia nuclear, pero no puede aspirar a conquistar el continente europeo; no dispone del ejército ni de la demografía necesarios para conseguirlo, como cualquiera que vea cómo le ha costado cuatro años conquistar el 1,5% del territorio ucraniano puede constatar. La OTAN, tal y como estaba conceptuada, no tiene sentido.

Convendría también plantearse cuál es el interés específico de España para permanecer en la OTAN. Para España, la supuesta amenaza rusa es mucho menos creíble que para los países del Este o de Centroeuropa, por una cuestión geográfica: si los rusos llegan hasta España, es que ya han ganado. Y si no llegan, es porque les habrán parado mucho antes. Así que: ¿para qué estar en la OTAN, si ello supone aguantar las humillaciones de Trump y gastarse una millonada en armamento estadounidense que podría gastarse en otras cosas?

  • El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. -

La “frontera caliente” de España es y ha sido siempre, desde que entró en la OTAN, la frontera sur. Apenas siete años antes de su entrada en esta organización, España afrontó un conflicto contra Marruecos cuando este país invadió el Sahara, entonces colonia española, aprovechando la extrema debilidad española, en aquel momento con Franco al borde de la muerte. Desde entonces, también por una cuestión geográfica, es evidente que el principal peligro de conflicto bélico le puede llegar a España por su vecino del sur, que quiere apropiarse de los dos enclaves españoles en el norte de África, Ceuta y Melilla, y quizás también de las islas Canarias. Pues bien: el Tratado del Atlántico Norte no cubre en su defensa las posesiones africanas de España (sí, en cambio, las Canarias). En caso de conflicto, no existiría ninguna obligación por parte de la OTAN de defender dichas ciudades, sino que tendría que hacerlo España. Este problema ha existido siempre, pero ahora con más claridad que nunca, pues Marruecos es el principal aliado de Estados Unidos (y de Israel) en el norte de África.

El caso es que, aunque España aceptase el trágala de apoyar a Estados Unidos en todo, … ¿alguien piensa que este país correspondería con lealtad mientras siga Donald Trump al frente? ¿No ha demostrado ya suficientemente Estados Unidos que no es un aliado fiable? Países como Dinamarca, que llevaban décadas postulándose como los más fieles lacayos de Estados Unidos en Europa, han visto como todos esos méritos, a la hora de la verdad, no les sirven de nada. Estados Unidos es hoy una potencia anárquica dirigida por un lunático narcisista. Como cada vez descubren más aliados europeos, la “protección” de Estados Unidos es mucho menos fiable que la “protección” de la mafia (la mafia, al menos, si pagas por su “protección”, te deja en paz, o eso se supone). Y además, es una protección que no sólo tiene un coste económico enorme, sino también reputacional: aguantar las humillaciones e insultos de Trump y sus acólitos a cambio de no se sabe muy bien qué. Una organización que tiene como máximo dirigente al pelotillero en jefe Mark Rutte, cuya estrategia es pelotear a Trump llamándole “daddy”, es claramente disfuncional.

  • Mark Rutte, secretario general de la OTAN. -

Ante esta situación, en caso de que realmente fuera necesario invertir en Defensa, al menos que sea en armamento construido en España o por parte de consorcios europeos. Alemania piensa reactivar su economía a base de industria armamentística. Como en la Guerra Fría, piensan modificar sus fábricas de coches y de maquinaria pesada para, en un suspiro, ponerse a fabricar tanques y drones a mansalva, con el objetivo de disponer del ejército más potente de Europa en 2039 (ya sabemos cómo salió la cosa la última vez, cien años antes, en 1939). Puestos a gastar, mejor aquí. Puestos a pagar por protección, mejor a aliados mínimamente fiables. En definitiva, Trump ha puesto sobre la mesa la necesidad de que Europa se defienda a sí misma, visto que la protección estadounidense resulta muy cara y sobre todo muy poco verosímil.

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