Plaza Inmobiliaria

Del cuento a la realidad urbana: así se construye un edificio de madera en Valencia

La compañía Zubi Cities promueve un nuevo modelo sostenible en un residencial en Burjassot

  • Edificio en madera de Zubi Cities.
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VALÈNCIA. Cuenta la fábula popular de los 'Tres Cerditos' que bastó un solo soplido del temido lobo feroz para derribar la cabaña de madera que había levantado el hermano mediano. Un relato que asentó la creencia sobre la esacasa resistencia de este material. Pero nada más lejos de la realidad. Hoy esa imagen queda obsoleta porque, aunque la madera es todavía incipiente como elemento estructural en España, es un material habitual en muchas edificaciones en el norte de Europa o EEUU por sus prestaciones y durabilidad. Sin embargo, poco a poco, comienza a ganar presencia también en el mercado residencial nacional y ya son varias las compañías que están confiando en ella en sus promociones. 

Y este es el caso de Zubi Cities, promotora sostenible de Zubi Group, el ecosistema de impacto liderado por Iker Marcaide, que levanta una promoción residencial con estructura de madera en Burjassot. "Es el primer edificio en altura de la provincia de Valencia con este material", destaca Guillermo Ruiz, CEO de Zubi Cities. Hasta ahora, el uso de este sistema alternativo al hormigón ha sido más habitual en algunos elementos de las viviendas o en unidades unifamiliares, pero es más incipiente en edificios en altura, como en este caso. La obra corre a cargo de la constructora Woodea, mientras que el diseño es del estudio de arquitectos e ingenieros FVAI.

El complejo, bautizado como Madreselva, se distribuye en cinco plantas, con una filosofía enfocada en el fomento de la vida en comunidad. Así, en la planta baja conviven una vivienda adaptada, un local comercial y un patio interior, concebido como espacio de encuentro y relación. Las primeras plantas se articulan en torno a un gran patio central de uso comunitario, con zonas ajardinadas privadas para las viviendas, formadas por uno o tres dormitorios. La última de ellas alberga los áticos, en su mayoría dúplex con áreas privativas, aunque también habrá una terraza comunitaria con solárium y barbacoa, un huerto urbano, galerías multiuso y zonas ajardinadas. El conjunto residencial se completa con dos pequeños estudios de acceso independiente, pero con acceso a las zonas comunes.

En este caso, el edificio se compone de una estructura mixta, que combina hormigón, acero y madera, siendo esta última la gran protagonista. De este modo, desde la cimentación hasta la planta baja, la estructura se ejecuta en hormigón para aportar una mayor estabilidad al conjunto, ya que la madera no presenta un buen comportamiento en contacto directo con el suelo. No obstante, a partir de la planta baja, la estructura se desarrolla mediante un sistema híbrido con pilares de acero, para facilitar la creación de espacios más amplios y abiertos, mientras que los muros, forjados, techos y la envolvente del edificio se resuelven principalmente en madera, mediante tableros de madera contralaminada (CLT).

La elección de una estructura híbrida responde también a criterios de sostenibilidad. "Tanto la madera como el acero tienen un menor impacto ambiental que el hormigón, son materiales reciclables y, al final de la vida útil del edificio, permiten su desmontaje y reutilización", detalla el CEO de la promotora. De este modo, el proyecto combina estabilidad estructural, eficiencia espacial y un enfoque más sostenible en la construcción. La entrega de las viviendas está prevista para 2026.

Las obras arrancaron hace meses y ya se ha culminado la fase de la estructura, por lo que el esqueleto en madera del inmueble ya es visible, despertando a partes iguales la curiosidad e incredulidad de vecinos y transeúntes, que se preguntan por su durabilidad y resistencia, especialmente en materia de incendios. Una inquietud normal ante una forma de construir alejada de lo cotidiano. No obstante, Ruiz es contundente: "En España la normativa exige exactamente el mismo nivel de seguridad contra incendios para todos los edificios, independientemente de si se construyen en hormigón, acero o madera. Y la madera técnica, como la madera contralaminada, no solo cumple esos requisitos, sino que lo hace con un comportamiento muy ventajoso a la hora de prever su respuesta al fuego", remarca.

Resistencia en caso de incendios

En este sentido, explica que, a diferencia del acero o el hormigón, cuya resistencia puede caer de forma brusca al alcanzar altas temperaturas, "la madera produce una capa carbonizada en su superficie que actúa como aislante natural y protege el núcleo estructural, que sigue trabajando durante el incendio". Por eso, subraya que "es un material altamente predecible: sabemos exactamente a qué velocidad avanza esa carbonización y, en función de ello, se dimensiona cada proyecto". Pero, además, explica que la madera técnica puede mantener su capacidad portante durante horas, dando margen suficiente para la evacuación y la intervención de los equipos de emergencia.

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que el material utilizado en esta obra está tratado y protegido mediante distintos sistemas constructivos. Y es que la fachada se compone de varias capas: la madera, una capa aislante de lana de roca, seguida de rastreles metálicos, una segunda capa de aislamiento y, finalmente, un acabado exterior mediante una lámina de madera. Por tanto, la madera estructural no queda vista, sino que se encuentra protegida dentro del 'cascarón' del edificio. De igual modo, el interior de las viviendas se reviste con otros materiales y sistemas de aislamiento, garantizando así la seguridad, el confort y el cumplimiento de la normativa vigente.

Además, desde el punto de vista constructivo, este sistema permite mayor agilidad del proceso, ya que está industrializado al utilizar tableros prefabricados. Todas las piezas de madera se fabrican previamente en un taller, en este caso en el de la empresa vasca Egoin, que llegan a la obra numeradas y listas para su montaje in situ. "Es un proceso similar al ensamblaje de un mueble de Ikea", apunta Ruiz. Una ventaja que propicia que la fase estructural de la obra se reduzca aproximadamente dos meses frente a una construcción tradicional en hormigón. Además, frente a la idea extendida de que el uso de madera supone la tala indiscriminada de árboles, Ruiz remarca que el material procede de bosques que se plantan específicamente para este fin, por lo que defiende que se trata "de una construcción que favorece al medio ambiente".

Asimismo, el edificio incorpora energías renovables, ventilación de doble flujo, sistemas hídricos de bajo consumo, movilidad sostenible (con espacio para bicicletas y puntos de recarga) y una estrategia de gestión circular de residuos en colaboración con soluciones tecnológicas especializadas. Estas medidas, sumadas al diseño bioclimático y a la envolvente en madera, permiten alcanzar la calificación energética AA, el nivel más alto en eficiencia energética residencial, y el sello VERDE Oro, una de las certificaciones de sostenibilidad más exigentes a nivel nacional.

La economía circular también está presente desde el inicio del proyecto. La gestión de residuos se realiza mediante la tecnología 360º Advisor de CoCircular, que permite controlar, reducir y valorizar los materiales, garantizando un proceso de obra más limpio, eficiente y acorde con los principios de sostenibilidad de la promotora. "Madreselva demuestra que es posible construir en el centro de las ciudades con materiales saludables, energías renovables y soluciones que responden a los retos medioambientales actuales. Nuestro objetivo es ofrecer lugares para vivir que acompañen una forma de vida más equilibrada y consciente”, explica.

  • Edificio en madera de Zubi Cities. -

Eso sí, una de las mayores dificultades que se han encontrado son las reticencias de una parte de la ciudadanía. "El mercado muestra dos perfiles de comprador: quienes ya valoran y buscan este tipo de edificaciones y quienes aún las desconocen y tienen dudas. Por ello, es clave realizar un trabajo didáctico para explicar sus ventajas y las razones de esta apuesta constructiva", admite el directivo. Por ahora, el 55% de las ventas de las 14 viviendas ha sido por parte de extranjeros, más familiarizados con este modelo constructivo.

En cuanto al coste, aunque tradicionalmente la construcción en madera se ha considerado más cara, el aumento de la demanda ha generado una mayor oferta y una progresiva bajada de precios. Por ello, Ruiz comenta que este tipo de obras ya se va equiparando al de una realizada de forma tradicional.

Desde Zubi Cities confían tanto en este modelo y en su impacto social que para este año preparan un nuevo proyecto, aún de mayor volumen y complejidad, también en un suelo en Burjassot. En este caso, serán 74 viviendas, de las que ya han cerrado cerca del 70% de ventas en fase de precomercialización. Su ejecución comenzará en el primer trimestre de este año, de acuerdo con sus previsiones.

"Este modelo de construcción irá ganando peso en los próximos cinco años porque cada vez más promotoras se están sumando a esta tendencia, que previsiblemente vivirá un fuerte crecimiento gracias a su mayor nivel de industrialización, la reducción de la dependencia de mano de obra en obra y una mejor calidad final del producto", subraya el CEO de Zubi Cities.

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