CASTELLÓ. Benicàssim se ha convertido en uno de los mercados inmobiliarios más tensionados de la provincia de Castellón y, al mismo tiempo, en uno de los menos atractivos desde el punto de vista de la rentabilidad para la inversión en vivienda destinada al alquiler. El fuerte encarecimiento del precio de compra, impulsado por su atractivo residencial y turístico, ha situado a la localidad entre los municipios con menor rendimiento para el inversor, pese a que los precios del alquiler se mantienen en niveles elevados, según el último estudio del portal inmobiliario Fotocasa, que sitúa la rentabilidad del alquiler en Benicàssim en el 3,8%, muy por debajo de la media nacional y autonómica.
El fenómeno no es exclusivo de Benicàssim, pero en este municipio se manifiesta con especial intensidad. El informe La rentabilidad de la vivienda en España en 2025 señala que la rentabilidad media anual de la vivienda en el conjunto del país se situó en el 5,9% al cierre del pasado año, lo que supone un descenso de 0,8 puntos respecto a 2024 y de casi un punto en comparación con 2020. Aun así, se trata de la segunda rentabilidad más elevada desde 2006, lo que confirma el atractivo histórico del alquiler como fórmula de inversión.
Según explica María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, esta moderación de la rentabilidad responde al “fuerte encarecimiento del precio de compra”, que ha crecido a un ritmo cercano al 20% interanual, frente a subidas del alquiler en torno al 7%. “Este desajuste hace que la inversión inicial necesaria para comprar y poner una vivienda en alquiler sea hoy más elevada, lo que modera el rendimiento final. Aun así, una rentabilidad cercana al 6% sigue siendo sólida en términos históricos y muy competitiva frente a otros productos de inversión”, señala Matos, que subraya además el papel de la vivienda como valor refugio en un contexto de incertidumbre económica y geopolítica.
En este contexto general, Benicàssim aparece como uno de los casos más claros de cómo la escalada de precios puede erosionar la rentabilidad. De las 203 ciudades analizadas por Fotocasa, el 33% presenta una rentabilidad inferior al 5%, entre las que figuran destinos turísticos y residenciales de alto nivel como Santa Eulària des Riu (Ibiza), San Sebastián, Ibiza, Calpe o Sant Cugat del Vallès, uno de los municipios más demandados y exclusivos de Barcelona. Benicàssim se sitúa en este grupo, con un rendimiento del 3,8%, similar al de otros mercados muy tensionados.
Los datos del precio medio de vivienda y alquiler en los principales municipios de la provincia ayudan a explicar esta posición. Según el portal Idealista, el precio medio de la vivienda en Benicàssim alcanzó en diciembre de 2025 los 2.708 euros por metro cuadrado, tras crecer un 9,5% en un año, con zonas como Torreón-Almadraba superando los 3.200 euros por metro cuadrado. Según datos de la Asociación de Inmobiliarias de la Comunitat Valenciana, en algunos puntos de la primera línea de playa benicense los precios pueden superar los 700.000 euros por un apartamento de segunda mano. En paralelo, el alquiler medio se situó en 9,8 euros por metro cuadrado, con un ligero descenso interanual del 0,6%. La combinación de un precio de entrada muy elevado y un alquiler que no crece al mismo ritmo reduce de forma notable el rendimiento de la inversión.
La comparación con otros municipios de la provincia de Castellón pone de relieve que la rentabilidad está estrechamente vinculada al equilibrio entre el coste de adquisición y la evolución del alquiler. En Vila-real, por ejemplo, el precio medio de compra se situó en 1.059 euros por metro cuadrado en diciembre de 2025, tras un incremento del 9,5% interanual, mientras que el alquiler alcanzó los 8,5 euros por metro cuadrado, con una subida del 20,1%. Esta dinámica explica que la ciudad registre una rentabilidad del 6,9%, claramente por encima de la media nacional y autonómica.
Un comportamiento similar se observa en Burriana, donde el precio de la vivienda se mantiene en niveles moderados, en torno a los 1.109 euros por metro cuadrado, pese a crecer un 14,5% en el último año. El alquiler, por su parte, subió un 17,1% hasta situarse en 7,7 euros por metro cuadrado, lo que permite sostener una rentabilidad del 6,8%.
En el litoral, los resultados son más dispares. Peñíscola, con un precio medio de 2.171 euros por metro cuadrado tras una subida del 13,8%, presenta una rentabilidad del 4,6%, penalizada por un alquiler que, aunque al alza, crece de forma más moderada, hasta los 8,8 euros por metro cuadrado. Oropesa del Mar se sitúa en una posición intermedia: el precio de compra alcanzó los 1.957 euros por metro cuadrado y el alquiler los 9,1 euros, lo que deja su rentabilidad en el entorno de la media nacional, con un 5,9%.
El caso de Moncofa resulta especialmente significativo. Pese a registrar una de las mayores subidas del precio de compra de la provincia, un 44,8% interanual, hasta los 1.878 euros por metro cuadrado, el municipio mantiene una rentabilidad elevada, del 6,9%. El motivo es un mercado del alquiler dinámico, con precios de 9,4 euros por metro cuadrado y una demanda que sigue absorbiendo la oferta disponible, partiendo además de niveles históricos de compra más bajos que los de otros destinos costeros consolidados.
Frente a los mercados más exclusivos y turísticos, donde el precio de compra se ha adelantado claramente al del alquiler, ganan peso municipios con precios más contenidos y una demanda residencial estable, vinculada al empleo y a los servicios. El caso de Benicàssim ilustra cómo un mercado altamente deseado puede perder atractivo para el inversor en alquiler, mientras localidades como Vila-real, Burriana o Moncofa emergen como alternativas más rentables y equilibradas.
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