Javier Rodríguez, director general de Acogen: "Unas 25 plantas cerámicas con 100 MW podrían concurrir a las subastas de cogeneración"

Entrevista

PLAZA CERÁMICA

La patronal nacional de la cogeneración valora la publicación de las subastas pero reclama al Gobierno una prórroga de la vida útil de las instalaciones. "Sin esta medida dos de cada tres cogeneraciones españolas podrían estar paradas en 2031", advierte

  • Javier Rodríguez, director general de Acogen
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CASTELLÓ.  El Consejo de Ministros dio un paso importante el pasado 23 de junio para desbloquear las inversiones en las plantas de cogeneración, una de las fuentes de energía de la industria cerámica, con la aprobación del Real Decreto que regula las convocatorias del régimen retributivo de las instalaciones de cogeneración. El sector aguarda ahora la publicación de las subastas, una cuestión que se espera desde hace cinco años. Castellón Plaza entrevista a Javier Rodríguez, director general de Acogen, la Asociación Española de la Cogeneración.

-¿Por qué es importante la cogeneración en la industria cerámica?
-La industria cerámica necesita grandes cantidades de calor continuo y estable para fabricar sus productos. Los atomizadores trabajan entre 500 y 700 grados y los hornos de cocción superan los 1.000 grados, de modo que la energía es uno de los principales factores de competitividad del sector. Las plantas de cogeneración permiten aprovechar simultáneamente el calor y la electricidad, logrando ahorros energéticos superiores al 30%. En una actividad en la que los costes energéticos pueden representar más del 20% del coste final del producto, esa diferencia resulta determinante para competir en los mercados internacionales, exportar y mantener empleo.

Hay además un factor local decisivo. Castellón sufre una saturación severa en la red eléctrica, tanto en distribución como en transporte, que limita la incorporación de nuevos consumos industriales. La electricidad que genera la cogeneración se produce en la propia fábrica y se consume en su entorno inmediato: es firme, síncrona, con control de tensión. Y aporta un nivel adicional de seguridad de suministro especialmente valioso en un contexto de saturación de la red. La cogeneración aporta flexibilidad y respaldo al sistema eléctrico. Y es plenamente compatible con todo lo que viene. El futuro pasa por combinar cogeneración con biomasa, almacenamiento, electrificación o hidrógeno renovable para que cada fábrica disponga de la solución más eficiente y competitiva.

-¿Qué les parece la nueva orden de subastas que acaba de publicar el Gobierno?
-El Real Decreto publicado el 23 de junio es una muy buena noticia. El sector llevaba cinco años esperando desde que se anunció por primera vez en 2021, y por fin hay un marco estable para invertir en cogeneración.

Ahora esperamos la publicación inminente de la orden ministerial y la resolución que fijarán las condiciones técnicas y, sobre todo, económicas de las subastas. El diseño tecnológico nos parece acertado, pero serán las condiciones económicas las que determinen si las empresas concurren y acometen las inversiones previstas. El éxito no lo medirá el BOE: lo medirán las decisiones de inversión de las propias industrias.

El retraso en las subastas ha tenido un coste muy elevado; España ha perdido desde 2020 el 50% de su producción eléctrica en cogeneración industrial"

 

-¿A qué se debe el retraso en la publicación de las subastas?
-A una política energética equivocada respecto a la cogeneración y su papel estratégico en la industria. Entendemos que el Ministerio ha gestionado urgencias reales -la crisis energética de Ucrania, el apagón de abril, el conflicto en Oriente Medio- pero postergar la cogeneración durante cinco años ha tenido un coste muy elevado y del todo evitable. Ha sido un dislate.

Entre 2020 y 2025, España perdió el 50% de su producción eléctrica en cogeneración industrial: pasó de aportar el 12% de la electricidad nacional al 6% actual. Trescientas veinte plantas -2.000 MW, el equivalente al 30% de la producción nuclear del país- cerraron al agotar su vida útil sin que llegara el marco prometido. Lo que perdió la cogeneración lo cubrieron los ciclos combinados de las grandes eléctricas, a un coste mayor no solo para la industria, sino para el conjunto de los consumidores.

Las consecuencias son concretas: 1.500 millones de euros anuales en facturación energética perdida, un 4% más en el consumo nacional de gas -unos 500 millones anuales derrochados- y tres millones de toneladas adicionales de CO₂. Menos competitividad para la cerámica, la alimentación, la química y el papel. Un sistema eléctrico más débil. Un balance que demuestra el elevado coste que ha tenido el retraso regulatorio.

-¿Qué potencia deberían recoger las subastas para atender las necesidades de la cerámica?
-Las necesidades industriales actuales superan los 2.000 MW. El nuevo marco contempla dos convocatorias de 600 MW, 1.200 MW en total. Es un avance importante, pero la competencia entre proyectos será muy elevada: cinco años sin convocatorias dejan mucha demanda acumulada.

En la industria cerámica estimamos que unas 25 plantas, con alrededor de 100 MW, podrían concurrir, aunque la participación dependerá en última instancia de las condiciones económicas que fije el Ministerio.

Lo que sí valoramos es que el nuevo diseño permita a cada empresa configurar su propia solución: cogeneración combinada con biomasa, almacenamiento eléctrico y térmico, calderas eléctricas, bombas de calor, captura de CO₂, digitalización o servicios a la red. Un traje a medida para cada proceso. Es un planteamiento moderno y flexible que responde a las necesidades reales de la industria.

Una de cada tres plantas de Castellón han dejado de operar al finalizar su vida útil

 

-¿La cogeneración es una alternativa para ayudar en la descarbonización?
-Sin duda, y así lo reconocen la Unión Europea y los principales organismos internacionales. Incluso con gas natural, la cogeneración reduce significativamente el consumo de energía primaria y las emisiones gracias a su eficiencia. Y las nuevas instalaciones estarán diseñadas para incorporar gases renovables e hidrógeno conforme estas tecnologías alcancen la madurez necesaria.

La clave es que la descarbonización sea competitiva. Si los costes energéticos hacen inviables las inversiones, el resultado será el contrario al buscado: las industrias se deslocalizan a países con estándares ambientales menos exigentes y las emisiones globales aumentan. Descarbonizar la industria española tiene que ser compatible con mantenerla aquí.

-¿Cuántas plantas siguen en funcionamiento y cuántas han cerrado en Castellón?
-Castellón cuenta con 73 instalaciones de cogeneración, unos 300 MW. Una de cada tres plantas —casi 23 instalaciones— ha dejado de operar al finalizar su vida útil regulada sin poder renovarse. Ahora podrán concurrir a las subastas y competir por un régimen retributivo de 12 años —20 en determinadas instalaciones de biomasa—. Los próximos dos años van a ser cruciales para muchas empresas de esta provincia.

-Han reclamado una prórroga de la vida útil de las plantas para asegurar las inversiones. Si no se aprueba, ¿qué sucedería?
-Una amplia mayoría de grupos parlamentarios ha presentado enmiendas en el Congreso, en la tramitación de la Ley de Comercio de Emisiones, para que las cogeneraciones cuya vida útil regulatoria ha expirado o está próxima a hacerlo puedan seguir operando transitoriamente hasta 2031. El objetivo es evitar que plantas viables cierren de forma irreversible antes de poder participar en las subastas y completar sus inversiones.

El Gobierno se ha retrasado demasiados años. Poner en marcha una cogeneración nueva lleva tiempo: ingeniería, licitación, fabricación, instalación. Sin esta prórroga, muchas plantas morirán en la orilla: cerrarán de forma irreversible antes de que lleguen las nuevas inversiones que las habrían salvado. Es de justicia extender su operación.

Sin esa medida, dos de cada tres cogeneraciones españolas podrían estar paradas en 2031. Para Castellón, que concentra el núcleo de la cerámica española, las consecuencias serían especialmente graves.

"Si no se aprueba una prórroga de la vida útil, dos de cada tres cogeneraciones españolas podrían estar paradas en 2031. Para Castellón, que concentra la cerámica, las consecuencias serían especialmente graves

 

-¿Qué inversiones ha planificado la cerámica en cogeneración?
-Todavía es pronto para conocerlas con detalle: las empresas necesitan las condiciones definitivas de las subastas antes de tomar decisiones de inversión. Y el plazo será muy corto -tres o cuatro meses- para diseñar proyectos técnicamente complejos que condicionarán su competitividad durante la próxima década. El marco regulatorio tiene que ofrecerles la certidumbre necesaria para hacerlo.

Lo que sí sabemos es la magnitud de lo que está en juego: 1.200 MW, más de 1.800 millones de euros de inversión industrial en todo el país, entre 100 y 200 empresas concurrentes. En Castellón, unas 25 plantas cerámicas podrían participar. La cerámica será sin duda uno de los grandes protagonistas de estas subastas.

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