CASTELLÓ. Vicente Bagán ha asistido a la 43 edición de la feria internacional de cerámica de Bolonia, Cersaie, por primera vez como presidente de la patronal de fritas, esmaltes y colores cerámicos (Anffecc), cargo al que accedió el pasado mes de abril. El sector, al igual que el conjunto del clúster cerámico, afronta una coyuntura marcada por el conflicto en Oriente Medio y los recortes en los derechos gratuitos de CO2 por parte de la Unión Europea.
-Han pasado unos meses desde su nombramiento como presidente de Anffecc, ¿le ha sorprendido algo? ¿Se ha replanteado algún objetivo?
-Estos primeros meses me han permitido comprobar la cantidad de cuestiones que afectan simultáneamente al sector: mercado, energía, regulación, comercio internacional o geopolítica. Más que replantear objetivos, he confirmado nuestras prioridades: defender la competitividad, avanzar hacia una descarbonización realista, reducir la sobrecarga regulatoria y seguir poniendo en valor una industria altamente innovadora e internacionalizada.
Tenemos una acumulación de costes frente a productores de terceros países. Por eso la política climática europea debe ir acompañada de una política industrial
-Su primera gran cita al frente de la patronal esmaltera es Cersaie, ¿cómo la afrontado el sector?
-Cersaie sigue siendo la principal cita internacional del sector y una excelente oportunidad para conocer la evolución de los mercados, reforzar la relación con nuestros clientes y detectar nuevas tendencias. Llegamos en un contexto complejo, marcado por una demanda débil, elevados costes y una fuerte incertidumbre geopolítica y regulatoria. Aun así, nuestras empresas continúan apostando por la innovación, el diseño, la sostenibilidad y el servicio al cliente.
-Este año es el primero en que no se ha celebrado Cevisama, a la que no acudían desde hace años. ¿Qué sensación le deja su desaparición?
-Cevisama ha formado parte durante décadas de la historia y de la proyección internacional del clúster cerámico castellonense, por lo que su desaparición deja una cierta sensación de pérdida. Sin embargo, había perdido fuelle y hay que pensar en nuevas fórmulas que resulten más atractivas para mantener la imagen, visibilidad y atracción de clientes a nuestra zona.

-Las esmalteras españolas están por todo el mundo, ¿esto les permite capear mejor la compleja situación geopolítica mundial?
-La internacionalización es una de nuestras grandes fortalezas. Nuestras empresas llevan muchos años presentes comercial y productivamente en los principales polos cerámicos del mundo, lo que permite diversificar mercados, estar cerca del cliente y adaptarse mejor a cada región. Al mismo tiempo, esa presencia global nos hace menos vulnerables a cualquier alteración geopolítica.
-La industria esmaltera lidera la innovación en el clúster cerámico castellonense, ¿qué salto tienen a corto plazo?
-Nuestro sector es uno de los principales motores de la innovación del sector cerámico, pero sería injusto dejar de mencionar a la maquinaria y por supuesto a los fabricantes cerámicos. La innovación ya no se limita a la estética o al desarrollo de nuevos acabados, hoy trabajamos también en eficiencia energética, reducción del consumo de materias primas, digitalización, optimización de procesos, nuevas prestaciones y reducción de emisiones. El siguiente salto será integrar todos esos ámbitos y ofrecer soluciones cada vez más completas al fabricante cerámico.
H2frit ha demostrado que técnicamente es posible sustituir el gas natural por hidrógeno. A partir de ahí, el gran reto es económico y de infraestructuras. Para que el hidrógeno sea una alternativa real necesitamos garantía de suministro, redes de distribución, un marco regulatorio y, sobre todo, un precio competitivo.
-El proyecto H2frit ha demostrado que es factible técnicamente producir fritas con hidrógeno, ¿será viable económicamente algún día?
-H2frit ha demostrado que técnicamente es posible sustituir el gas natural por hidrógeno, incluso al 100%, manteniendo una frita con características y calidad similares. A partir de ahí, el gran reto es económico y de infraestructuras. Para que el hidrógeno sea una alternativa real necesitamos garantía de suministro, redes de distribución, un marco regulatorio y, sobre todo, un precio competitivo.
-Anfecc ha elaborado una Hoja de Ruta para la Descarbonización del sector. ¿Qué camino marca este documento?
-La Hoja de Ruta parte de una realidad: no existe una única tecnología capaz de descarbonizar completamente nuestro proceso industrial en el corto plazo. Por eso analiza distintas alternativas y su posible implantación progresiva, entre ellas la eficiencia energética, la electrificación allí donde resulte técnicamente posible, el biometano, el hidrógeno, la captura de CO₂ y otras soluciones que puedan ir apareciendo. La transición deberá ser gradual y compatible con la viabilidad industrial.

-¿En qué situación dejan al sector los costes del gas, de nuevo al alza, y el aumento del precio de los derechos de emisión?
-Es un escenario de elevada presión sobre los costes de producción. Al gas natural se suma el coste creciente del CO₂ y la reducción de la asignación gratuita. El problema es la acumulación de costes frente a productores de terceros países. Por eso la política climática europea debe ir acompañada de una política industrial.
¿Cómo cerrará el año el sector?
Hoy, los principales países consumidores de cerámica se encuentran con crecimientos muy bajos de consumo de baldosas cerámicas. Así no podemos crecer. El primer semestre muestra que estamos ante un ejercicio complicado. Las ventas cayeron un 6%, con un 3% en el mercado nacional y un 7,7% en exportación. No esperamos un cambio brusco de tendencia en los próximos meses.