Miradas de la Cultura: la tecnología invisible que transforma nuestra forma de vivir el arte

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Pablo Farinós, director de IT de la Fundación Hortensia Herrero, nos descubre cómo conviven innovación y patrimonio en el Centro de Arte Hortensia Herrero y la iglesia de los Santos Juanes

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¿Qué hace falta para convertir un palacio del siglo XVII en un centro de arte del siglo XXI? ¿Cómo se consigue que una iglesia histórica pueda recuperar, mediante imágenes y sonido, parte de un patrimonio que desapareció hace casi un siglo? Y, sobre todo, ¿cómo lograr que la tecnología haga posibles estas experiencias sin convertirse en la protagonista?

El cuarto episodio de Miradas de la Cultura, el videopódcast de la Fundación Hortensia Herrero, se adentra en una de las facetas menos visibles de sus proyectos culturales: la innovación tecnológica. Lo hace de la mano de Pablo Farinós, director de IT de la Fundación, quien nos descubre el complejo trabajo que existe detrás de algunas de las experiencias artísticas y patrimoniales que hoy pueden disfrutarse en Valencia.

Uno de los grandes desafíos ha sido la transformación del Palacio de Valeriola en el Centro de Arte Hortensia Herrero. Un edificio histórico que debía conservar su esencia arquitectónica y, al mismo tiempo, incorporar las prestaciones de un museo contemporáneo. Sistemas inteligentes de climatización, control de la iluminación, seguridad, instalaciones audiovisuales y una extensa infraestructura tecnológica conviven con muros y espacios concebidos hace siglos.

El reto no consistía únicamente en incorporar todos estos elementos, sino en conseguir que pasaran inadvertidos. Más de 1.200 tomas de datos y cerca de cien kilómetros de cableado permiten que el edificio se adapte a las necesidades de una colección en constante evolución. Una infraestructura que apenas percibe el visitante, pero que resulta imprescindible para que el arte ocupe siempre el primer plano.

La conversación permite descubrir también qué se esconde detrás de algunas de las obras digitales del centro. Desde instalaciones formadas por decenas de pantallas hasta creaciones interactivas como El mundo del cambio reversible, de teamLab, cuyos personajes reaccionan a los movimientos del público y generan una experiencia diferente en cada visita. Obras que requieren no solo creatividad artística, sino también ingeniería, mantenimiento y una estrecha colaboración entre artistas y especialistas tecnológicos.

Otro de los grandes protagonistas del episodio es la iglesia de los Santos Juanes, cuya restauración ha sido impulsada gracias al mecenazgo de la Fundación Hortensia Herrero. Allí, la tecnología ha permitido ir más allá de la recuperación física del edificio para ofrecer una nueva manera de acercarse a su historia.

A partir de fotografías anteriores al incendio de 1936 y del trabajo de investigación y reconstrucción digital desarrollado por la Universitat Politècnica de València, una experiencia inmersiva permite contemplar cómo era la decoración pictórica del ábside realizada por Antonio Palomino. Las proyecciones, que se extienden por el interior de la iglesia, y un sistema de sonido cuidadosamente integrado hacen posible un recorrido por la memoria de un espacio que ha acompañado a Valencia durante siglos.

Pablo Farinós explica cómo se han afrontado estos proyectos desde el respeto absoluto al patrimonio, buscando soluciones capaces de integrarse en edificios históricos sin alterar su identidad. Una tarea que exige trabajar desde el primer momento junto a arquitectos, restauradores, museógrafos y artistas, y que plantea una reflexión sobre los límites de la innovación.

Porque una de las ideas más interesantes de la conversación es que innovar no siempre significa incorporar más dispositivos, pantallas o efectos. En ocasiones, la mejor decisión tecnológica consiste precisamente en renunciar a ellos. El objetivo no es impresionar al visitante con la tecnología, sino utilizarla para que pueda disfrutar, comprender y experimentar el arte de una forma diferente.

Este episodio de Miradas de la Cultura nos invita a descubrir todo aquello que normalmente permanece oculto: los equipos, las decisiones y las soluciones técnicas que permiten que una obra digital cobre vida, que un edificio histórico funcione como un museo contemporáneo o que unas pinturas desaparecidas vuelvan a hacerse visibles.

Una mirada al encuentro entre arte, patrimonio e innovación que demuestra que la mejor tecnología no siempre es la que más se ve, sino la que consigue que miremos el arte de otra manera.

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