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Manuel Aviñó: "En el automovilismo internacional se habla más español que nunca"

Manuel Aviñó Roger (Valencia, 1976) afronta el final de su tercer y último mandato al frente de la Real Federación Española de Automovilismo. Una entidad en la que ha desarrollado un ambicioso programa de modernización y profesionalización, que ha consolidado a España como todo un referente en el escenario mundial del deporte del motor

  • Manuel Aviñó, presidente de la Real Federación Española de Automovilismo.
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Del asiento del piloto a la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). Así ha sido la trayectoria de Manuel Aviñó. Vertiginosa y siempre con el pie a fondo en el acelerador. A este empresario valenciano siempre le ha corrido gasolina por las venas. Su afición por el automovilismo le ha llevado a presidir la Federación de Automovilismo de la Comunitat Valenciana y la Real Federación Española de Automovilismo (RFEDA), además de ocupar la Vicepresidencia del Deporte para Europa en el máximo organismo del automovilismo internacional. Una trayectoria en los despachos fundamentada en una pasión por el volante que no ha menguado un ápice. Y, a día de hoy, sigue poniéndose a los mandos de un coche de carreras cuando el tiempo y las circunstancias se lo permiten.

El ascenso a la presidencia de Manuel Aviñó en 2016 fue uno de los más esperados y sonados del panorama deportivo español. Un cambio pronosticado por muchos, que ponía fin a una etapa de más de 32 años de Carlos Gracia al frente de la federación, el cual se había convertido en el presidente más longevo del deporte español. Soplaban vientos de cambios. Eran necesarios. Aviñó y su equipo se pusieron manos a la obra con un objetivo muy claro: modernizar y profesionalizar una estructura federativa anquilosada y alejada de la realidad de la gestión deportiva moderna. Todo un reto que comenzaba dando claras muestras de que el cambio iba a ser real. Y una de las primeras medidas fue limitar a tres el número de mandatos y acabar con eternas presidencias que, como se ha comprobado, acaban paralizando y convirtiendo en ineficaz a cualquier tipo de organización.

 

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Ahora, a dos años de finalizar su etapa al frente de la española, Manuel Aviñó afronta una última recta con la que alcanzar las metas fijadas, que han afectado desde los primeros escalones de las categorías de promoción hasta la elite de alta competición, y que han involucrado a pilotos, equipos, promotores de pruebas e instalaciones, para consolidar aún más el protagonismo valenciano y español en el panorama del automovilismo internacional.

— ¿Qué hace un empresario valenciano aficionado al automovilismo dirigiendo la RFEDA y ocupando un cargo de alta dirección en la FIA?

— Vivir el automovilismo con la misma pasión con la que empecé a competir. Todo comenzó en 2010, cuando nos pusimos al frente de la Federación de Automovilismo de la Comunidad Valenciana. No llovían los candidatos, porque a una federación regional hay que dedicarle mucho tiempo para llevarse, a veces, muchos palos y ningún reconocimiento ni institucional ni económico, y con mucha responsabilidad. Pero lo hicimos bien, saneamos la federación y decidí dar el salto a la española. A la primera no funcionó, pero en las elecciones de 2016 llegamos con un programa muy claro y convincente con el que conseguí lo que para mí era un auténtico sueño, además de un motivador reto.  Un desafío que se presentaba como un proyecto de familia. Suponía una oportunidad inmejorable a nivel profesional y ha sido un trabajo de equipo con mi mujer, Natalia. Sin su apoyo no podría haber sacado adelante este proyecto. Además, conseguí ‘engañar’ a mi hermano Nacho para que se pusiera al frente de la federación autonómica en la que está realizando un magnífico trabajo.

— ¿Cómo calificaría la situación actual del automovilismo español?

— Siendo honesto, el automovilismo español está viviendo ahora uno de los mejores momentos de su historia reciente. Nunca antes había existido tal escenario, desde la parte institucional a la organizativa. El salto cualitativo en materia de pilotos, instalaciones, promotores y competiciones de todas las especialidades es más que evidente. Algo que se ve reflejado desde las categorías de iniciación y promoción, hasta la elite del motorsport, donde contamos con grandes referentes.

  • Circuit Ricardo Tormo de Cheste.

— Un protagonismo que también ha saltado fuera de nuestras fronteras.

— España se ha consolidado como toda una protagonista del mundo del deporte del automóvil, y no solo por la calidad y los éxitos de nuestros pilotos. En la actualidad, en la Federación Internacional de Automovilismo se habla más español que nunca. Directivos como Carmelo Sanz de Barros, presidente del Senado de la FIA, o Alberto Villarreal, director general, están situados al máximo nivel en materia de gestión y organización. Mi posición como vicepresidente para el deporte en Europa completa un frente directivo que, unido a la relación directa existente con el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, muestra el potencial que tiene nuestro país en el ámbito del automovilismo y la evolución que ha experimentado este deporte también a nivel de gestión.

— ¿Cómo se ha reflejado esta situación en el ámbito deportivo?

— Evidentemente, el peso específico que tiene España dentro del máximo organismo del automovilismo internacional no sería posible sin el apoyo de una estructura organizativa y de promoción envidiable del deporte del motor. Históricamente, no se ha conocido la cantidad de eventos internacionales que tenemos en este momento en nuestro país. No en vano, vamos a ser, junto a Estados Unidos, el único país que va a albergar dos grandes premios de Fórmula 1 en 2026 con la entrada en escena de Madrid, si todo sale según lo previsto.

«La electricidad va a ser una pieza clave en el futuro del automóvil»

— Pero el automovilismo es mucho más que la Fórmula 1.

— En efecto, y también somos un referente con la organización de campeonatos del mundo como los de la Fórmula E, el WRC de Rallyes o de Cross Country Rally, entre otros, junto a un variado listado de pruebas de carácter europeo de especialidades de gran arraigo como el karting, las bajas todoterreno, la montaña o los históricos, e incluso de las más innovadoras como es el caso de los eco rallyes que tienen lugar en nuestros circuitos y carreteras. Pocos países pueden presumir de contar con un abanico tan completo y variado de competiciones FIA de tan alto nivel.

— ¿Y cómo ha afectado esta evolución deportiva a la Comunitat Valenciana?

— Ha afectado mucho, desde el punto de vista de que se ha incrementado el número de pruebas nacionales e internacionales. Pero no por el capricho del presidente de la RFEDA, sino por la intención de profesionalizar todo el entorno involucrado en el mundo del automovilismo. Desde las instalaciones hasta las escuderías. Se ha trabajado en dotar de una mayor formación a todo el ecosistema valenciano para que cada actor presente en el mismo tuviese la capacidad y los conocimientos de cara a organizar pruebas de cierto calibre. Y, afortunadamente, desde nuestra llegada a la federación española a finales de 2016 hasta el día de hoy, ha crecido exponencialmente el número de pruebas, sobre todo nacionales, pero también internacionales, con alguna sorpresa más que está por venir.

— ¿En la Comunitat Valenciana somos de dos o de cuatro ruedas?

— La Comunitat Valenciana siempre ha sido uno de los grandes puntos de referencia del mundo del deporte del motor ya no solo nacional, si no también internacional. El motociclismo cuenta con un gran arraigo y tradición, gracias a un excepcional cartel de pilotos mundialistas, con varios campeones del mundo; una inagotable masa de aficionados; equipos, e incluso dirigentes, como es el caso de Salvador Gascón. Es evidente que el motociclismo ha tenido una mayor presencia y apoyo institucional, y más que tener envidia, como valenciano, me siento orgulloso de ello. No obstante, el mundo de las cuatro ruedas cuenta con un gran potencial.

En ambos casos nos beneficiamos de contar con uno de los despliegues de instalaciones más elevados de toda España. Desde el propio Circuit Ricardo Tormo o el Aspar Circuit, hasta las incontables pistas de karting repartidas por las tres provincias, capaces de acoger pruebas del más alto nivel, convierten a nuestra tierra en un ejemplo de la promoción del motorsport. Trabajar en la base supone asegurar el futuro del automovilismo y poder proveer de pilotos experimentados al amplio escenario de categorías existentes. Para ello disponemos de herramientas como el Centro Especializado de Tecnificación Deportiva del Motor (CETDM), las únicas instalaciones específicas en España dedicadas a la preparación de las actuales promesas del mundo del motor en todos los aspectos que rodean a la alta competición.

Un trabajo del que también son un papel esencial las escuderías, que hacen posible la celebración de todo tipo de pruebas fuera de circuitos cerrados tanto en asfalto como en tierra, de gran complejidad técnica y organizativa, y que sin su desinteresada dedicación no se podrían llevar a cabo. Hay que sacar pecho.

— El recientemente celebrado Rallye Ciudad de Utiel es un claro ejemplo.

— La comarca de Utiel Requena siempre ha estado vinculada al mundo del motor, especialmente al de las cuatro ruedas. La incorporación del Rallye Ciudad de Utiel al Supercampeonato de España Rallyes (S-CER) es algo muy ilusionante para mí como presidente, pero es mucho más. Es un inmejorable escaparate para promocionar esta zona del interior de la provincia de Valencia, cuyas estimaciones registradas en otras pruebas del mismo nivel se sitúan entre los diez y los doce millones de impacto económico directo. Esto supone que, al atractivo de la propia prueba en sí para los aficionados y la espectacularidad de la misma, se añada un retorno económico muy difícil de conseguir, gracias al turismo y a la visibilidad que se le da a través de un amplio abanico de medios de comunicación y de las redes sociales.

Unos resultados que se multiplicarían por tres si conseguimos incorporar la prueba al calendario del FIA ERC (Campeonato de Europa de Rallyes) en 2027. Una aspiración en la que tenemos que involucrarnos todos, debido a los enormes beneficios que van asociados a una prueba de esta relevancia. Necesitamos que la Administración vea el potencial que tiene el automovilismo, como ya lo ha hecho con su apoyo en la prueba de Utiel, o como lo hace en La Nucía, otro de los escenarios del S-CER, y donde el equipo liderado por Vicente Cabanes, y el apoyo del alcalde, Bernabé Cano, realiza un trabajo impecable año tras año.

— Este creciente protagonismo internacional cuenta con claros antecedentes.

— En efecto, y una clara muestra de esta afirmación es la apuesta de una competición tan innovadora y ambiciosa por Valencia como la Fórmula E. Desde sus inicios, este certamen cien por cien eléctrico escogió el Circuit de la Comunitat Valenciana Ricardo Tormo como una de sus bases de operaciones y un escenario fijo de sus test de pretemporada. Una presencia continuada que se truncó con las desastrosas consecuencias derivadas de la Dana de finales de octubre de 2024, pocos días antes de que los equipos llegaran a Cheste y tuvieran que trasladarse a Madrid para ‘descubrir’ otro escenario de sobradas garantías como el Circuito del Jarama-RACE. Además, la enorme tragedia que supuso este acontecimiento climatológico a nivel humano y económico enmudeció totalmente la celebración días antes de un evento como el de los FIA Motorsport Games celebrado en València. Un evento que supuso todo un éxito tanto a nivel organizativo como de participación, con pilotos procedentes de más de ochenta países y que reunió a miles de aficionados.

  • Sala del Circuit Ricardo Tormo de Cheste.

— Un duro golpe el de la Dana en el que el automovilismo mostró su cara más solidaria.

— No podíamos mantenernos al margen. Fue una catástrofe en la que todos nos vimos afectados y ante la que había que dar un paso al frente junto al resto de la sociedad. Abrimos varias líneas de trabajo para involucrar al mundo del automovilismo, al igual que se hizo de manera espectacular desde todos los frentes económicos y sociales, para aportar nuestro grano de arena e intentar ayudar en todo lo posible. Hicimos especial hincapié en el apoyo a una iniciativa como la de la Solidaridad Sobre Ruedas, que contó y sigue contando con el respaldo de la RFEDA y la FIA, cuyo objetivo es el de ofrecer soluciones de movilidad a cientos de personas que se vieron afectadas. Tras la Dana, hoy Solidaridad Sobre Ruedas se centra en facilitar la movilidad a las personas que viven en territorios rurales de la Comunitat Valenciana, y lo hacemos a través de una movilidad sostenible.

— Si echamos una mirada atrás, ¿podríamos decir que València fue una precursora de lo que es ahora el negocio de la Fórmula 1?

— Sin ninguna duda. Bernie Ecclestone dio los primeros pasos de un modelo de Fórmula 1 que pivotaba un poco más hacia el espectáculo con las ciudades como circuitos improvisados, y la Marina de València se ofrecía como un marco idóneo. Una tendencia que se multiplicó con la llegada de Liberty Media, que ha ampliado la nómina de trazados urbanos. No obstante, yo tengo mi opinión particular. Al automovilismo en sí no le va demasiado bien tener este tipo de instalaciones semipermanentes o no permanentes porque, al final, se hace una inversión muy importante para que, una vez finalizada la carrera, haya que desmontarla con toda la logística y gastos asociados. ¿Que políticamente interesa, porque tiene un impacto mediático probablemente mayor? Seguro. Pero deportivamente no es lo mejor. Para practicar cualquier deporte se necesita una pista o un pabellón. Nosotros necesitamos un circuito. Yo soy valenciano y estaba encantado con la F1 en València, pero probablemente, si todo lo que se invirtió se hubiese dedicado a un trazado como el Ricardo Tormo, hoy tendríamos uno de los mejores del mundo y seguiríamos teniendo los mejores certámenes de todas las especialidades, con o sin Fórmula 1.

«La Comunitat siempre ha sido una referencia en el deporte del motor nacional e internacional»

— ¿Cómo se puede reforzar la imagen del automovilismo de cara a la sociedad?

— El automovilismo debe mostrarse como una gran oportunidad de desarrollo para un país. La propia actividad deportiva genera una gran cantidad de puestos de trabajo muy especializados, a los que se suman innumerables alternativas laborales en el sector servicios. Además, supone un escenario perfecto para el crecimiento profesional, en cuanto a formación técnica, gracias a que la competición se ha convertido en un laboratorio de desarrollo tecnológico, cuyas soluciones acaban incorporándose en los automóviles que conducimos en nuestro día a día. Y eso posibilita que podamos ejecutar nuevas fórmulas mucho más sostenibles, ya no solamente en los carburantes, sino también en los lubricantes, en los sistemas de frenado o en la composición de los neumáticos, entre otros muchos aspectos. Por supuesto está el factor deportivo como espectáculo, pero es un elemento más de una fórmula en la que intervienen muchos factores que repercuten de manera directa en el bienestar de la sociedad, en la formación profesional y en la economía.

  • La iniciativa Solidaridad sobre Ruedas cuenta con el respaldo de la RFEDA.

— ¿Y frente a las Administraciones?

— Las diferentes Administraciones juegan un papel fundamental en el desarrollo y respaldo de cualquier deporte. Y el automovilismo no es una excepción. En el caso del trabajo que desarrollamos desde la RFEDA, el panorama es aún más complejo. Nosotros tenemos que trabajar con cada federación autonómica, que a su vez se relaciona con sus respectivas Administraciones regionales y locales, con las que también tenemos interlocución. No es sencillo. Pero, más allá del apoyo totalmente necesario proveniente de las diferentes Administraciones, lo más importante es fomentar la colaboración y apoyo a la iniciativa privada. Afortunadamente, en Valencia hemos tenido empresarios valientes y una Administración también valiente, que ha posibilitado crear un ecosistema inmejorable para el automovilismo y el motociclismo. Desde la Comunitat Valenciana han salido y salen deportistas del más alto nivel, porque se ha hecho bien el trabajo, porque tanto la Administración como el sector privado han apostado de manera decidida. Estructuras como las de Jorge Martínez 'Aspar' o la de Adrián Campos, ahora gestionada por su hijo Adrián, están haciendo un trabajo impecable del que han salido grandes referentes en las dos y las cuatro ruedas. Unos éxitos globales que han sido posibles gracias a la creencia y el apoyo al deporte de los diferentes gobiernos. No importa si han sido de unos colores o de otros. Todos han apoyado, unos más, otros menos, pero es imprescindible hacerles creer en el potencial que tiene nuestra tierra en el mundo del deporte del motor, aunque es cierto que en el automovilismo necesitamos un poquito más de esa confianza y apoyo institucional para alcanzar metas mayores de las que somos totalmente capaces.

— ¿Es compatible el automovilismo con la sostenibilidad?

— Sí, es compatible al 100%. La prueba la tenemos en el desarrollo de nuevos combustibles de origen 100% renovable que ya implementamos en muchos de nuestros campeonatos. Más aún, es en esta nueva época de transición donde podemos aportar ese valor añadido a la sociedad como laboratorio en el que experimentar y desarrollar cuál va a ser la tecnología que alimente nuestros vehículos en un futuro. Cada vez más, la eficiencia de las mecánicas y de todos los componentes que se utilizan es mayor, con resultados mucho más amigables y menos contaminantes con el medioambiente.

  • Manuel Aviñó.

— En esta misma línea, ¿cómo valora la aparición de la electricidad en el automovilismo?

— La electricidad va a ser una pieza clave en el futuro del automóvil y en el concepto global de la movilidad, pero son dos mundos totalmente diferentes la competición y el transporte diario. La electrificación va a marcar la pauta del futuro de la movilidad, pero nunca he entendido la demonización del motor de combustión desde instancias europeas. Sobre todo ahora que se están poniendo encima de la mesa alternativas, gracias a combustibles sintéticos que permiten que motores de combustión sean capaces de funcionar con niveles de prácticamente cero emisiones. Yo soy usuario de un vehículo eléctrico, que utilizo con normalidad en mi día a día, pero no me ofrece las prestaciones necesarias en determinados desplazamientos, al igual que ocurre en otros ámbitos como el del transporte de mercancías en carretera. La electricidad debe convivir con otras tecnologías y conseguir un futuro más limpio y sostenible, en el que seguro que lo eléctrico predominará, pero que también contará con otras energías de gran eficiencia. Aun así, hoy en día, no la considero una solución eficaz en el mundo de la competición que, al fin y al cabo, no deja de ser, también, un espectáculo. La gente va a los circuitos, o a las carreteras en los rallyes, a escuchar un motor, a oler a gasolina, a escuchar una caja de cambios, muchas cosas que la electrificación todavía no nos da.

— ¿Y cómo posiciona a un certamen ya tan consolidado como el de la Fórmula E?

— La Fórmula E ha conseguido un destacable éxito a nivel mundial no por lo que la propulsa, sino por quién la impulsa, que se llama Alejandro Agag. Alejandro es un genio y le da igual lo que le pongas, lo va a hacer funcionar. La Fórmula E funciona porque hay un visionario detrás que para mí es el modelo de gestor en el que yo me fijo. Él, junto con Alberto Longo, supo ver en la Fórmula E un laboratorio de desarrollo tecnológico que pudiera trasladarse a los coches de calle. Y, más importante aún, supo atraer a los principales fabricantes de la industria de la automoción para que se unieran a un proyecto del que muchos dudaban, y que se ha convertido en todo un referente. Todo ello en un evento en el que hay mucho más que una carrera de coches, para convertirse en un marco inmejorable de networking y espectáculo alrededor del automovilismo.

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* Este artículo se publicó originalmente en el número 137 (junio 2026) de la revista Plaza

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