CASTELLÓ. Cuarenta años después de que un grupo de estudiantes de Valladolid comenzara a hacer música en las aulas de un instituto, Celtas Cortos sigue subiéndose a los escenarios con la misma energía que entonces. Goyo Yeves, fundador y uno de los históricos de la banda, repasa junto a Castellón Plaza cuatro décadas de música, éxito y compromiso con las canciones que han convertido al grupo en uno de los grandes referentes del folk-rock español. Este sábado, Celtas Cortos llevará ese aniversario a las fiestas patronales de Vila-real con un espectáculo que reúne a diez músicos sobre el escenario y recorre buena parte de su trayectoria.
-Vuestra historia comienza en las aulas de un instituto de Valladolid a mediados de los 80. ¿Hubiera sido posible arrancar un proyecto como el de Celtas Cortos en una sociedad como la de ahora?
-No lo sé. Nosotros nacimos en una época completamente analógica. Si amplías un poco esa definición, verás que me refiero a cuánto tiene que ver con el esfuerzo, con la paciencia y con el tiempo. Las cosas no salen de hoy para mañana. Ahora todo tiene que ser tan inmediato que, la verdad, no lo concibo.
-¿Cómo os abristeis camino cuando empezasteis?
-Nuestra forma de empezar fue currando desde abajo y dando pasitos muy poco a poco. Desde tocar en la calle hasta tocar en cualquier bar donde simplemente no te cobraran las bebidas, ya era un lujo. Después empezamos a presentarnos a algún concurso, conseguimos algo de dinero y lo invertimos en grabar una maqueta, que se hacía en cintas de cassette. Luego las enviábamos por correo postal a las discográficas de Madrid, sin tener ni idea de cómo funcionaba aquel mundillo. Nada que ver con lo de ahora. El funcionamiento actual pasa mucho por lo digital, por las redes sociales, por intentar llamar la atención... No lo sé, a mí se me escapa un poco.

-¿En esos inicios solo tocabais música instrumental?
-Nosotros hacíamos únicamente música instrumental. Éramos un grupo peculiar, con una fusión muy característica que mezclaba instrumentos étnicos y acústicos con una banda de pop-rock. Era bastante curioso para la época.
-¿Qué buscabais en aquel momento?
-El objetivo era, sobre todo, llegar a la radio musical, que era la que apoyaba a los grupos locales y a las bandas de rock, pop y demás. Ha cambiado todo muchísimo. Nosotros hemos trabajado mucho y quizá por eso valoramos tanto lo que tenemos. Somos muy conscientes de lo que nos ha costado y de lo que hemos dejado por el camino. Quizá eso también hace que llevemos tantos años, porque sabemos la suerte y el privilegio que supone estar aquí, vivir de la música, subir a un escenario y hacer la música que te da la gana.
Este concierto reúne a diez músicos sobre el escenario y recorre buena parte de nuestra trayectoria
-Y, al hilo de lo que dices, ¿crees que hoy tendría cabida una banda con tantos instrumentos tradicionales y tanto peso del folk?
-No lo sé, pero es que tampoco en nuestra época se sabía. Nosotros no hicimos nada premeditado. Simplemente fue una casualidad. Nos juntamos personas que tocábamos unos instrumentos y otras que tocaban otros. Creo que la música te sorprende muchas veces. ¿Por qué no hacer ahora una mezcla de música urbana y música tradicional? Ya sucede, de hecho. Debemos tener la mente muy abierta, dejarnos influir por muchas cosas y experimentar. Eso es justo lo que nosotros hacíamos, experimentar una y mil veces. Y, además, sin ninguna pretensión comercial, porque ¿qué sabíamos nosotros? Simplemente hacíamos lo que nos latía, lo que sentíamos, esa necesidad que teníamos y aquello con lo que disfrutábamos.
-Dices que cuando empezasteis, lo hicisteis sin ninguna pretensión comercial. ¿Cómo vivisteis el boom que tuvo la banda?
-Fíjate si no teníamos intención comercial que estuvimos casi cuatro años haciendo música instrumental. Y, obviamente, aquello no tenía cabida en ningún lado, y menos en la radio comercial. Pero llamábamos mucho la atención por la mezcla. Afortunadamente, la discográfica Twins decidió grabarnos aquel disco instrumental porque le pareció una música muy divertida y diferente. Eso nos dio pie a grabar un segundo disco en el que ya incluimos alguna letra. Alguien nos lo comentó, no sé si fue la discográfica o el productor, y a nosotros nos parecía muy raro. Pero al final Jesús Cifuentes se puso a escribir. Nos resultaba muy extraño cantar, pero metimos cinco temas en aquel disco y resultó que cuatro fueron singles y llegaron al número uno de Los 40. Ese fue el pelotazo. Ahí fue el salto grande, porque de repente empiezas a ser conocido fuera de tu barrio y de tu ciudad.

- Goyo Yeves.
-¿Cómo os afectó?
-Aquello nos cambió la vida. De repente, en San Sebastián te conocían porque te habían oído por la radio. Antes tocábamos por Castilla y León e incluso, a través de la Junta, hacíamos algún concierto en pueblos, pero empezamos a hacer shows fuera y ahí sí que enganchamos a todo el mundo. Celtas es un grupo directo. Nos tienes que ver alguna vez en tu vida, pero te aviso de que, como vengas a uno de los conciertos, estás fastidiado porque ya te has enganchado.
-O sea que reivindicas, sobre todo, vuestro trabajo en directo.
-Siempre. Para mí la música no tiene sentido si no es en directo. El disco, obviamente, es importante, pero tiene que haber un directo que lo acompañe, unos músicos que tú veas cómo lo viven, cómo lo sienten, cómo se expresan. La música en directo no tiene nada que ver con ninguna otra cosa. Todos los que la vivimos necesitamos de esta droga; es una explosión brutal. Celtas Cortos lo siente así. Como te contaba antes, empezamos tocando en la calle, y es porque ha sido nuestra forma de vivir la música. Es donde mejor sabemos expresarnos y creo que debería ser así para todos.
La música es infinita; te mantiene en forma y te transforma en alguien más joven de lo que realmente eres
-Tenemos claro el titular: «Lo mejor de Celtas es el directo». ¿Lo apruebas?
-[Risas]. Lo mejor de Celtas es todo, ¿qué te voy a decir yo?
-Esta gira de 40.º aniversario es un ejemplo de lo importante que para vosotros es el directo. ¿Cuántos músicos subís al escenario?
-Hemos metido más músicos de lo habitual. Somos diez en el escenario. La idea es rememorar el ‘Nos vemos en los bares’ de 1997, donde había una sonoridad brutal. No queríamos que, con el repertorio que estamos haciendo este año, faltara ningún instrumento ni ninguna sonoridad que haya estado presente en todas estas décadas. Por eso reitero que vernos en esta gira es una gozada, de verdad. Este año es para no perderse Celtas Cortos.

-¿El concierto que daréis en Vila-real este fin de semana será por tanto un repaso a esos 40 años de carrera?
-Eso es. Este año hemos querido hacer un repertorio que intentara navegar por estas cuatro décadas. Cada vez es más difícil hacer un repertorio porque son muchos discos, muchas canciones, y somos conscientes además de que la gente espera escuchar algo concreto, pero hemos intentado dar gusto a todos. Para alguien faltará alguna canción, pero hemos ampliado los músicos y el repertorio. También la producción, y llevamos unos visuales que son preciosos y ayudan a que esta celebración sea una fiesta con la gente. Porque, al final, ¿qué sentido tiene una onomástica así sin la gente? Está siendo muy emocionante, muy emocional, diría yo. Hay una energía especial en esta gira en el público y así lo estamos sintiendo nosotros también. Está siendo una paliza, pero bueno.
-Vuestro calendario da vértigo.
-Es tremendo, pero para nosotros es un privilegio subir a un escenario y disfrutar de estos 40 años después. Es un sueño. ¿Qué voy a decir? Sí, desde aquel instituto venimos haciendo realidad este sueño… Es increíble.
-¿No habéis pagado el precio de esa mirada crítica sobre la sociedad que recogen vuestras letras?
-Es una marca de Celtas Cortos. Tenemos, en ese sentido, una inercia de trabajo muy fuerte. Somos personas y tenemos que sentirnos bien entre nosotros, comprendernos y ser tolerantes a veces con las necesidades personales que todos tenemos. Hay que intentar jugar un poco con todo eso. De todos modos, siempre hemos tratado estas cuestiones con la delicadeza y con la sensibilidad que se merecen.
Necesitamos expresarnos como ciudadanos y ser cronistas del tiempo que vivimos, y lo hacemos con las canciones
-¿Fue así desde el principio? ¿No hubo dudas?
-Desde el principio. Esas cinco canciones con letra que hubo en el primer disco lo dejaban claro. Ya había un puño levantado en varios de esos temas. Y así sigue siendo hasta el día de hoy. No sé, quizá sentimos también la necesidad de expresarnos como ciudadanos, de contar, de ser un poco cronistas del tiempo que vivimos. Nuestra forma de expresarlo es a través de las canciones. A pesar de que hay temas para todo, obviamente, esa siempre es una seña de identidad que no nos abandonará nunca, porque somos así, no podemos evitarlo.
-¿Merece la pena, Goyo?
-Hay gente muy buena en este mundo y músicos buenísimos por todos lados. Merece la pena seguir dándole vueltas de tuerca a esto porque es inagotable. La música es infinita. Te mantiene en forma y te transforma en alguien más joven de lo que realmente eres. Espero que la gente de Vila-real venga a vernos, que lo disfrute y que lo celebremos todos juntos.
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