VILA-REAL. Enero y noviembre de 2019, agosto y diciembre de 2021, julio de 2022 y febrero de 2024. Son las seis ocasiones en las que el Ayuntamiento de Vila-real ha reclamado oficialmente por escrito a la Conselleria de Educación que asuma la gestión de la Escuela Infantil Municipal de Primer Ciclo El Solet. Una petición que, siete años y medio después de la primera solicitud formal, continúa sin respuesta por parte de la Generalitat. En todo ese tiempo, la única contestación llegó en febrero de 2022 desde la Dirección Territorial de la Conselleria de Educación en Castellón, que se limitó a contestar a la entonces concejala de Educación, Aida Beteta, que la solicitud debía presentarse "de forma telemática", sin entrar al fondo del asunto. Cinco meses después, el alcalde, José Benlloch, cumplió ese requisito y volvió a registrar la petición, que hoy sigue sin obtener respuesta.
La actual concejala de Educación, Anna Vicens, lamenta el silencio mantenido por la Generalitat desde hace siete años y medio y recuerda que el Consell tiene la obligación de integrar El Solet en el sistema educativo público desde el año 2015. "Tenemos un malestar enorme porque cada vez que debemos pagar una factura relacionada con El Solet hay una nota de reparo de Intervención y los proveedores tardan en cobrar más de lo normal porque no tenemos competencias para ello. Debería asumir la gestión la Generalitat, pero da la callada por respuesta desde hace siete años", denuncia Vicens.
Desde el consistorio recuerdan que la Generalitat ya gestiona las aulas infantiles de los colegios públicos Carlos Sarthou, Concepción Arenal y Pascual Nácher, todas ellas de acceso gratuito. El malestar es extensible a la Asociación de Centros de Educación Infantil, que aglutina a seis de los siete jardines de infancia privados radicados en Vila-real, que también ha reclamado en varias ocasiones el traspaso de la gestión de El Solet para poner fin a la situación de competencia desleal que, a su juicio, ejerce sobre los negocios privados.
La Escuela Infantil El Solet abrió sus puertas en 1964 para atender inicialmente a los hijos de las madres que trabajaban en los almacenes de naranja de Vila-real. Aunque el recinto es de titularidad municipal, desde 1998 su gestión está en manos de una cooperativa privada. El Ayuntamiento asume los gastos del mantenimiento diario, pero el pago de facturas y la tramitación de los pliegos de condiciones cada vez que licita un contrato se han convertido en una auténtica odisea, ya que la legislación establece que esa competencia debería corresponder a la Generalitat.
Las instalaciones fueron reformadas y ampliadas en 2012 con financiación del antiguo Plan E del Gobierno. El recinto dispone de capacidad para 80 alumnos distribuidos en seis unidades: dos aulas con 16 plazas para niños de 0 a 1 años, otras dos con 26 plazas para escolares de 1 a 2 años y dos más con capacidad para 38 niños de 2 a 3 años. Todas están ocupadas y la previsión para el próximo curso es igual de optimista.
Vila-real y Generalitat, también a vueltas con una modifcación del PGOU
La traspaso de El Solet no es el único asunto educativo que comparten el Ayuntamiento de Vila-real y la Generalitat. Desde agosto de 2024, el consistorio tramita una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para poner a disposición del Consell los terrenos de las llamadas 'Manzanas 529-532', a espaldas del Parque Comercial Vila Center, donde el Ayuntamiento quiere que la Administración autonómica construya un Centro Integrado Público de Formación Profesional especializado en Obra y Edificación Civil.
El consistorio ha reservado una parcela de 9.899 metros cuadrados en la manzana 532 para levantar el centro de FP y prevé crear un vial de 1.154 metros cuadrados, adosado a la Acequia Major, que facilitará el acceso al futuro recinto educativo. Por su parte, en la manzana 529 desaparecerá el extremo norte de la calle Milá para integrar la submanzana de viviendas que quedaron fuera de ordenación y que fueron demolidas en su día. Como compensación, se ampliará la anchura de la calle Sant Rafael, situada entre el Foster’s Hollywood y el Parque Comercial Vila Center, en los frentes de fachada donde se derribaron esas viviendas. El objetivo es eliminar la barrera física que actualmente forman las naves industriales pegadas a las casas del barrio del Zorro.
Los terrenos afectados, con una superficie aproximada de 230.000 metros cuadrados, albergaron antiguamente las instalaciones de las empresas Azuvi y Fritta. El gobierno municipal que dirigió en su día el popular Juan José Rubert recalificó el suelo para uso residencial, aunque una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) anuló esa operación urbanística en 2012. Posteriormente, el Ayuntamiento volvió a clasificar el suelo como industrial y el Grupo Porcelanosa compró una parte importante de esos terrenos.
Con motivo de su 50 aniversario, Porcelanosa donó al Ayuntamiento la parcela de 9.899 metros cuadrados donde se ubicará el futuro centro especializado de FP destinado a la formación en nuevas tecnologías de la construcción. De momento, la operación urbanística acumula ya casi dos años de tramitación.
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