VILA-REAL

Vila-real liquidará los 8 millones de deuda con proveedores y bonificará el 95% del IBI al comercio local

Benlloch explica que la aprobación tardía del presupuesto municipal y su ejecución en un contexto de inflación elevada van tensionar la gestión económica en la localidad

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VILA-REAL. El alcalde de Vila-real, José Benlloch, ha anunciado dos medidas económicas: normalizar la situación con los proveedores municipales y ayudar al tejido comercial en un momento especialmente complejo. Así, el Ayuntamiento liquidará los cerca de 8 millones de euros pendientes con proveedores en un plazo máximo de dos meses, al mismo tiempo que aplicará una bonificación extraordinaria del 95% del IBI a los comercios locales más afectados por el incremento de costes y la implantación de la nueva tasa de residuos.

En cuanto al pago a proveedores, Benlloch ha explicado que la deuda acumulada asciende a 7,7 millones de euros correspondientes a facturas de 2025, a los cuales se añaden 315.000 euros de ejercicios anteriores. Según ha detallado, la situación se ha producido por una suma de circunstancias que han coincidido en el tramo final del año pasado. Por un lado, la aprobación tardía del presupuesto municipal y su ejecución en un contexto de inflación elevada van tensionar la gestión económica. A esto se sumaron observaciones técnicas de intervención que advertían de la necesidad de garantizar ingresos vinculados al contrato programa de la Generalitat y a los fondos de cooperación autonómico y provincial, importes que superaban los cuatro millones de euros y que condicionaban la disponibilidad real de determinadas partidas.

Sin embargo, el alcalde ha hecho hincapié especialmente en el colapso que sufrió la oficina presupuestaria durante el último trimestre del año, un periodo clave para la tramitación de facturas y la ejecución presupuestaria. La marcha de la dirección del departamento y la carencia de personal dejaron prácticamente desmantelada esta área, que durante semanas funcionó con recursos mínimos. Esta circunstancia, según ha reconocido, impidió gestionar en plazo las facturas, generando una acumulación que ha afectado principalmente a empresas locales.

Ante esta situación, el Ayuntamiento ha activado un plan de choque administrativo que ya está en marcha. Se ha nombrado definitivamente a una nueva jefa de la oficina presupuestaria, se ha incorporado a una nueva interventora y se han cubierto tres de las cinco plazas estructurales del departamento. Además, se ha reforzado el equipo con personal auxiliar y con el apoyo de trabajadores municipales de otras áreas que, de forma voluntaria, colaborarán para agilizar la tramitación. El objetivo es liquidar el presupuesto del ejercicio anterior dentro del plazo legal y aprobar las relaciones de pago necesarias, incluso mediante plenos extraordinarios si hace falta, para garantizar que en un máximo de dos meses quedan completamente abonados los 8 millones de euros.

Benlloch ha calificado este episodio como el momento más delicado que ha vivido en sus quince años de alcaldía, especialmente porque afecta directamente a empresas y autónomos de la ciudad. Ha subrayado que el modelo municipal siempre ha apostado por priorizar el tejido económico local y que, precisamente por eso, la situación le ha generado una preocupación personal y política especial.

Espaldarazo al comercio local

En paralelo a la normalización contable, el alcalde ha anunciado una medida de impacto inmediato para el comercio local. El Ayuntamiento bonificará en un 95% el Impuesto sobre Bienes Inmuebles a los establecimientos que cumplan los requisitos que se detallarán próximamente en la convocatoria pública. La iniciativa se enmarca en la voluntad de amortecer el efecto de la nueva tasa de residuos, que ha incrementado los costes fijos de muchos negocios. Según ha explicado, en algunos casos la nueva tasa puede suponer más de mil euros anuales, una carga significativa para pequeños establecimientos que ya compiten con grandes superficies y con la venta en línea.

Con esta bonificación, el consistorio pretende compensar prácticamente la totalidad del IBI que abonan muchos comercios, generando un alivio fiscal directo que facilite la transición hacia el nuevo sistema de residuos y de margen a los negocios para adaptarse. Se calcula que la medida podría beneficiar a centenares de establecimientos de sectores como el comercio al por menor, el ocio y el deporte, siguiendo criterios similares a los aplicados durante las bonificaciones extraordinarias del periodo de la pandemia.

Estas acciones inmediatas conviven con una estrategia a medio y largo plazo basada en la elaboración de un Plan Director de Comercio, que está en fase de diagnóstico con la participación de técnicos especializados y entidades sectoriales. El objetivo es definir una hoja de ruta que permita modernizar el modelo comercial, reforzar la competitividad y preparar la ciudad para optar a subvenciones autonómicas, estatales y europeas.

El doble anuncio supone un esfuerzo económico considerable para el Ayuntamiento, que todavía arrastra una situación financiera condicionada por sentencias urbanísticas del pasado. Aun así, el gobierno municipal defiende que garantizar el pago a los proveedores y proteger el comercio local es una prioridad estratégica para mantener la actividad económica, la ocupación y la vida en las calles de Vila-real.

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