CASTELLÓ. El Col·legi Oficial de Treball Social de Castelló concederá su VIII Premi Provincial de Treball Social 2026 a siete de las trabajadoras sociales colegiadas que participaron activamente en la intervención social tras la dana que afectó a la provincia de Valencia en 2024.
El premio, que este año adquiere una dimensión coral, reconoce la labor de Susana Pérez Romero (colegiada 14-311), Mar de la Torre Martínez de Abellanosa (14-530), Adriana Bacas Bertolín (14-259), Verónica Serrano Ros (14-715), María Vilar Luis (14-320), Clara Gómez Segarra (14-278) y Rosa Doñate Sorribes (14-92). Las siete formaron parte de los equipos movilizados para atender a la población afectada en los primeros momentos de la emergencia, concretamente en la población de Aldaia.
En la trayectoria de estos galardones sólo existe un precedente de premio coral. Fue en su tercera edición, concedido a todas las trabajadoras sociales por su labor durante la pandemia. En esta ocasión, el Col·legi ha querido destacar el trabajo conjunto de estas siete profesionales como símbolo del papel que desempeña el Trabajo Social en situaciones de crisis y catástrofe.
El premio se librará en el marco del acto institucional del Día Mundial del Trabajo Social 2026, que en Castelló se celebrará el 25 de marzo en la Casa dels Caragols -sede de la delegación del Consell en la capital de la Plana- y cuya temática estará dedicada al Trabajo Social en Emergencias. Durante la jornada, las siete profesionales protagonizarán la ponencia central en forma de mesa redonda, en la que compartirán su experiencia en el terreno y reflexionarán sobre el valor del Trabajo Social en contextos de emergencia.
Para la presidenta del COTS Castelló, María José Pérez, la elección de un premio coral responde a la esencia misma de la profesión: "Este reconocimiento colectivo refuerza el valor de equipo: un Trabajo Social hecho entre todas, con alianzas. Da voz a todas las trabajadoras sociales que intervienen en emergencias. Es un premio inclusivo, con mucho más alcance", destaca.
Pérez subraya además que el reconocimiento tiene un valor añadido: "Lo bonito de este premio es que une las voces y las miradas de distintas generaciones dentro de la profesión, desde trabajadoras sociales con más trayectoria hasta recién graduadas, reflejando cómo el Trabajo Social es diverso y se construye colectivamente".
Voces desde la emergencia
Las protagonistas recuerdan aquellos días inmediatamente posteriores a la catástrofe como una experiencia intensa, tanto profesional como personal. A Susana Pérez, trabajadora social en el Ayuntamiento de Castelló, el aviso de la emergencia le llegó estando en casa con sus hijos. Casi al instante, desde el Col·legi se inició la movilización. "Nos empezamos a coordinar a través de un grupo de WhatsApp. Desde el Colegio comunicaron que necesitaban movilizar profesionales y nos inscribimos", recuerda.
Mar de la Torre tiene también muy presente la llegada al terreno y cómo, a lápiz y papel, empezaron a atender las necesidades de las personas afectadas. "Era desastroso ver aquello. Los coches, la gente, el caos, el barro, el barro, el barro… Nos organizaron en cuadrillas de trabajadoras sociales con algunos compañeros y compañeras psicólogas. Con una planilla del municipio y por zonas fuimos revisando, portal por portal y con papel y lápiz como únicas herramientas, las necesidades de la población y haciendo acompañamiento emocional. Recuerdo ese primer día absolutamente agotador", señala esta profesional, trabajadora social en los Servicios Sociales de Borriol.
Una coordinación entre equipos profesionales que destaca también Verónica Serrano, trabajadora social y opositora: "Tras detectar una necesidad, informábamos a la supervisora y ella contactaba con la profesional adecuada. Acababa de terminar la carrera y no tenía mucha experiencia en Trabajo Social y menos aún en emergencias, pero lo que vi de coordinación para mí fue asombroso por parte de todos los equipos profesionales", asegura.
Para Adriana Bacas, que desarrolla su labor en el SASEM (Servicio de Atención y Seguimiento para personas con problemas graves de Salud Mental) del consistorio castellonense, la prioridad desde el primer momento fue ayudar a que las personas afectadas recuperaran la normalidad lo antes posible: "Intentamos hacerlo de forma coordinada y presencial, escuchando activamente a las personas para detectar sus necesidades y poder acompañarlas".
Por su parte, María Vilar y Clara Gómez, trabajadoras sociales en el Ayuntamiento de Castelló, se detienen en las historias de vida de las familias afectadas y en el impacto emocional de la tragedia. "Lo que más me marcó fue la capacidad de resiliencia de muchas personas para ver luz entre tanto barro", apunta Vilar. "El impacto personal y profesional es muy grande. Había miedo, pero todo desaparece cuando llegas y ves que lo que urge es ayudar", apostilla por su parte Clara Gómez en alusión al peso emocional de intervenir en una emergencia de esta magnitud.
Rosa Doñate es trabajadora social en el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Onda. Para ella, fue importante el aprendizaje que dejó la experiencia: "Nos demostró la importancia de tener unos equipos municipales de Servicios Sociales dotados de profesionales que conocen el contexto en el que trabajan y la población a la que atienden". Además, subraya la necesidad de "implementar planes de emergencia que impliquen a todas las personas, de los equipos técnicos a la esfera política y la población".
Impulsar el Trabajo Social en emergencias
Los testimonios de estas profesionales han dado forma a la campaña '7 voces, 7 miradas', un relato cronológico de la intervención social que, "desde la humanidad, la profesionalidad y la dignidad inherente al Trabajo Social" llevaron a cabo durante aquellos días y que el próximo 25 de marzo se materializará en este reconocimiento colectivo. Un premio que busca también visibilizar el papel clave de la intervención social en la respuesta psicosocial ante catástrofes y poner en valor la función estratégica del Trabajo Social en la coordinación de recursos y en la reconstrucción comunitaria, así como sensibilizar sobre la necesidad de integrar el Trabajo Social en los planes de emergencia. Esta apuesta se alinea además con el impulso que se está dando desde el Consell Valencià de Treball Social, que agrupa a los tres colegios valencianos, para reforzar el papel de la profesión en el ámbito de las emergencias y la protección social.