'Capfico'

Clara Andrés, pop contemplativo para detener el tiempo

La cantautora de Oliva publica en el sello Hidden Track su cuarto disco en solitario, Capfico, coproducido por ella misma junto con Estela Tormo. Lo presentará el próximo 28 de octubre en el Centre Cultural La Nau

13/10/2022 - 

VALÈNCIA.  Clara Andrés (Oliva, 1977) lleva casi dos décadas perfeccionando el arte de desnudar las canciones hasta dejarlas en la raspa, en lo esencial. Donde otros apilan capas de sonidos y filtros, haciendo uso de la elasticidad infinita del pop, la cantautora se resiste a sepultar el rasgueo de las cuerdas de guitarra debajo de otros elementos. Se aferra también a la fisicidad de la percusión humana y huye de la utilización banal de las palabras. Por eso sus canciones, por concisas y contemplativas, se construyen a veces como un haiku. Todo en ellas nos invita a parar la maquinaria, a mirar por la ventana, a leer. Vamos, todo lo que se supone que no debemos hacer si no queremos quedarnos atrás en este mundo lleno de urgencias.

Después de publicar tres discos en solitario en distintas discográficas -Dies i dies (La Fournier, 2008), Huit (Chesapik, 2010), Entrelinies (Mésdemil, 2014)-, Clara Andrés parece haber encontrado la horma de su zapato en el sello catalán Hidden Track, donde también tiene su casa Ferran Palau, principal exponente nacional de esa vertiente elegante y minimalista del pop contemporáneo en la que también podríamos encuadrarla. “Me siento muy afortunada de haber encajado dentro de la sensibilidad y la estética de una discográfica tan profesional y con tan buen gusto como esta, donde además ya estaban vinculadas Júlia y Sandra Monfort, por ejemplo. Creo que es un paso adelante porque mi propuesta brillará más aquí”.

Nuestra conversación se enmarca en la reciente salida de su LP Capfico y los primeros conciertos de presentación, que tendrán lugar el próximo 28 de octubre en el Centre Cultural La Nau (València) y el 2 de noviembre en la Fira Trovam de Castellón. El disco está compuesto por ocho canciones producidas junto a Estela Tormo, compañera de Clara en otros proyectos como el disco conjunto L’Eix Radical (2019). 

Dins es el primer single de este álbum, en cuyo videoclip cobra mucha importancia un espejo. “A Estela, que es quien dirige el videoclip, le encantan los espejos. Para ella es fascinante eso de que puedas reflejarte a ti mismo en una especie de pared. A mí la metáfora también me gustaba para subrayar el significado de esa canción, que habla de la mirada que todos tenemos desde dentro, y que nos va construyendo. Cuando la canción dice em fa barana de mirar, quiere decir que me aboco a mirar desde dentro. En mi caso, ser cantautora es un proceso constante de autorreflexión y autoconocimiento”. Una dulce línea de clarinete -interpretada por Ausiàs Garrigós- nos introduce poco después de otra de las canciones más destacadas del disco, Primavera. Un himno al olor a naranja y el sonido de los gorriones con el que Clara Andrés asocia la llegada de esta estación a su ciudad natal, Oliva. 

Aunque la cofundadora de Júlia también participa incorporando arreglos de guitarra eléctrica, bajo y sintetizadores, su presencia en el disco es muy sutil. “Mi acuerdo con Estela era que ella aportaría un punto de riesgo, pero de forma muy comedida. Yo no quería que se perdiese la esencia de mi proyecto en solitario, que siempre se ha basado en la voz y la sonoridad de la guitarra española en primer plano. También he huido de las bases electrónicas, por eso he vuelto a contar con Xarli Olivier como percusionista. Estela y yo aprendemos la una de la otra, porque por ejemplo ella tiene un componente experimental y una tímbrica que a mí sola no me saldría, y yo le enseño a ella a vaciar una canción y quitarle capas. Creo que le he abierto un mundo por ahí a base de verme utilizar las tijeras (ríe)”. 

En la música, ¿es más difícil quitar que poner? “En mi caso, toda la parte romántica de la sencillez en realidad es discutible, porque detrás de cada canción hay mucho curro. Este disco tiene solo ocho canciones, pero he tardado dos años en terminarlas. Le doy muchas vueltas a las cosas y, a pesar de ello, cuando he acabado siempre me quedo con la sensación de que podía haberlo hecho de otra manera. Esto sirve para la música, pero también para las letras. Escribir bien para mí es saber cómo poner las cosas en su justa medida, y creo que es lo más difícil de conseguir. Por eso, aunque no leo mucha poesía, las novelistas que más me gustan suelen ser las que vienen de ese mundo, como Eva Baltasar e Irene Solá”.

Como zambullirse en el mar

Capfico es una expresión mallorquina que puede traducirse más o menos como zambullida en el mar. “Anar a fer un capfico significa ir a pegarse un chapuzón -comenta Andrés-. Me vino muy bien descubrir esa palabra porque el disco tiene una canción relacionada con la sensación de estar bajo el agua. Siempre me ha atraído mucho ese cambio de ritmo que se produce cuando te metes en el mar. El refugio que te ofrece. En realidad, toda mi música ha tratado siempre de buscar ese ritmo más lento y contemplativo”.

En tiempos rendidos a las prisas y la productividad, ¿podemos decir que este tipo de música es, a su modo, revolucionaria? ¿Hay algo de puñetazo en la mesa, de “Yo no me voy a dejar llevar por todo esto”? “Yo siempre he reivindicado la desvinculación de la rapidez, incluso el aburrimiento. No creo que sea revolucionario, aunque es cierto que es un discurso que está mucho más de moda ahora de lo que estaba antes, cuando yo empezaba”.

Clara Andrés es una de esas artistas que puede permitirse el “lujo” de componer canciones a fuego lento, sin atender a la presión externa de tener que facturar discos y singles para conservar la visibilidad en un ámbito tan cambiante y competitivo como el musical. “No es que me lo pueda permitir porque sea rica, sino porque me dedico profesionalmente a otra cosa; soy maestra de educación especial. Tener otro trabajo me da libertad de alguna manera, porque me permite desvincular mi pasión por la música de la industria. No me siento del todo parte del circuito. Digamos que es otro mundo que a mí no me interpela. La música siempre ha formado parte de mí, es mi canal de expresión y me define mucho como persona, pero nunca me ha preocupado cuál es mi posición en el mercado. Lo que sí me ha preocupado siempre es perder la motivación, las ganas de componer. Pero afortunadamente, y a pesar de los parones, eso nunca me ha ocurrido”.