en el entorno de puig, cada vez menos dirigentes creen en la continuidad de gloria calero 

Delegación del Gobierno, la bisagra dorada que entra en cualquier cambio de cromos del PSPV

3/11/2021 - 

VALÈNCIA. El PSPV celebrará entre el 12 y 14 de noviembre su 14º Congreso Nacional en Benidorm, que servirá para que el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, renueve su liderazgo, designe a la nueva Ejecutiva y se establezca la hoja de ruta política y orgánica del partido de cara a los próximos cuatro años.

De forma paralela a este proceso, se producen internamente otros movimientos relacionados con los congresos provinciales -los más delicados y complejos para la formación socialista- e incluso con modificaciones institucionales que podrían tener relación con estos cónclaves.

Por el momento, no hay maniobras aparentes. La cúpula de los socialistas valencianos está centrada en que el próximo congreso autonómico sea un éxito político y orgánico que sirva de refuerzo al presidente Puig. De hecho, no se tienen noticias de negociaciones de cara a los siguientes procesos, aunque casi todos hablan del día después y realizan elucubraciones sobre el amplio abanico de combinaciones que podrían precipitarse después de la cita que tendrá lugar en Benidorm.

Curiosamente, buena parte de los planes estratégicos y cambios de cromos que muchos elucubran tienen un denominador común: la Delegación del Gobierno que actualmente dirige Gloria Calero, afín al exministro José Luis Ábalos, aparece como moneda de cambio, premio o compensación para algún dirigente socialista. Una especie de bisagra dorada que los afines a Puig contemplan como parte importante de cara a cualquier movimiento que permita encajar el puzzle orgánico del partido.


Tal y como informó este diario, los congresos socialistas podrían servir como punto de inflexión pero que se produzcan algunos ajustes en puestos que se encuentran ocupados por cargos en su día promocionados por el exministro Ábalos que, cabe recordar, fue apartado en julio por Pedro Sánchez del Gobierno de España y poco después, de la Secretaría de Organización del PSOE. La piedra de toque que convenció a muchos de que la relación entre Sánchez y el dirigente valenciano está enterrada se produjo en el 40º Congreso Federal del partido celebrado en València. Una cita en la que no hubo guiño alguno al exministro, lo que evidenció salvo giro imprevisto de guión, la delicada situación que podrían atravesar los afines a Ábalos de cara a la continuidad en sus puestos.

Y en este escenario, la Delegación del Gobierno es un puesto especialmente interesante. Si bien desde el entorno de Puig se mantuvo de inicio un discurso dirigido a propiciar la continuidad de Calero, este ha ido decayendo con el paso de los meses. Ahora, pocos son los altos cargos próximos al presidente los que apuestan por la continuidad en el puesto de la exalcaldesa de Sagunto, que en 2022 cumplirá 68 años. En primer lugar, porque existe cierta pérdida de confianza por parte del Palau respecto a la gestión de Calero y, en segundo, porque la liberación de ese cargo podría resultar necesaria para determinadas combinaciones que pudieran apuntalar los procesos orgánicos.

La Delegación del Gobierno es el tercer puesto institucional de mayor relevancia en la Comunitat después de la Presidencia de la Generalitat y de la Presidencia de Les Corts Valencianes. Tiene la función de ser la voz del Ejecutivo central en la autonomía y, además, bien utilizada, puede proporcionar una importante dosis de visibilidad política incluso por todo el territorio para quien la ostente.

 

Partiendo de ese puesto, cualquier dirigente socialista cercano a Puig de alto rango, es capaz de establecer numerosos posibles escenarios en los que resultaría útil contar con ese cargo. Por ejemplo, de cara al proceso provincial del PSPV de Valencia: la actual líder, Mercedes Caballero, cercana a Ábalos, ya anunció su intención de repetir en el cargo, pero el grueso del 'ximismo' parece decidido a plantear una alternativa. Ya suenan varios nombres como posible relevo: el alcalde de Mislata, Carlos Fernández Bielsa; el ex delegado del Gobierno, Juan Carlos Fulgencio; el alcalde de Riba-roja, Robert Raga; la alcaldesa de Algemesí, Marta Trenzano, o el alcalde de Xàtiva, Roger Cerdà; son a algunos de ellos. Demasiadas posibilidades para un solo cargo, por lo que la Delegación del Gobierno podría servir para compensar con creces a quien tuviera que dar un paso atrás en el proceso orgánico y arrimar al candidato propuesto.

No es la única opción sobre la que se habla en los mentideros socialistas. También otros ven la Delegación del Gobierno como herramienta para otras combinaciones incluso más complejas: por ejemplo, designar en ese cargo a la consellera de Sanidad, Ana Barceló, como preparación para su posterior asalto a la Alcaldía de Alicante y aprovechar para que Puig acometiera una miniremodelación del Ejecutivo que también se ajustara a los propósitos orgánicos.

En cualquier caso, y más allá de estas reflexiones flotantes que se prodigan en tiempos de procesos internos del PSPV, lo llamativo es que en todas las combinaciones que barruntan los distintos cargos socialistas consultados por este diario, la Delegación del Gobierno aparece como un puesto con el que se podrá contar para las operaciones inminentes; esto es antes de que termine el año.

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