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El sector citrícola, "alarmado" por la prohibición en enero del insecticida contra la principal plaga

22/11/2019 - 

CASTELLÓ. "En el sector citrícola hay alarma". Esta frase del responsable de cítricos de la Unió de Llauradors, José Francisco Nebot, resume la situación que a día de hoy vive la citricultura autonómica, a la cual el próximo 31 de enero se le puede acabar la autorización europea para utilizar el insecticida más eficaz para luchar "contra la principal plaga actual", el denominado cotonet de les Valls.

De hecho, a día de hoy la autorización para usar el Metil Clorpirifos, como se denomina la sustancia activa en la que se basan los productos, finaliza ese 31 de enero. Aunque se está debatiendo la posible aplicación de una medida de gracia que retrase un año la prohibición de utilización, las perspectivas no son buenas. No en vano, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas en inglés) ya alertó este verano de las afecciones del producto a la salud humana y, aunque este es un órgano consultivo, la Comisión Europea tiene muy en cuenta sus dictámenes. 

La prohibición del Metil Clorpirifos se sumaría de esta manera a la del Clorpirifos, que en este 2019 ya no se ha podido utilizar en las hojas y hasta este año era "el insecticida más utilizado en la historia de la citricultura", señala Nebot. Su eliminación dificultaría en gran medida el tratamiento del cotonet de les Valls y de otras plagas, ya que se trata de un producto de amplio espectro. "El IVIA ha demostrado que es la materia más efectiva, tener que utilizar otras nos obligará a realizar más tratamientos", apunta el responsable de Cítricos de la Unió. Es decir, habrá que sulfatar más. 

Un problema especialmente para la Comunitat

De confirmarse la prohibición, esta supondría "un gran problema" para los citricultores valencianos. No en vano, el Institut Valencià d'Investigacions Agràries ha comprobado recientemente, en las pruebas realizadas con feromonas para cazar machos del cotonet, que esta plaga que llegó hace alrededor de una década procedente de Sudáfrica "se ha diseminado ya por casi toda la Comunitat", indica Nebot. Aunque en los primeros años se circunscribía a esta subcomarca limítrofe entre Valencia y Castellón, ahora hay pocas zonas donde aún no se encuentre, como el límite norte del territorio autonómico.

Y es que, a corto plazo, el único medio para combatir la plaga, que mancha la fruta y la deja inservible para su comercialización, es el tratamiento con fitosanitarios. La Conselleria, tras comprobar el IVIA que el insecto depredador de la plaga en Sudáfrica se adapta al litoral mediterráneo, ultima las investigaciones para su suelta en los huertos valencianos, pero esto no se producirá en ningún caso antes del arranque de la próxima campaña, con lo que los tratamientos fitosanitarios de la próxima primavera son imprescindibles. Además, esta será una alternativa "a medio plazo", apunta Nebot, ya que todavía "hay que evaluar si también preda otros insectos".

Más diferencias con la fruta extranjera... y se quejan 

De esta manera, la prohibición del Metil Clorpirifos, que en la Unión Europea tiene fijado unos límites máximos de residuos de 0,5 y 1 partes por millón para las naranjas y clementinas, mientras en otros países, como Estados Unidos, no tiene fijado ninguno, añade un nuevo requisito a la fruta producida en España, que sigue viendo restringida su lista de productos aprobados, mientras a la que llega de terceros países no se le exigen los mismos requisitos. Esta es, precisamente, una de las principales quejas del sector citrícola europeo y que está tratando de revertir en Bruselas. 

A pesar de ello, un total de 17 países, entre ellos Brasil, Uruguay, Argentina y Estados Unidos han presentado una queja ante la Organización Mundial del Comercio a raíz de la decisión de la Unión Europea de modificar su política de límites máximos de residuos de una amplia gama de pesticidas utilizados principalmente en el cultivo de cítricos y bananas, según ha informado recientemente el portal especializado Freshplaza.

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