el interior de las cosas / OPINIÓN

La piel del cielo

Como en el libro 'La Piel del Cielo', los niños que permanecen en el 'Open Arms' habrán preguntado también a sus madres si el mundo se acaba. Para ellos y sus familias el mundo se ha reducido a un espacio de dolor y sufrimiento que no debería sentir ningún ser humano

13/08/2019 - 

"Lo recuerdo ahora, al cabo del tiempo, pero lo ignoraba entonces, aquella noche en la era, mientras mi padre, tumbado junto a mí, me iba diciendo los nombres de las estrellas a la espera de que alguna perdiera su inmovilidad. Lo hacían de pronto y convertían su breve vuelo en una ilusión lumínica. Y acarreaban la posibilidad de pedir un deseo… y nos poníamos nerviosos cuando la profusión de estrellas hacía imposible pensar uno para cada una". Julio Llamazares remueve la memoria y los corazones en el libro Las lágrimas de San Lorenzo. Porque, a veces, hay un padre que tumba a sus hijos en la era, sobre las balas de paja, y les va contando historias estelares. A veces, hay una madre, que tumba a sus hijos sobre la hierba, observando el cielo del océano de montañas de Els Ports, y les va dibujando la forma de las constelaciones, buscando a Orión, la Osa Mayor y a Casiopea, mientras ellos se revuelven siguiendo la estela de las Perseidas. Realidades y espejismos bajo el inmenso techo luminoso. Un verano más de ilusiones, de sueños que siguen marcando los caminos. Cada verano, un sueño. Fugaz, casi como una estrella. Y cada estrella que pasa es toda una vida.

Estas noches ofrecen los mejores momentos para contemplar el paso de las estrellas fugaces. Las Perseidas tocan emociones y anhelos. Son las historias de amor entre Zeus y la prisionera Dánae, y la de Perseo, el hijo de ambos, con la princesa Andrómeda. Lucha de titanes, héroes y malvados. Perseo fue engendrado tras convertirse su padre, el rey de los dioses, en una lluvia dorada que envolvió a la bella Dánae. Perseo tuvo que luchar también por el amor de la princesa de Etiopía, ofrecida en sacrificio a un terrible animal marino. Exterminados los monstruos y triunfante el amor mitológico, cada verano nos llueve el efímero polvo que dejan los cometas cuando entran en la atmósfera y se volatizan. Las mismas lágrimas de San Lorenzo cuando era quemado en una hoguera y que la tradición cristina convirtió en lluvia de estrellas. Y caen en la noche infinitas metáforas iluminadas, realidades que nos despiertan súbitamente.

La situación de bloqueo al 'Open Arms' es insostenible, por mucho que se viertan opiniones gubernamentales supeditadas al orden internacional. Doce días a la deriva frente a Lampedusa

Las Perseidas, tan excitantes y cargadas de deseos, transmiten la magia del mitológico paso de la lucha del bien y del mal. Como le sucedía a Lorenzo de Tena, el protagonista astrónomo de La Piel del Cielo, la genial novela de la periodista y escritora mexicana Elena Poniatowska. La vida de las estrellas se siente más auténtica que la de varios hombres y mujeres a quienes se escucha con cansancio, exasperación y, desde luego, sin curiosidad. Es mejor soñar, observar y hasta predecir el paso de una estrella fugaz que la conducta burda de ciertos personajes de nuestra actualidad que ensucian política y justicia. ¿De qué pasta están hechos algunos seres que nos rodean? ¿Y el sistema? ¿Cómo deslumbrar a una sociedad narcotizada y esconder lo más oscuro?, se pregunta Lorenzo de Tena. Esta realidad deja la ansiedad de atarnos a un telescopio o a un microscopio para analizar la lejanía y la cercanía, desmenuzar, y, al final, llegar a no entender ciertas cosas.

Y no entendemos ciertas cosas. Este agosto abrasa días, noches, titulares de prensa y la insoportable pasividad de una Europa a la deriva. La situación de bloqueo al Open Arms es insostenible, por mucho que se viertan opiniones gubernamentales supeditadas al orden internacional. La tripulación y los 157 migrantes rescatados que permanecen a bordo del Open Arms llevan doce días en altamar, ahora ubicados, frente a la isla de Lampedusa, a la espera de un puerto seguro donde desembarcar y sin respuestas de ningún gobierno europeo. Junto al Open Arms, el Ocean Viking, dirigido por Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Méditerranée, está sumándose al rescate de personas. El buque ha realizado su tercer rescate en pocos días con más de 250 migrantes a bordo.

La pasividad política de este primer mundo pone de manifiesto una grave insolidaridad, incapacidad,  y la ausencia de políticas migratorias comunes en el marco de una Unión Europea que está perdiendo los valores que impulsaron su constitución

Es inadmisible que no puedan contar con el permiso de atracar ni con el apoyo de los estados europeos que deberían resolverlo por dignidad, ética y humanidad. La pasividad política de este primer mundo que habitamos pone de manifiesto una grave insolidaridad, incapacidad  y la ausencia de políticas migratorias comunes en el marco de una Unión Europea que está perdiendo los valores que impulsaron su constitución. Además, el perverso e inhumano juego que está desplegando la ultraderecha italiana, española, europea, junto al silencio de los gobiernos, incluido el español, está generando un panorama desolador y angustioso. Mientras, la Comisión Europea ya ha pedido a los países que lleguen a un acuerdo para resolver la situación. Mientras, los más de 150 migrantes y la tripulación del Open Arms miraron anoche el cielo en altamar, soportando la tensión generada por el exceso de personas a bordo, por problemas técnicos de la embarcación y por cuestiones sanitarias. Un día más. Sin acuerdos, ni respuestas, sin derechos, ni futuro.

-Mamá, ¿allá atrás se acaba el mundo?

-No, no se acaba.

-Demuéstramelo. 

-Te voy a llevar más lejos de lo que se ve a simple vista…

Lorenzo de Tena preguntaba a su madre y miraba el atardecer esperando la noche estrellada. Algunos de los niños y niñas que permanecen a la deriva en el Open Arms habrán preguntado también a sus madres si el mundo se acaba. Para ellos y sus familias el mundo se ha reducido a un espacio de dolor y sufrimiento que no debería sentir ningún ser humano. Abrigados solamente por la frágil piel del cielo. Esta noche pasarán otras estrellas, caerán otras luces, crecerá la oscuridad y sobrecogerá el silencio en alta mar. La noche escribe historias, relatos de la vida que vivimos como cometas fugaces. Esta noche seguiremos mirando el cielo, el mismo cielo de Lampedusa, contando estrellas, esperando el paso vertiginoso de una de ellas.