La complicada convivencia entre PSPV y Compromís en la era post-Oltra

25/06/2022 - 

VALÈNCIA. La dimisión de Mónica Oltra como vicepresidenta del Consell, además de portavoz del Gobierno y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, ha dejado a su coalición en un estado de shock del que sus integrantes admiten que les va a costar salir. A pesar de que en Compromís se han tratado de rehacer en tiempo récord con el nombramiento de Aitana Mas como su sucesora de todos sus cargos, el sentimiento que impera entre los valencianistas es que se han quedado huérfanos. 

El clima es extraño. Y si bien es cierto que en las últimas horas el cierre de filas de la UTE electoral formada por Més, Iniciativa y VerdsEquo en torno a Oltra se había resquebrajado -esta semana comenzaron a surgir voces que cuestionaban su continuidad en el Ejecutivo-, en el seno de la coalición tras su salida conviven a partes iguales dos sensaciones: tanto la impotencia por el final que ha tenido esta historia, como cierto resentimiento hacia el socio mayoritario del Botànic II, el PSPV. 

La posibilidad de que el president de la Generalitat, Ximo Puig, hubiera acabado destituyéndola de forma "unilateral" como número dos del Ejecutivo si la líder de Compromís no tomaba la iniciativa de apartarse, no cayó nada bien en la coalición, donde todavía se lamen las heridas del adelanto electoral de 2019 decretado por el dirigente socialista para hacer coincidir los comicios autonómicos con las generales de Pedro Sánchez. Aquel fue ya un punto de inflexión entre los socios, pero en el escenario actual la confianza está rota. En el Botànic II se miran y gobiernan de reojo.  

En el PSPV confían en que podrán recorrer el camino hasta mayo de 2023 de forma más pacífica que antes, pues consideran que la exvicepresidenta jugaba un papel en el Gobierno en ocasiones demasiado "extremo". La forma en la que abordaba año tras año la negociación de presupuestos era, para los socialistas, un "desgaste". "Ha tensado la cuerda en demasiadas ocasiones", admiten en privado, por lo que creen que con su salida las situaciones que se vivieron tanto en la negociación de las cuentas de 2020 como de 2021 podrían haber acabado. 

Los presupuestos de 2021, de hecho, no se presentaron en tiempo y forma porque las cuentas de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas tuvieron que rehacerse por completo. Oltra acusó entonces al departamento que dirigía Vicent Soler de haberle hecho el presupuesto, pues en el documento que se iba a registrar en el Parlamento minutos antes de presentarlo no estaban plasmadas las cifras que Igualdad había proyectado y remitido a la Conselleria de Hacienda. Desde el departamento de los socialistas advirtieron que se trataba de un error, pero el jaleo obligó a retrasar un par de días la presentación de las cuentas porque hubieron de modificarse 200 páginas de presupuesto. 

Los presupuestos, siempre foco de tensión

El lío que se vivió el año pasado tampoco fue menor. Puig asumió por primera vez una idea que Compromís y Oltra llevaban reclamando años: que la negociación de los presupuestos fuera política y tuviera lugar por encima de Hacienda, el departamento que normalmente recibe las propuestas de cada Conselleria y departe directamente con ellas. El método radial nunca había convencido a la coalición, que considera que ha de poder opinar del conjunto de las cuentas. Una posición a la que se sumó Unides Podem con su nuevo vicepresidente segundo, Héctor Illueca, a la cabeza. Con esa idea, y en un septiembre que ya arrancó con tensión tras la fallida reunión entre Oltra y el titular de Hacienda, Vicent Soler, se constituyó la comisión.

Los desacuerdos en su seno por un desajuste que la parte socialista del Ejecutivo cifró en mil millones de euros tensó al máximo la cuerda de nuevo y el PSPV incluso amenazó con prorrogar las cuentas. Finalmente, los socios llegaron a un acuerdo, aunque presentaron los presupuestos por primera vez fuera de plazo legal. Las secuelas de aquella contienda se arrastraron durante meses por las tensiones que provocó. Y, especialmente Soler, acabó desencantado.    

Ahora, desde el entorno de actual conseller de Hacienda, Arcadi España, remarcan que éste no va a tener un papel tan secundario y arrinconado como Soler el año pasado. Mientras tanto, en Compromís subrayan que no piensan bajar el tono y resumen en una frase cuál va a ser su dinámica a partir de ahora: "Lealtad no es sumisión". Insisten además en un razonamiento sobre el que han pivotado en toda la legislatura actual, pero también en la anterior: "Puig no gobierna con mayoría absoluta".  

Compromís quiere ser más incómodo, pero no tiene a Oltra

Ahora bien, más allá de las heridas abiertas que ha dejado la caída de Oltra y lo mucho que tardarán en cerrarse, en la coalición valencianista también pesan otros factores que alimentan el distanciamiento con sus socios y hacen que quieran jugar de ahora en adelante un papel más incómodo y vigilante. Entre ellos, mencionan el hecho de que la exigencia de la reforma de la financiación haya pasado a un segundo plano en el tramo final de la legislatura. 

El president de la Generalitat, Ximo Puig, ha rebajado la presencia de esta reivindicación en su agenda y discursos: no hizo mención en el 40º aniversario del Estatut de Autonomía, un mensaje que casi nunca faltaba en cualquier acto relevante de esta índole, especialmente si tiene que ver con el autogobierno y las aspiraciones de la Comunitat Valenciana. 

Tampoco acudió al acto celebrado en Les Corts para pedir una reforma del modelo caducado en 2014 y aunque justificaron que era un acto para diputados, Puig lo es, como el conseller de Economía, Rafa Climent, que no faltó a la cita; y ahora ningún responsable del PSPV han acudido a las jornadas de financiación autonómica en Galicia. En su lugar, han acudido únicamente altos cargos de Compromís en el Consell en representación del Gobierno valenciano. 

   

Junto a la financiación, Compromís no piensa tampoco rebajar el tono con el Puerto de Valencia. Seguirá siendo uno de sus ejes políticos y la coalición no piensa ceder en su ofensiva contra la ampliación norte en la que trabaja la Autoridad Portuaria que no es mal recibida por el PSPV. 

Pese a las intenciones que circulan por parte de la coalición, hay quien realmente vaticina que sin el perfil aguerrido de Oltra todo será más fácil pese al descontento existente entre los socios. El perfil de la nueva vicepresidenta, Aitana Mas, es más sosegado. Además, el peso de Oltra como referente absoluto provocaba que fuera ella en primera persona quien llevara todas las batallas y fuera la interlocutora directa en cualquier asunto. Sin ella enfrente, los socialistas creen que se rebajan los focos de disputa.

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