EL INVERSOR ESTÁ DESNUDO / OPINIÓN

¿La estanflación es real?, ¿cómo nos salvamos?

15/09/2021 - 

VALÈNCIA. Dice el dicho que "en la vida hay tres cosas que no vuelven atrás": la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida. Como inversor es clave tener esta frase en mente, pues los errores a veces tardan años en verse y en ese momento ya es demasiado tarde. 

¿Cómo podemos por tanto actuar en estos momentos para que dentro de unos años miremos atrás y no pensemos que perdimos  la oportunidad de construirnos un futuro mejor con nuestros ahorros? Para hacer esto bien requerimos dos cosas: conocer la situación y obrar en consecuencia.

Conocer la situación: Según muchos analistas, en los próximos meses o años viviremos un período de estanflación, es decir, de mayor inflación que crecimiento. La estanflación -como ya sabemos- es la peor de las situaciones para una economía, pues si se quiere potenciar el crecimiento se deberá hacer una política laxa que meterá mas leña al fuego de la inflación; mientras que si se decide atacar la inflación con una subida de tipos, esto hará que la economía no solo no crezca sino que entre en una fuerte recesión. Un callejón sin salida financiero.

Los que defienden esta situación nos hacen mirar a la década de los 70 para encontrar una situación similar y la verdad es que fueron años muy difíciles. El petróleo multiplicó por cuatro su precio en 1973 con el embargo de la OPEP, disparando la inflación en lo que derivó en menor consumo y mayor desempleo en una espiral difícil de detener. Otros muchos factores jugaron su papel en aquellos años para crear una situación tremendamente complicada para los países, las familias y los inversores.

¿Vamos a vivir una situación parecida, tal y como pronostican muchos analistas? La respuesta es sí y no. Perdonen esta respuesta. A los seres humanos nos gusta que haya respuestas simples para todo. Los buenos y lo malos, lo que está bien y lo que está mal, lo que va a suceder y lo que no. Lamentablemente la cosa no es tan simple. Las situaciones pueden serlo todo al mismo tiempo. Diversas realidades pueden coexistir en un momento dado, tal y cómo demostró el experimento de física cuántica 'El amigo de Wigner'. Los universos coexisten y cada hecho es el resultado de un montón de causas, y la causa de un montón de resultados. Que nuestra mente necesite ordenar no significa que nuestra simplificación de las cosas sea real, algo que ya apunto muy bien el gran filósofo alemán Kant.

Distorsión de los datos

Volviendo a la pregunta: Sí vamos a vivir una situación parecida porque técnicamente veremos el fenómeno de la estanflación. De hecho ya la tenemos aquí. Vivimos un período de inflación mucho más acusado de lo que a muchos nos gustaría reconocer, con grandes alzas en materias primas, alimentos, activos financieros e inmobiliarios y energía. Todo ello en un momento donde el tirón de crecimiento post-pandemia empieza a desaparecer y, por lo tanto, empieza a dejar de distorsionar los datos.

Volviendo otra vez a la pregunta: Y no, no vamos a vivir un período tan duro como en los setenta por varios motivos. Aún tenemos muchos años por delante en los que -de una forma u otra- los gobiernos van a meter mucho cash en la economía. Puede ser que los bancos centrales reduzcan sus compras de bonos, pero en Europa tendremos los fondos Next Generation y en EE UU el plan Biden de infraestructuras. El dinero público está asegurado, lo que sin duda alimentará la inflación pero nos ayudará a no dejar de crecer.


Pero todo esto es anecdótico porque lo que realmente cambia las reglas del juego es la tecnología, que marcará la diferencia. Si algo diferencia los años 70 de la actualidad es la revolución tecnológica en la que estamos inmersos, que permite aumentar la eficiencia en todos los sectores y procesos, creando una fuerza impulsora de crecimiento y, además, deflacionaria que equilibra algunos de los desequilibrios existentes.

En la parte que me toca como presidente de una empresa de inteligencia artificial (Substrate AI), soy testigo de cómo esta tecnología mejora los procesos en todas aquellas industrias en las que se aplica, aumentando la rentabilidad de las operaciones y reduciendo los costes. Esto produce un tremendo aumento de la productividad y de la rentabilidad y nos permite hacer más con menos. Esta es la realidad que yo conozco, pero hoy otras muchas tecnologías realizando este trabajo silencioso de generar crecimiento económico a través de la mejora de la eficiencia; y este punto será, en mi opinión, clave en la corrección de los desequilibrios a los que nos enfrentamos.

Obrar en consecuencia

Lo que no me cabe duda es que debemos aprende a convivir con la inflación, mientras tenemos que aprender a invertir en este entorno. Como inversor hemos de tener claro que hay que huir del cash e invertir nuestro dinero en empresas u otros activos reales... si queremos al menos mantener nuestro poder adquisitivo.

Y si de empresas se trata nada mejor que las tecnológicas, aquellas que pueden producir el cambio que necesitamos en la economía hacia la sostenibilidad y la eficiencia; aquellas capaces de conseguir que nuestra realidad de la próxima década no tenga nada que ver con la de los años 70. Y, no lo olvidemos, las empresas tecnológicas son capaces de crecer por encima del 20% anual en una situación de bajo crecimiento general de la economía, es decir, son capaces de medrar en un entorno estanflacionario. Sin duda, en este segmento es en el que veremos a lo largo de los próximos años mayores rentabilidades sea cual sea el entorno que enfrentemos.

Lorenzo Serratosa es cofundador de la EAF valenciana Kau Markets y presidente de Substrate AI

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