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ENTREVISTA AL CABEZA DE LISTA AUTONÓMICA DE cOMPROMÍS POR cASTELLÓN

Marzà: "Solo nosotros garantizamos que nuestra única opción es un gobierno de progreso"

24/04/2019 - 

CASTELLÓ. El número uno de Compromís a Les Corts por Castellón, Vicent Marzà, hace balance sobre su gestión al frente de la Conselleria de Educación en esta legislatura. Los cambios en la escuela pública, la educación concertada o los barracones son algunas de las materias que ha afrontado el candidato de la coalición, no sin resistencias que en múltiples ocasiones han acabado dirimiéndose en los tribunales. Valora, además, el gobierno con sus socios del PSPV, con los que marca distancias en clave electoral asegurando que solo Compromís garantiza un gobierno de izquierdas.

- ¿Qué ha cambiado en la escuela pública tras cuatro años de Govern del Botànic?
- Hay 1.300 euros más por niño y año, hay 6.000 profesores más, 40.000 niños más con beca de comedor, un banco de libros, mucha mejor atención también a la diversidad y más centros educativos en mejores condiciones. Hemos actuado en dos ámbitos. Por un lado, un plan de choque social para que nadie se quedara sin las mismas oportunidades por no tener suficientes recursos económicos, de ahí el banco de libros, las becas de comedor, la bajada de tasas en las universidades…  Y, por otro lado, recuperar y dignificar la educación pública, y eso pasaba por revertir los recortes. Ya en este último medio año hemos empezado a centrarnos en la innovación y la renovación pedagógica, es decir, aquello que pasa dentro del aula y que sirve para que niños y niñas tengan una escuela del siglo XXI, como planes de coeducación y medidas que sirven para mejorar la atención a la diversidad en los centros educativos.

- ¿Y en la educación concertada?
- Exactamente lo mismo. Lo cierto es que también tienen el banco de libros, también se han reducido las ratios y también hay más profesorado para atender mejor a su alumnado. De hecho, lo que hemos hecho en la concertada ha sido poner orden. Por ejemplo, ahora tienen cerca de 70 unidades más que cuando llegamos al gobierno, mayoritariamente de atención a la diversidad, con profesores de pedagogía terapéutica, de lenguaje... Antes no tenían esos recursos y ahora sí. Los niños que van a escuelas sostenidas por fondos públicos, todos, han de tener las mismas condiciones. Han de tener una atención adecuada a sus necesidades. Además, hemos conseguido que entren todo tipo de niños en todo tipo de escuelas. Lo que que no puede ser es lo que pasaba antes: que sean las escuelas las que elijan qué familias quieren tener y cuáles no. Ese ha sido el gran cambio, quitar los puntos discrecionales que se daban en cada escuela para poder escoger el tipo de familia que quieres en tu centro. Eso se ha acabado y es lo que ha generado polémica, pero se ha encubierto en un debate que no es real, el de la libertad de educación. Cuando es al contrario, ahora es cuando la estamos garantizando porque ahora las personas pueden escoger libremente. Ahora es el conjunto del sistema sostenido con fondos públicos el que tiene las mismas puntuaciones, y la gente entra a todos los centros. Y esa es la realidad del día a día.

- ¿Entonces esa beligerancia surgida en ciertos sectores educativos respecto a la concertada a qué cree que responde?
En un principio había movilización social, pero era interesada y dirigida por parte de un determinado sector muy reducido, que es el que veía la educación como una manera de hacer negocio y no como una manera de prestar un servicio público. Cuando han ido pasando los meses y los padres y madres de la concertada han ido viendo que tienen menos niños por aula, que tienen un banco de libros, que siguen teniendo la misma atención, que nadie les ha prohibido escoger centro... no encontraréis a nadie a quien le hayan prohibido escoger centro. Ahora entran más del 93 por ciento en la primera y segunda opción, por tanto ¿dónde está esa prohibición? No está en ninguna parte. Lo que había detrás de las movilizaciones era un intento de proteger por parte de determinadas patronales, ni siquiera por parte de la mayoría de las familias o de la mayoría de profesores de la concertada, ese pequeño margen que tenían antes de segregar dentro de un sistema sostenido por fondos públicos para poder seguir haciendo negocio. Si se paga con dinero público, ha de ser gratuito y ha de poder entrar todo tipo de familias. Son las familias las que están decidiendo a qué centros quieren ir.

- Desde finales de 2016 se han publicado más de 40 sentencias contra las medidas adoptadas por la Conselleria de Educación, ¿es complicado cambiar las políticas cuando se acaban dirimiendo en los tribunales?
Sí, porque no hay una alternativa política. No se plantea un modelo alternativo al nuestro, sino que se deriva a una cuestión judicial, muchas veces con una respuesta que creemos que no es acorde con los criterios pedagógicos. Y cuando hemos pensado que no eran acordes a la ley, las hemos recurrido al Supremo, que hasta ahora nos ha dado la razón. De hecho, es curioso que se hable de este tema cuando en la actualidad estamos pagando más dinero en sentencias del anterior equipo de gobierno del PP que de las que tenemos nosotros ahora. El 80 por ciento de lo que pagamos en sentencias son por acciones de gobierno del anterior equipo, y en cambio ahora parece que la conflictividad sea mayor cuando la realidad económica no responde a eso. Yo desconozco cuál es el modelo de la oposición, no lo sé porque dicen cosas contradictorias. No se puede decir que se quiere la libertad de las familias para escoger y no dejar que las familias escojan, no se puede decir que quieren que la concertada esté en las mismas condiciones y acumular 10 millones de euros de retrasos con el profesorado que hemos tenido que pagar nosotros. La peor sentencia para nosotros ha sido la de los conciertos de bachillerato porque es una cuestión de modelo y esa sí que la llevamos al Supremo. No puede ser que cuando se acaba el concierto se tenga que renovar sí o sí. Cuando se acaba, se hace un proceso de concertación y se contrata aquello que es necesario.

- ¿Acabar con los barracones era un reto demasiado ambicioso para una sola legislatura?
- Yo lo que dije fue que acabaríamos con los centros íntegramente en barracones, y los centros están acabados o en obras. Por tanto, sí que lo estamos cumpliendo. Lo que es imposible es acabar con todos los centros que tienen algún barracón y ahí hemos puesto hilo a la aguja. Por eso hemos hecho el plan Edificant, con 1.000 millones de euros, para delegar en ayuntamientos, para que no solo construyamos los centros que están íntegramente en barracones, sino que aquellos que tienen alguna aula prefabricada también se puedan reformar. Los barracones harán falta para lo que sirven, que es cuando comienza la obra. Los gobiernos anteriores no planificaban, no construían, no invertían en centros educativos y, por tanto, lo que hacían era poner a los niños en barracones sin saber en qué solares construirían o cuándo comenzarían las obras. Por eso los niños estaban diez años en barracones. Esa es la excepcionalidad total y eso es lo que hemos reducido. Nos encontramos con 8.000 niños que estaban en centros íntegramente en barracones, de los cuales 4.000 ya están en colegios nuevos, y los otros tienen su centro en construcción muy avanzada -de hecho, varios estamos a punto de entregarlos ya y comenzarán el curso sin barracones- o bien la obra está adjudicada. Por tanto, hemos hecho el trabajo de ordenación y hemos puesto los recursos.

- ¿Cómo ha sido gobernar con el PSPV?
- Ha sido una experiencia, un aprendizaje. La gente de Compromís hemos demostrado que somos capaces de cohesionar grupos diversos y hacer más estable un gobierno de izquierdas que un gobierno monocolor de derechas. Ha sido un punto muy positivo que hemos aportado Compromís, no solo aquí sino en el conjunto del Estado. Es la primera experiencia multipartidista de izquierdas que no ha generado grandes conflictos. Y eso es buena muestra de que hemos sabido gestionar la diversidad también en el gobierno. Para mí es muy satisfactorio haber podido demostrar que la izquierda se puede entender en la diversidad y que al mismo tiempo gestionamos mejor la economía, los servicios públicos y el bienestar que la derecha.

- ¿Qué expectativas electorales baraja teniendo en cuenta la coincidencia con las generales el 28-A?
- Nuestra expectativa es ganar.

- ¿Y reventar encuestas, como decían hace unos días Marta Sorlí y Joan Baldoví?
- Y tanto, porque nuestra fuerza es la de la gente. No somos un partido estatal, no aparecemos todos los días en las televisiones a nivel estatal, no tenemos esa presencia pública masiva, pero sí sabemos que hemos gestionado muy bien, que hemos sido coherentes en aquello que dijimos que íbamos a hacer. En 2015 sacamos a la derecha y a unos gobiernos que pensaban en los intereses de unos pocos. Hay el doble de personas con la dependencia garantizada, más de 200.000 que han encontrado trabajo, hemos eliminado el copago farmacéutico, la sanidad es universal, los índices de inversión extranjera son los más altos de los últimos años... hemos demostrado que era posible hacer todo lo que dijimos y hemos puesto freno a la urgencia. Ahora nos tocan cuatro años más para seguir transformando la sociedad e ir a lo importante.

- En un escenario de política de bloques como el actual, ¿quien quiera un gobierno progresista por qué debe votar a Compromís y no al PSPV o a Podemos?
- Porque somos los únicos que hemos garantizado que es nuestra única opción, no tenemos una opción 'a' o 'b', nuestra única opción es un gobierno de progreso en el que esté Compromís y el resto de fuerzas políticas de izquierdas. Hay quien dice 'es mi primera opción, pero podría haber otras'. No. Nosotros tenemos clarísimo que nuestra única opción es un gobierno de izquierdas. Y si nos fijamos, todo aquello que hemos hecho y que ha servido para mejorar la vida de la gente, no se ha hecho en otros territorios donde gobierna el PSOE en solitario, por tanto, está claro que, si uno mira allá donde ha gobernado el PSOE y cómo ha gobernado Compromís en el Govern del Botànic, la diferencia es bien clara. Hemos venido a transformar el sistema y no a maquillarlo. A poner a las personas en el centro y que la gente normal pueda vivir mejor, y eso solo lo puede garantizar Compromís. Y además fuimos valientes al entrar al gobierno. Hay quien no quiso porque gobernar después de 20 años de la derecha con solo facturas en los cajones, una administración postcorrupta y una situación muy difícil de gestionar... aquello verdaderamente de izquierdas y valiente era gobernar, no quedarse fuera.

- Encabeza la lista autonómica, pero seguro que solicitudes no le habrán faltado para presentarse a las municipales en Castelló…
- Alguna que otra, sí (ríe).

- Tiene claro que su papel está a nivel autonómico…
Sí, porque es la mejor manera de trabajar para Castelló. Por el conjunto del país y por Castelló. Pienso que la mejor manera de seguir aportando es teniendo peso a nivel autonómico para que esté mejor la gente de Castelló. Eso es la política, trabajar para que la gente de tu tierra esté mejor y creo que desde allí se pueden hacer muchas cosas. Aquí tenemos un buen equipo y un buenísimo candidato como Ignasi Garcia y creo que funcionará muy bien. Ahora tocaba continuar cuatro años más en Les Corts apretando por Castelló.

- ¿Qué expectativas baraja para las municipales?
- Estamos centrados en las autonómicas. Queda muchísima gente por decidir su voto, hay que ir puerta a puerta explicando cómo hemos gestionado mejor. Decían que si gobernaba Compromís se destruirían puestos de trabajo, la economía no funcionaría, pero tenemos los mejores resultados de gestión económica, de ocupación, de generación de puestos de trabajo, de industria, de acompañmiento a autónomos... hemos aprobado una propuesta que no se ha hecho en ningún otro sitio y es una propuesta de Compromís: complementar los ingresos de los autónomos en la renta valenciana de inclusión. Somos un partido que puede aglutinar a mucha más gente y nos avala la gestión, podemos romper muchos esquemas preestablecidos. Primero hemos de tener un buen resultado ahora, y eso llevará a un buen resultado en las municipales.

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