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el interior de las cosas / OPINIÓN

Mujeres 'prime time'

26/04/2021 - 

Este pasado sábado Castelló fue sede online de una nueva acción de la segunda edición Castelló Violeta, per una ciutat lliure de violències de gènere. Organizada por el Liceu Dones, se celebró un encuentro para debatir sobre el Impacto de género en los medios de comunicación. En el marco de este debate surgieron aspectos tan demoledores como que la presencia de las mujeres en los informativos de las televisiones se produce, con más del 50%, en informaciones relacionadas con violencia y crimen; solo el 30% relacionadas con la política y un 20% relacionadas con la economía. Son datos de la excelente ponencia que realizó la periodista, editora y presentadora de Notícies Migdia de À Punt, y agente de igualdad, Victòria Maso Reig abordando esa realidad incómoda que se mueve sobre cómo nos representan los medios de comunicación. La querida colega puso sobre la mesa la tiranía del plató, la esclavitud de la edad para las mujeres periodistas. Un hombre mayor de 50 ó 60 es alguien interesante, con experiencia y sabiduría. Una mujer de la misma edad es un residuo.

La arruga masculina es bella en este país, porque en otros ha pasado a la historia. En República Dominicana -pleno Caribe-, o en Inglaterra, por poner dos ejemplos, las canas y una experiencia de más de tres décadas son el pasaporte real para la promoción de periodistas en las empresas, seas hombre o mujer. Aquí seguimos empoderando las canas masculinas frente a las canas y profesionalidad femenina.

El paso del tiempo, la edad, es uno de los más tristes obstáculos de las mujeres periodistas. También los cambios en las mujeres que deciden ser madres. A pesar de  los aperturistas permisos de maternidad y paternidad, la situación de las mujeres depende de la empresa en la que trabajan, si es pública, si es privada comprometida, o si es privada sin conciencia, o privada en situación precaria. Así lo explicaba en este foro la colega Rosanna Blasco, subdirectora d'Actualitat Valenciana. En los noventa del pasado siglo yo no pude conciliar la crianza de dos niños pequeños con la dedicación exclusiva del periodismo. Esto sigue pasando en este nuevo siglo, y no solo con la maternidad, hay mujeres sin hijos que cuidan de mayores, hay mayores que cuidan de pequeños. Hay normativas que se cumplen para las bajas de maternidad, pero las reducciones de jornada son otra historia. Somos mujeres encasilladas y con fecha de caducidad.

"El paso del tiempo, la edad, es uno de los más tristes obstáculos de las mujeres periodistas".

La querida colega y amiga Lola Bañón, doctora en Periodismo por la UV, licenciada por la UAB, trabajadora de RTVV y de CVMC, profesora de Periodismo Televisivo en la Universitat de València, habló del poder y autoridad de las mujeres en los medios de comunicación. Esa hoja de ruta que sigue fluyendo sin que exista un relato que nos lleve al final del camino. De hecho, una de las mejores afirmaciones de este encuentro online se basa en que el feminismo ha vivido cambios, lentos, cortos, largos, rápidos… pero aún no se ha producido la transformación necesaria de esta sociedad que conquiste ese mundo igualitario y mejor que persigue el auténtico feminismo. El  pánico patriarcal a los cambios es universal.

En las esferas del poder, de todos los poderes, las mujeres no lo tienen fácil. No hay acceso libre e igualitario para ellas. Son muy pocas las mujeres referentes en la actualidad, en los temas que marcan las agendas políticas e institucionales. Lola Bañón apuntó en este debate, entre otros aspectos, que la pandemia que estamos sufriendo no ha tenido mujeres al frente. Es un ejemplo, uno más, sobre el predominio masculino de la política y la información. Si hablamos de cuestiones médicas, sanitarias y científicas, son ellos quienes han ejercido de portavoces. Si hablamos de emociones, sentimientos, son ellas quienes han sido entrevistadas. Teniendo en cuenta que hay mayoría de mujeres en los ámbitos sanitarios. Es la imagen que esta sociedad transmite y que las empresas de comunicación potencian al máximo por el rédito económico que conlleva.

En el mundo del patriarcado que gobierna este mundo por los siglos de los siglos, nunca nos enseñaron a reconocer la autoridad, prestigio y poder de la mujer. Nos marcaron a hierro para la sumisión, para reconocer, consentir y complacer el poder del hombre. De hecho, aún nos rasgamos las vestiduras ante los avances de las mujeres, infravalorando, y ninguneando sus logros.

El viento sopla en esta mañana de domingo que les escribo, en el final de una semana convulsa, desagradable. El debate que les he contado terminó analizando el famoso programa de Rocío Carrasco Jurado. Todas coincidimos, preocupadas, en que se trata de un ángel caído, -como bien describió Lola Bañón-, además de un mercadeo nauseabundo, de una empresa televisiva sin ética ni escrúpulos, de una mujer, al parecer psicológicamente herida, que no debería exponerse, de su pareja actual y siniestra que permite el espectáculo y la caja registradora, del pudor y dolor hacia una hija joven y una madre vulnerable. Es un espejo más de esas mujeres que convierten en productos de máxima audiencia. Este país asemeja una tierra yerma para la inteligencia y el conocimiento. En todos los aspectos.

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