¿Y TÚ QUÉ MIRAS?  

No pasa nada si tu película favorita no gana el Oscar

8/03/2024 - 

MURCIA. Pues ya tenemos otra competición con la que entretenernos y pasar el rato. Han llegado los Oscar y, con ellos, cientos y cientos de especulaciones, quinielas y análisis sobre por qué esta va a ganar y la otra no, que serán reelaborados convenientemente cuando gane la otra y esta no. No pasa nada, lo importante es el cotilleo. No deja de asombrarme la cantidad de tiempo y energía que se dedica a valorar las causas por las que quienes forman la academia de Hollywood van a votar una cosa u otra y si A es mejor que B. Ya que aún estoy en el primer párrafo, repito el mantra de esta columna, la mejor película no existe, y podemos seguir adelante.

En las diez películas de este año, como en las del año pasado y en las del anterior, hay un poco de todo: cine comercial, cine autoral, cine aún más autoral, películas convencionales, películas arriesgadas, unas que parecen viejas y otras innovadoras, comedia, drama, epopeya, biopic, cine intimista, cine espectáculo, etc. Desde el convencionalismo de Maestro a la provocación de Pobres criaturas, del megaéxito comercial de Barbie al título cuyo hábitat natural es la sala pequeña y el boca oreja como Vidas pasadas, de la naturalidad de Los que se quedan a la solemnidad de Oppenheimer y la trascendencia de Los asesinos de la luna, de las que buscan nuestra incomodidad y malestar desde el drama, como Anatomía de una caída y La zona de interés, a la sátira de American Fiction. Lo que es seguro es que, el tiempo ya lo dirá, unas cuántas pasarán al olvido, ganen o no, y otras quedarán en nuestra memoria, ganen o no. Y, en alguna columna de dentro de 20 años alguien dirá: parece mentira que no le dieran al premio a X y se lo llevara Y, título que ya nadie recuerda. 

Todos los años, especialmente en los últimos, en las listas de nominaciones aparecen títulos que, a priori, no encajan en lo que esperamos de Hollywood, por diversos motivos, como este año La zona de interés, Anatomía de una caída y Vidas pasadas. Lo que pasa es que lo que esperamos de Hollywood es un cliché, como si la Academia, que son muchas personas y muy diversas, no nos sorprendieran casi siempre. Y ese prejuicio hace que, de pronto, algunos de esos títulos sean sospechosos: si la han nominado no será tan radical, ni tan innovadora, ni tan autoral. Eso pasó con Parásitos, la magnífica película de Bong Joon-ho, que no solo fue nominada, sino que ganó cuatro Oscar, entre ellos el de mejor película. De pronto, algunos comenzaron a presumir de piel muy fina y, mira, pues igual no es para tanto su discurso político, ni su planteamiento de la lucha de clases, que, al fin y al cabo, le han dado un montón de premios. 

Por supuesto que eso da mucho qué pensar. ¿Es un triunfo de un discurso no acomodaticio y crítico del poder impresionar tanto que no quede más remedio que reconocerle la excelencia y darle premios o, por el contrario, es un fracaso y demuestra que, a lo mejor, no será tan crítico? Si se convierte en mainstream, ¿deja de significar lo mismo y pierde su valor? ¿le resta eficacia al mensaje? A su favor, el premio y el eco que va a tener supone que llega a muchísima más gente y eso, se mire por donde se mire, es bueno: personas que nunca se lo plantearon van a ver una película coreana que, además, contiene un más que evidente mensaje político profundamente antisistema y turbadora. La que esto suscribe tiene bastante claro que, cuanta más gente vea películas así, mejor para todos, para el cine, para el arte y para la sociedad. Que La zona de interés, tan perturbadora, ese tipo de relato insidioso que se mete en tu cabeza y no te deja, esté entre las nominadas solo puede ser algo bueno, aunque alguien piense que si el centro del imperio, representada aquí por la Academia de Hollywood, la admira, a lo mejor no es para tanto. 


Este dilema no tiene solución. Bienvenidos al capitalismo y sus contradicciones. Bueno, no las suyas, sin aquellas a las que nos obliga. Esa que implica que llamamos a la huelga por los derechos de los trabajadores y a la revuelta por una causa justa a través de móviles y aparatos que funcionan con coltán, un mineral cuya extracción y tratamiento implica la explotación y hasta la muerte de muchas personas. O que al arte anticapitalista de Bansky tenga un inmenso valor de mercado. 

Cuando lanzamos conceptos como Hollywood o La Academia parece que hablamos de algo homogéneo y cerrado, un ente con vida y criterio propio. A lo largo de su historia ya ha demostrado sobradamente que, aunque ha sido y es un arma ideológica de primera para extender el dominio de Estados Unidos, ahí cabían muchas cosas: discursos conservadores y contestatarios, cine acomodaticio y cine incómodo. Porque estamos en el terreno del arte, de la creación cultural, y ahí hay pocas certezas, esa es su esencia. La Academia está hecha de individuos, mejor dicho, de artistas, cada cual en su campo o en varios, capaces de valorar obras que, a lo mejor, nunca harían porque están lejos de su forma de ver el mundo o de su estética, como La zona de interés o Pobres criaturas. Y mucho más desde que se abrió a nominar películas de otras procedencias, como Japón, Corea o Alemania. Y sí, hay campañas en las que se invierte muchísimo dinero para que gane un título, hay grupos de presión e intereses comerciales, hay pereza de algunos académicos que no verán nada o solo dos o tres títulos y, aun así, votarán. Todo eso existe, pero, por encima de ello, está la diversidad y grandeza del cine, capaz de (re)crear mundos muy diferentes, de contar sueños y pesadillas, de incomodar y alegrar, de provocar miedo y satisfacción. 

Puede que este año gane una película mediocre como Maestro (aunque no lo creo). Será, seguramente, Oppenheimer que, quizá, no es la que más le guste a usted. Si le gusta lo diferente, las obras que no pasan desapercibidas, querrá que ganen Pobres criaturas o La zona de interés. Si valora el reconocimiento al talento continuado, a la solidez, el premio debería ser para Los asesinos de la luna. No pasa nada si no ganan. Todas sobrevivirán, y Barbie seguirá siendo un hito y Anatomía de una caída una gran película y Scorsese un inmenso artista que hizo grande al cine. No se preocupe, todas permanecerán y, en unos años, gane la que gane, alguien exclamará: ¿cómo es posible que ganara tal y no cuál? ¡Qué injusticia!