CHIPS EN EL BELVEDERE / OPINIÓN

Sillones europeos por los que disputar

8/09/2022 - 

La European Battery Alliance (EBA250) tiene más de 750 miembros que cubren toda la cadena de valor del ámbito de las baterías, desde las materias primas hasta su reciclado, pasando por la fabricación de las celdas y su integración en sistemas. Sus cálculos apuntan a un volumen de negocio del sector de 250.000 millones de euros en 2025. Aplica un programa de desarrollo industrial diseñado por el EIT InnoEnergy, cuyo CEO es el español Diego Pavía, al que acompañan la madrileña Elena Bou como directora de innovación y el navarro Mikel Lasa como CEO para España y Portugal.

Los 750 miembros de la EBA250 se diseminan por las seis líneas estratégicas en las que ha dividido su actividad la alianza. Muchos son de otros continentes: la presencia de Estados Unidos es abundante, también de Canadá, y los actores asiáticos provienen fundamentalmente de Japón y Corea del Sur. Ninguno de China, significativo, ni siquiera en el capítulo de materias primas. Salvo que consideremos que, en 2021, el 77% de las baterías de iones de litio (Li-ion) para vehículos eléctricos salieron del mercado chino y ninguno de los diez mayores productores era europeo.

Hay 12 de miembros que aparecen en todas las líneas estratégicas de actividad de la EBA250, bajo la etiqueta de “Instituciones Financieras”. Están, como es natural, el Banco Europeo de Inversión y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, además de los fondos Emerald Technology Ventures y The Pallinghurst Group, o Société Générale y el alemán KFW IPEX-Bank. Y, junto a ellos, en las seis áreas de la EBA250, como Instituciones Financieras insisto, la Generalitat de Catalunya y Sodena, la herramienta de inversión del Gobierno de Navarra.

Saber posicionarse en los grandes foros y consorcios europeos que van a ser determinantes en el despliegue de los fondos europeos para innovación del Programa Horizon Europe 2021-2027 y en los fondos de Recuperación es un arte, y como tal una cuestión estratégica. El valenciano Mariano Alcañiz, director del Instituto de Investigación e Innovación en Bioingeniería (i3B) de la Universidad Politécnica de Valencia, es vicepresidente de la muy interesante asociación EuroXR, posicionada en las tecnologías que deben dar paso al nuevo internet espacial, inmersivo, cuya primera marca es ya el metaverso. Y nos hemos felicitado en muchas ocasiones de contar con Daniel Sáez, del Instituto de Tecnología Informática, en el equipo directivo de la gran federación de nubes europea Gaia-X.

Pero hay que seguir promoviendo la toma de posiciones. El consorcio Water Europe, del que forman parte muchas empresas e instituciones de nuestro país, obviamente también de la Comunitat Valenciana, estructura su actividad en torno a siete Vision Leadership Teams. De entre todas las personas que los integran la representación española se limita a dos directivos del centro tecnológico catalán Eurecat. Cierto, Italia ha sabido colonizar el ente, punto para ellos. Pero el agua… ¡el agua!

España no tiene representantes en el equipo directivo de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), ni en la muy a seguir Asociación del Automóvil 5G (5GAA). Esta semana en IFA Berlín, la feria de electrónica de consumo más importante de Europa, el presidente y CEO de Qualcomm, Cristiano Amon, tras presentar sus acuerdos a largo plazo con Samsung y Meta, incidía en la idea que defendió ante los analistas su homólogo en Ford, Jim Farley.

“La última experiencia móvil de la que voy a hablar es… el coche”, decía Amon. “Los vehículos están siendo completamente redefinidos en este siglo, se están transformando en ordenadores conectados con ruedas. Esto cambia todo, cambia la relación entre los creadores de automóviles y sus clientes. Nuevos modelos de negocio se van a crear. El coche se volverá más inteligente, la conducción estará más asistida. Es uno de los mayores cambios en cualquier industria en estos momentos”.

Una española, Amparo Moraleda, consejera independiente, es uno de los 12 miembros del comité de dirección de Airbus. Ninguna entidad de nuestro país está en la cúpula de la CCUS Projects Network, que apoya los principales proyectos industriales en marcha en toda Europa en el campo de la captura y almacenamiento de carbono (CCS) y la captura y utilización de carbono (CCU). En el caso de la AI, Data and Robotics Association, fundada en mayo de 2021 por cinco organizaciones europeas (BDVA, CLAIRE, ELLIS, EurAI y euRobotics), tan solo un español aparece en su principal órgano de decisión: Jon Agirre, del centro vasco Tecnalia.

Y el caso que más me gusta citar: Hydrogen Europe. Nos encanta proclamar que somos el país que liderará esa tecnología (de momento compramos soluciones a terceros y sólo ahora Repsol ha encargado a 10 empresas que desarrollen un electrolizador español, del que ni siquiera el gigante energético del Ibex tendrá la propiedad intelectual, es lo que hay), pero al comité de dirección de Hydrogen Europe sólo aportamos al director general de Industria y Pymes del Gobierno de Aragón, Javier Navarro, que cubre el sillón reservado a las regiones europeas. Y es el único que no proviene de una empresa.

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