CHIPS EN EL BELVEDERE / OPINIÓN

Vaya momento para un año electoral

2/06/2022 - 

¿Por qué hay municipios de Catalunya ofreciendo exactamente 36 hectáreas de terreno para ubicar una de las futuras fábricas de semiconductores? Esa es el espacio que en la Cámara de Comercio de Barcelona han “pensado que sería necesario”. Vaya momento el actual para estar alerta a cualquier movimiento, para hilar fino con las propuestas, para establecer redes de colaboración confiables, vaya momento, justo ahora, para entrar en año electoral.

En el evento V5G Days celebrado en Valencia se ha podido comprobar que el Perte de la microelectrónica ha desatado una energía que estaba embalsada en España. Obviamente cada una de las partes implicadas, directa o indirectamente, lo ve desde su perspectiva, y defiende su propuesta de valor. Y es interesante que sea así porque la excelencia se consigue orquestando los intereses de muchas partes que no tienen que ser necesariamente coincidentes. La fotónica integrada reclama su protagonismo en el Perte, igual que las fabless y, por supuesto, las foundries, que tienen garantizado aparentemente el 75% del dinero.

Hay que intentar que esta energía desatada a raíz de la aprobación del Perte no descargue de forma desordenada y poco estratégica, porque tendremos pocas oportunidades como esta. Estos próximos tres años serán muy especiales tanto por la cantidad de fondos europeos que llegarán a España como porque hay mucha liquidez acumulada que está esperando a que se despeje la incertidumbre para transformarse en inversión.

Tenemos una enorme cantidad de talento que da la sensación de estar desestructurado, sin visión estratégica. Y esa es la clave: alinear a todos los actores que se sienten protagonistas para que se conecten, para que hablen, para que no vaya cada uno a defender su área de interés, sino que actuemos de forma orquestada como país y como comunidad autónoma. Y esa es una de las competencias que la sociedad atribuye a la política.

Pero ¿dónde estará el orden de prioridades de la política durante los próximos doce meses? Vaya momento. En la Comunitat Valenciana se vive una especie de Guerra Fría enormemente inestable. El Botànic es como esas parejas que todo el mundo sabe que ya no conviven, pero prefieren no separarse y se esfuerzan en transmitir la sensación que todo sigue igual. A nivel estatal sucede lo mismo. El discurso a micrófono cerrado de un secretario autonómico o de un secretario de Estado al referirse al partido de coalición se parece como dos gotas de agua.

Si a esa resistencia a la colaboración, a esa teatralización de la unidad estratégica, se suma todo la intensidad emocional y la propensión a la demagogia y a todas las variantes posibles de la falacia que son consustanciales a una campaña electoral, en este caso además especialmente reñida, cuesta creer que la política pueda responder a la llamada a la orquestación y a la acción estratégica que está formulando el mercado y el mundo de la investigación justo ahora.

En los pasillos de L’Oceanogràfic me quedo charlando con Mario Nemirovsky sobre su experiencia lanzando startups, trabajando pared con pared con los fundadores de Netflix, dando clases con un futuro vicepresidente de Google y formando parte de la élite directiva de compañías como Apple y General Electric. Lo ha fichado el Instituto Ricardo Valle de Innovación para desarrollar su plataforma de colaboración desde Málaga. Nemirovsky se encarga de tender puentes entre el ecosistema español y todo aquel talento con el que valga la pena conectar en el mundo. De hecho, me comenta con una sonrisa que a mediados de mes le coinciden dos eventos: uno en Nueva York y otro en Israel, y a ver qué hace.

Hablamos de la importancia de ser un espacio Welcome para el talento. Cuando daba clases en la Universidad de California Santa Bárbara, me dice, solo dos de sus alumnos eran norteamericanos. Silicon Valley se había empeñado en atraer el talento sin importar cuál fuera su procedencia. Curiosamente, después de decirle “hasta luego” a Nemirovsky, en el V5G Days, Carlos Pardo, CEO de KDPOF, pediría que una línea del Perte de microelectrónica se destinara a ayudar a las empresas a pagar la diferencia salarial para captar a profesionales de otras partes del mundo.

Hace falta mucha visión estratégica y renuncia a los egos y a la parcelación de la vida institucional, lo mío es mío y lo tuyo es tuyo, para adquirir esa condición de territorio Welcome. Bueno, en realidad, primero es conseguir que queramos serlo. Pero si no importamos talento tendremos que subcontratar los sueños de la revolución tecnológica. Vaya momento para un año electoral.

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