día grande de las fiestas en honor al patrón de la ciudad

Vila-real exhibe su devoción a Sant Pasqual

17/05/2022 - 

VILA-REAL. La ciudad ha vivido este martes el día grande de sus fiestas en honor de Sant Pasqual con motivo de celebrarse la festividad de su patrón, cuya devoción popular ha quedado muy patente durante los diferentes actos que han tenido lugar a lo largo de la jornada y que tuvo en la procesión de la tarde su más vivo ejemplo.

La jornada festiva arrancó ya a primera hora con ambiente en las calles por parte de los más madrugadores, como fue la diana protagonizada por el Grup de Dolçainers i Tabaleters de Vila-real que daría paso con posterioridad a la misa pontifical en la propia basílica de Sant Pasqual, homilía que estuvo presidida por el obispo Casimiro López Llorente. La música estuvo a cargo de la Coral Sant Jaume, Veus de Cambra, Orquesta Supramúsica y Unión Musical La Lira, que interpretaron la misa solemne dedicada a Vila-real del maestro Rafael Beltrán, hijo predilecto de la ciudad que no faltó al acto religioso como tampoco faltó el también hijo predilecto de Vila-real, Manuel Colonques Moreno. Junto a ellos estuvieron las principales autoridades locales, además de la reina de las fiestas y las damas de la ciudad.

A la celebración eucarística le siguió posteriormente la inauguración de la exposición San Jaime, patrón de la Congregación, una muestra organizada por la Congregación de Hijas de María Inmaculada y la Concejalía de Tradiciones  y que permanecerá abierta hasta el 22 de mayo en la casa social de la Congregación de Hijas de María Inmaculada.

Y bajo un cielo despejado y calor preveraniego que invitaba a evitar las mangas largas se llevó a cabo la tan esperada mascletà que, como de costumbre y sin pandemia que lo remedie, convierte la plaza de la Panderola en un gran hervidero de personas de todas las edades. La Pirotecnia Martí ha sido la encargada de arrancar los aplausos en una explosión de júbilo que siguió recorriendo las calles y que se prolongó en cada una de las peñas hasta bien entrada la tarde.

Entretanto, una larga enramà de vecinos se apresuraba a colocar sus sillas a lo largo de lo que sería el recorrido de uno de los momentos más esperados de la fiesta: la procesión en honor al santo, que llena las calles de ambiente sereno con el que honrar al venerado franciscano mientras las campanas de la basílica voltean y repican de manos del grupo de Amigos de las Campanas de San Pascual.

Tras el desfile procesional, la fiesta volvió a sazonarse con los mejores sabores de la fiesta con esa alegría desbordada que siempre acompaña al concurso de empedraos, en un acto a cargo de una siempre activa comisión de peñas. Y tras satisfacer los paladares, volvió la música en diferentes escenarios de la fiesta. Tampoco faltó la esperada representación a cargo de Teatro Els XIII en el Auditori de las obras El recelo de la herencia y Una canita al año no hace daño.

Con el día llegando a su fin, con un amplio glosario de actividades a la espalda, el ambiente volvió a citarse con la madrugada y un ecuador festivo que recuerda a todos que aún queda mucha fiesta por delante.

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