CASTELLÓ. La campaña citrícola entra en su tramo final marcada por una desaceleración de la actividad comercial. El ritmo de compras en campo y de recolección se ha ralentizado en las últimas semanas ante una demanda inferior a la esperada para estas fechas, aunque los precios en origen se mantienen estables y, en muchos casos, por encima de los registrados en campañas anteriores.
Así lo constata el último informe semanal de mercado elaborado por la Conselleria de Agricultura, que describe una situación de moderado interés comprador y escaso dinamismo comercial pese a encontrarse el calendario en una fase tradicionalmente activa. Una atonía que se suma a la incertidumbre del sector por el impacto que tendrá el conflicto en Oriente Próximo, con la escalada de precios de fertilizantes, combustible y energía, que, según las previsiones, podría incrementar hasta en un 12% el coste medio de producción por hanegada de cítricos.
En esta coyuntura, la campaña atraviesa ahora un período de actividad ralentizada. Durante la última semana se han realizado operaciones sobre mandarinas híbridas —Nadorcott, Orri y Ortanique—, naranjas del grupo Navel —Lane Late y Powell—, variedades blancas como Valencia Late y Valencia Midknight, además de limón fino. Sin embargo, la actividad se sitúa por debajo de lo habitual.
La campaña de la naranja Salustiana ya se da por finalizada y la de Nadorcott está prácticamente cerrada, mientras comienzan las primeras operaciones en las variedades tardías Valencia Late y Midknight, que deberán sostener el cierre del ejercicio citrícola.
Pese a ello, la Conselleria subraya que continúan ralentizadas tanto las compras como la recolección, principalmente por la falta de demanda en los mercados europeos. El interés comercial se concentra únicamente en partidas que presentan mejores condiciones comerciales y calidad. A esta situación se suman los efectos de los temporales de viento de semanas anteriores, que han incrementado los porcentajes de fruta caída o dañada por rameado, reduciendo el volumen comercializable en algunas parcelas.
Precios firmes pese a la debilidad comercial
La menor actividad no se ha trasladado, al menos por ahora, a las cotizaciones. En general, la horquilla de precios se mantiene estable, con descensos puntuales únicamente en la Navel Powell y en la Ortanique procedente de Alicante, variedad que además ha registrado un volumen de compras especialmente reducido.
En la provincia de Castellón, las referencias actuales reflejan incluso valores superiores a campañas recientes en varias producciones clave. La mandarina Nadorcott se sitúa en torno a 0,87 euros por kilo, ligeramente por encima de los 0,86 euros del pasado año y prácticamente duplicando los 0,45 euros registrados a estas alturas de la campaña 2023-2024.
También la Orri mantiene un comportamiento destacado, con cotizaciones próximas a 1,43 euros por kilo frente a los 1,09 euros del ejercicio anterior y los 0,80 euros de hace dos campañas. La Ortanique alcanza los 0,26 euros, mejorando igualmente los 0,22 euros del año pasado.
En naranja, la Navel Lane Late ronda los 0,32 euros por kilo, ligeramente por encima de la campaña anterior aunque algo por debajo de los 0,34 euros registrados en el ejercicio 2023-2024.
Fuentes del sector citrícola en Castellón coinciden en que la campaña avanza con menos dinamismo del esperado en este momento del calendario. Las variedades propias de esta fase están ya muy adelantadas y apenas queda fruta pendiente de corte más allá de partidas de Lane Late, Navel Powell, algunas valencias y remanentes de mandarinas híbridas como Ortanique o Nadorcott.
Entre las preocupaciones del sector figura el posible aumento de las importaciones de cítricos extracomunitarios, especialmente de naranja procedente de Egipto. Aunque la Comisión Europea aún no ha publicado los datos oficiales del primer trimestre, los productores temen que el incremento de envíos esté presionando los mercados europeos en esta segunda parte de la campaña.
En esta misma línea se pronuncia la empresa castellonense Frutas Sorlí, ubicada en Alcalà de Xivert, en declaraciones recogidas por el medio especializado Fresh Plaza. Según explica Silvana Sorlí, la campaña atraviesa un periodo de calma comercial debido a la elevada presencia de fruta de terceros países en Europa. Desde la empresa reconocen que el volumen de trabajo actual es bajo mientras los costes fijos continúan elevados, aunque confían en una recuperación de la demanda durante marzo.
La situación actual contrasta con el escenario que presentaba la campaña a finales de enero, cuando el sector detectaba una clara remontada tras un inicio complicado marcado por lluvias, problemas fitosanitarios y debilidad de la demanda. Entonces, el ritmo de compras era elevado y las mandarinas híbridas alcanzaban cotizaciones especialmente altas, impulsadas por el interés comercial europeo.
Un mes y medio después, la campaña entra en una fase más pausada, habitual en el tránsito hacia el final del calendario citrícola pero este año acentuada por la presión exterior y la menor rotación comercial.
El sector mantiene ahora la mirada puesta en las próximas semanas. Tradicionalmente, a finales de marzo se reactivan las compras para liquidar las variedades tardías y cerrar la campaña, un movimiento que podría ayudar a absorber la fruta aún pendiente en campo.
Mientras tanto, la estabilidad de los precios se convierte en el principal sostén de una campaña irregular, marcada por altibajos pero que todavía podría equilibrar resultados si la demanda europea repunta en el tramo final.
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