CASTELLÓ. La Conselleria de Agricultura ha publicado el balance de daños ocasionados por la meteorología en los cultivos de la Comunitat durante el primer semestre de 2026, en el que la provincia de Castellón concentra cerca de 10.000 hectáreas de cítricos afectadas; esta cantidad supone el 40% del total de superficie citrícola de toda la Comunitat afectada por fenómenos adversos.
Según los datos del departamento autonómico, los episodios de fuertes vientos registrados durante los meses de enero y febrero ocasionaron la práctica totalidad de incidencias meteorológicas que han dañado los cultivos castellonenses en este año. Del mismo modo, la principal superficie afectada corresponde a cítricos, 9.977 hectáreas, que se suman a 123 hectáreas de aguacate, hasta un total de 10.099 hectáreas en producción dañadas por estos vientos.
El balance de Agricultura también constata que el fenómeno de lluvias y viento de principios de año tuvo un impacto eminentemente citrícola y se concentró en el litoral de la provincia, especialmente en la Plana Baixa. Nules sobresale como el municipio con mayor superficie afectada, con más de 2.100 hectáreas de mandarino alcanzadas por el temporal, seguido por la Vall d'Uixó (1.254 hectáreas de mandarino) y Vinaròs (1.169 hectáreas de naranjo). Aunque la superficie afectada fue muy amplia en numerosos municipios, la estimación oficial de daños sobre la producción se sitúa generalmente entre el 18% y el 24%, lo que indica afecciones importantes pero no una pérdida total de las cosechas.
En el conjunto de la Comunitat Valenciana, durante el primer semestre del año, los fenómenos meteorológicos afectaron a 24.614 hectáreas de cultivos citrícolas. La provincia de Valencia concentró la mayor superficie dañada, con 14.059 hectáreas (57,1% del total), seguida de Castellón, con 9.977 hectáreas (40,5%), mientras que Alicante registró 578 hectáreas afectadas (2,3%). En conjunto, Valencia y Castellón aglutinaron el 97,6% de toda la superficie citrícola afectada. En el caso de la provincia de Valencia, además de los episodios de viento de enero y febrero, los cultivos citrícolas de la Ribera Alta también se vieron dañados por pedrisco durante el mes de mayo.
La incidencia de los temporales de viento de principios de año en los cultivos citrícolas queda patente también en la valoración realizada por Agroseguro a partir de las declaraciones de siniestros recogidas hasta el mes de junio de este año. En el caso de los cítricos de la Comunitat Valenciana, la previsión de indemnizaciones de Agroseguro asciende ya a 9,93 millones de euros en este primer semestre.
Durante este verano, además, los citricultores están haciendo frente a los efectos de las elevadas temperaturas, que han disparado la afección de plagas como la araña roja, además de alterar el desarrollo del fruto y elevar los costes de producción.
La meteorología se ha convertido en uno de los principales hándicaps para la citricultura. De hecho, el informe de Agroseguro advierte de que "el gran número de variedades cultivadas de las distintas especies de cítricos hace que se tenga un amplio calendario de recolección que cubre la mayor parte del año, de forma que la producción citrícola está expuesta prácticamente todo el año a fenómenos climáticos".
Según el balance realizado por la Unió Llauradora i Ramadera, el impacto de la factura climática en la provincia de Castellón superó los 35 millones de euros en 2025, como consecuencia de tormentas con pedrisco y episodios de lluvias intensas registrados a lo largo del año.
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