El calor ya pasa factura al campo de Castellón: dispara la plaga de araña roja en cítricos, merma la producción y eleva costes

AGRO

La Unió y AVA-Asaja advierten de pérdidas en cosechas y cabaña ganadera por las elevadas temperaturas. Los cultivos de clementinas, los más afectados por la expansión de la araña roja

  • Plantación citrícola en Vila-real afectada por la plaga de araña roja.
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CASTELLÓ. El sector primario de la provincia de Castellón no se libra de los efectos de la ola de calor en explotaciones agrícolas y ganaderas. Las altas temperaturas alteran el ritmo de desarrollo de los cultivos y generan situaciones de estrés en los animales que afectan a la producción, además de provocar una mayor incidencia de plagas que, en el caso de los cítricos, resulta especialmente preocupante. 

El temor que los citricultores castellonenses habían manifestado en las últimas semanas por un repunte en la incidencia de las principales plagas que afectan al sector, se ha materializado con la llegada de una nueva ola de calor. 

La situación resulta especialmente preocupante en el caso de las clementinas, donde la araña roja ya había mostrado una elevada incidencia durante esta campaña, pero las sucesivas jornadas de calor extremo han acelerado su expansión. "Estamos teniendo un repunte muy preocupante de la plaga de araña roja en todos los cultivos de clementinas de la provincia. Este año la incidencia ya era importante y ahora se ha agravado con el calor", explica el secretario general de La Unió Llauradora i Ramadera, Carles Peris.

Según la organización agraria, el problema no se limita a la proliferación del ácaro, sino a la falta de herramientas eficaces para combatirlo. En la actualidad, el único tratamiento ovicida autorizado es el Hexitiazox, un producto cuyo uso continuado durante años ha favorecido la aparición de resistencias. El resto de materias activas disponibles actúan únicamente sobre los ejemplares adultos, sin eliminar los huevos, lo que provoca que la plaga vuelva a desarrollarse en poco tiempo. Además, las elevadas temperaturas reducen todavía más la eficacia de los tratamientos fitosanitarios. "Hemos solicitado autorizaciones excepcionales al Ministerio de Agricultura, pero no las concede. En estas circunstancias, la gestión agronómica es un caos", lamenta Peris.

Más allá de las plagas, el calor también está afectando directamente al desarrollo de los cultivos. En los cítricos, las elevadas temperaturas provocan estrés fisiológico en los árboles, favorecen la caída prematura de frutos —la conocida en el campo como esporgà de julio— y dificultan el engorde de las piezas, lo que puede traducirse en una menor producción al final de la campaña.

La problemática se extiende igualmente a las hortalizas. En cultivos como el melón, la judía o el garrofón, las altas temperaturas provocan el aborto de las flores, reduciendo la capacidad de cuajado y, por tanto, la productividad de las explotaciones. Al mismo tiempo, la necesidad de incrementar los riegos para compensar la elevada evapotranspiración dispara el consumo energético y encarece los costes de producción.

En la misma línea se pronuncia AVA-Asaja, que advierte de que el calor extremo está sometiendo a "prácticamente todas las plantaciones" a un fuerte estrés hídrico, alterando su crecimiento y acelerando la maduración de los cultivos que todavía permanecen en el campo. La organización agraria alerta además del incremento de los costes derivados tanto de la lucha contra plagas como del mayor consumo de agua necesario para mantener la actividad productiva.

Los efectos también alcanzan a la ganadería. En las explotaciones extensivas, el estrés térmico reduce la producción de leche y carne, mientras que en las intensivas obliga a reforzar los sistemas de ventilación, sombra y suministro de agua para garantizar el bienestar animal. Todo ello incrementa los gastos de las explotaciones en un contexto de márgenes ya muy ajustados.

Ante este escenario, AVA-Asaja reclama acelerar la modernización de las infraestructuras hidráulicas para garantizar el abastecimiento de agua, impulsar la reutilización de aguas depuradas y favorecer inversiones que permitan adaptar el sector al cambio climático. La asociación considera "imprescindible consensuar un Pacto de Estado del Agua que tenga en cuenta a los técnicos y a los agricultores para poner en marcha estas infraestructuras". Asimismo, la organización ve prioritario que la Unión Europea agilice la autorización de nuevas herramientas biotecnológicas y soluciones fitosanitarias que permitan disponer de variedades más resistentes al estrés hídrico y de mecanismos eficaces para combatir plagas cada vez más favorecidas por el aumento de las temperaturas.

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