CASTELLÓ. Los efectos en el comercio mundial a raíz de la guerra en Irán han añadido un elemento de creciente preocupación para los agricultores valencianos: la posibilidad de una ruptura de stocks en el suministro de fertilizantes, justo en un momento en que los cultivos, especialmente la citricultura, encaran la temporada de mayor necesidad de aporte de nutrientes. A medida que ha avanzado el conflicto en Oriente Medio, también han ido creciendo los temores del sector: el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde, según datos del Ministerio de Agricultura, transitan el el 49% de la urea y el 30% del amoniaco —ingredientes básicos para la fabricación de fertilizantes— ha disparado los precios desde el inicio de la guerra; ahora, la decisión de China y Rusia —dos de los grandes suministradores mundiales de abonos agrícolas, de bloquear sus exportaciones por temor la escasez interna— ha hecho saltar las alarmas de las organizaciones agrarias ante la posibilidad real de desabastecimiento en las próximas semanas.
Desde la Unió, su secretario general, Carles Peris, explica que la situación actual es de "gran incertidumbre", no sólo por la escalada de precios, que el sector ya sufrió en los primeros meses de la guerra en Ucrania, sino por el riesgo creciente de escasez de materias básicas para la fabricación de fertilizantes nitrogenados y fostatados como urea, nitrógeno, potasio o fósforo. El responsable de la Unió explica que muchos agricultores están planteando ya recurrir a la fertilización alternativa a través de materias orgánicas y bacterias, una solución que al menos permitiría salvar la temporada de fertilización, que se concentra en los meses de primavera y verano.
AVA-ASAJA también comparte la preocupación. El responsable técnico de la organización, José Francisco Sales, indica que el momento es "muy preocupante". Por un lado, por la escalada de precios que parece no tocar techo. "Durante la guerra de Ucrania ya sufrimos un aumento de costes de los fertilizantes, que ahora se ha agudizado, con una escalada de entre el 35 y el 45%", asegura.
Fuentes de la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (Anffe) han señalado a Efeagro que la mayoría de las materias primas utilizadas en España no atraviesan el estrecho de Ormuz al proceder principalmente de Egipto y Argelia. No obstante, advierten de que el aumento de los precios del petróleo y del gas natural sí repercute directamente en los costes de producción. Un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que los precios globales de los fertilizantes podrían aumentar entre un 15% y un 20% en la primera mitad de 2026 respecto al año anterior si persiste la crisis.
Sales apunta que, aunque de momento no ha habido problemas de suministro, "se trata de un problema que afecta al comercio mundial y ya hay potencias agrícolas mundiales como Estados Unidos o Brasil que también han mostrado su preocupación por un posible desabastecimiento" por lo que "estamos alerta por si se producen problemas en las próximas semanas". Al mismo tiempo, reclama a la Unión Europea que tome cartas en el asunto. "No tiene sentido que la Comisión Europea esté aplicando un gravamen a la importación de fertilizantes a través del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) cuando después no se establece ningún tipo de impuesto a la importación de productos agrícolas de terceros países para cuyo cultivo se han utilizado estas sustancias", lamenta el responsable técnico de AVA-ASAJA.
Reunión urgente en la UE
Ante esta creciente amenaza de ruptura de stocks, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, solicitó esta semana a la Comisión Europea la elaboración de un plan de acción para garantizar el abastecimiento de fertilizantes, un insumo clave para la rentabilidad de las producciones agrícolas.
Durante el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea celebrado en Bruselas, Planas afirmó que, más allá del encarecimiento puntual de los precios, la Comisión debe adoptar medidas para buscar alternativas y reducir una vulnerabilidad estructural que Europa arrastra desde hace años, ya evidenciada tras el estallido de la guerra en Ucrania. Asimismo, reiteró que la elevada dependencia exterior de fertilizantes constituye uno de los principales puntos débiles para la autonomía alimentaria comunitaria.
Además, Planas recordó que el Gobierno central ha incluido en el paquete de medidas para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra en Irán ayudas directas para la adquisición de fertilizantes por valor de 500 millones de euros. Unas ayudas que pueden aliviar el incremento de costes que sufren los agricultores, pero que no palían el problema de un posible desabastecimiento.
De momento, el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, ha anunciado una reunión "urgente" con el sector el próximo 13 de abril, con el fin de estudiar posibles medidas que puedan paliar la escalada de precios que, según afirmó, ha elevado el coste de los fertilizantes hasta un 60% entre 2020 y 2025. Por ahora, Hansen descartó la posiblidad de eximir a los fertilizantes del CBAM aunque sí barajó como opción la posibilidad de utilizar los ingresos por este mecanismo a ayudar al sector a "estabilizar los precios o limitar los daños".
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