CASTELLÓ. La pesca de Castellón asiste a un lento declive de la actividad, lastrada por un esfuerzo pesquero cada vez más exigente y ahora herida de gravedad como consecuencia de una escalada en el precio del combustible que aboca al sector casi a faenar a pérdidas. Las embarcaciones de arrastre —modalidad mayoritaria en la provincia— asumen facturas de más de 3.000 euros al día por el coste del gasóleo, en el caso de los buques de mayor tamaño, aunque para los más pequeños el gasto diario apenas baja de los 1.000 euros. Una dinámica insostenible que está abocando a una muerte lenta a este sector tradicional, tal y como advierten desde la Federación de Cofradías de Pescadores de Castellón (Fredcopesca).
El detonante de esta nueva situación límite para el sector es la guerra en Oriente Medio y los precios disparados de los combustibles. Un impacto que el Gobierno central intentó amortiguar antes del verano con una ayuda compensatoria para las embarcaciones pero que, en opinión de la federación ha resultado ser "insuficiente". Según explica el secretario de Fredcopesca, Luis García, "se trató de una ayuda en forma de pago único, calculada a partir de una serie de parámetros de cada embarcación y con unos importes que apenas han cubierto el impacto que desde hace meses está teniendo el aumento del coste del gasóleo". En el caso de los buques de Castellón, según García, "la embarcación que más ayuda ha recibido han sido alrededor de 3.000 euros, una cantidad que para un buque de gran tamaño supone el gasto en gasóleo de un solo día de faena".
En este escenario, la escalada de costes está siendo una verdadera agonía para el sector, tal y como reconoce el secretario de Fredcopesca, quien también lamenta que hace unos años el precio del gasóleo en los surtidores de los puertos era siempre algo menor al precio de las gasolineras pero "ahora estamos pagando prácticamente el mismo precio por el combustible, llegando a los 1,7 y 1,8 euros por litro".
García insiste en que "el combustible es un gasto básico; sin gasóleo los barcos no pueden faenar", y advierte de que su coste repercute en el salario que perciben los pescadores: tras cada día de faena, a los ingresos por la subasta de las capturas se descuentan los gastos —siendo el combustible uno de los principales— y el resto es lo que se reparte para pagar a la tripulación, por lo que si los gastos se disparan, la cantidad que cobra el pescador también se reduce. La consecuencia es el abandono de muchos pescadores y la falta de mano de obra, que en la actualidad es foránea en su gran mayoría.

- Un barco en venta en el puerto de Castelló. Foto: ANTONIO PRADAS
Esta falta de relevo generacional, la escasa rentabilidad y las dificultades de una actividad que en los últimos años ha visto reducido drásticamente el cupo anual de días de faena, también ha provocado una merma en la flota pesquera de los cinco puertos de la provincia —Castelló, Burriana, Benicarló, Peñíscola y Vinaròs— que han pasado de contar con 170 embarcaciones en 2020 a cerrar 2025 con 136, lo que supone una pérdida del 20%.
Las vedas obligatorias y el recorte del esfuerzo pesquero son el caballo de batalla de la pesca de arrastre. Este año, la flota del Mediterráneo ha conseguido mantener las mismas ayudas para compensar las paradas obligatorias, con un total de 52 días subvencionables, aunque las cofradías pusieron el acento a principios del verano en el retraso en el cobro de estas compensaciones, sufragadas con fondos del Gobierno y de la Unión Europea, pero que tramita y distribuye la Generalitat.
Pero si hay un tema que preocupa al sector es sin duda la negociación de la cuota pesquera para el próximo año en el marco de reducción del esfuerzo pesquero impuesto por la Unión Europea para favorecer la mejora de la situación de los caladeros en el Mediterráneo. En la última negociación se logró mantener el mismo marco de actividad que en 2025 —130 días más 13 suplementarios— pese a que inicialmente la Comisión Europea planteaba una reducción mucho más severa —apenas 9,7 días, con la posibilidad de recuperar actividad con una serie de medidas de compensación—. De cara al próximo año, el sector teme que la negociación en el seno de la Unión Europea sea mucho más complicada y que finalmente se imponga la tesis de la Comisión de reducir drásticamente la actividad.
De momento, los días establecidos para este año han sido un alivio aunque no han conseguido mejorar la rentabilidad en un contexto de escalada de precios del combustible. De hecho, tal y como reconoce el secretario de Fredcopesca, a estas alturas del año y viendo el incremento del coste del gasóleo, "hay embarcaciones que han decidido guardar los días de faena que les quedan para final de año, de cara a la campaña de Navidad, para ver si al menos pueden conseguir algo más rentabilidad que les permita salvar el año".
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