CASTELLÓ. El sector citrícola valenciano espera con cierta expectación el impacto de la competencia de naranjas egipcias, cuya irrupción en los mercados europeos comienza a principios de año y tiene su punto álgido en los meses de marzo, abril y mayo. Después de que el pasado año, los envíos de fruta egipcia se redujeran de manera considerable, aliviando la presión de campañas anteriores, la previsión de una mayor producción en el país africano y el interés de los exportadores por volver a recuperar cuota de mercado en Europa mantiene en vilo al sector valenciano.
La mirada está puesta en las próximas semanas, cuando se prevé la entrada de los primeros envíos desde Egipto, cuya campaña de naranjas ha comenzado este año más tarde de lo habitual, a mediados de diciembre. La duda es si la fruta egipcia volverá a inundar los lineales como ocurrió en los años 2023 y 2024, cuando entraron en la UE cerca de medio millón de toneladas anuales de naranjas procedentes de este país, o si por el contrario se mantendrá la tónica de 2025, con una reducción del 30% en los envíos.
El escenario de la actual campaña ha variado respecto a la anterior, cuando concurrieron circunstancias que explican la caída en las importaciones desde este país competidor. Una menor producción, la reducción de ayudas a la exportación y, sobre todo, el desvío de una parte significativa de la cosecha hacia la industria de transformación, atraída por los elevados precios, aliviaron la presión de los exportadores egipcios por acaparar el mercado europeo. En esta temporada, se dibuja un cambio de tendencia que podría traducirse en una mayor presencia de naranjas egipcias en Europa, estrechando el margen de oportunidad para los citricultores valencianos.
A esta cautela contribuyen también las señales que llegan desde el propio sector exportador egipcio. Informaciones publicadas por Fresh Plaza apuntan a que el inicio más tardío de la campaña responde a una estrategia para mejorar la calidad de la fruta y sostener los precios, aun a costa de perder la tradicional ventana comercial de Navidad. El retraso ha permitido una mejor maduración y una ligera mejora en la disponibilidad de calibres grandes, aunque siguen predominando los tamaños medios y pequeños. A ello se une una previsión de incremento de la producción, que según fuentes del sector, podría rondar el 10%. Hasta 2025, España lideraba la producción de naranjas en el hemisferio norte pero, debido a la reducción de aforo en un 11,5% hasta los 2,7 millones de toneladas, Egipto ha arrebatado este liderazgo, con una producción de más de tres millones de toneladas.
Pese a estas mejoras, el arranque comercial está siendo más débil de lo esperado para los exportadores egipcios. Según fuentes del sector citadas por Fresh Plaza, la demanda en Europa se mantiene contenida en las primeras semanas de campaña, en un contexto de abundante oferta de otros orígenes y de cautela por parte de los importadores ante una respuesta todavía moderada del consumidor. Esta situación estaría limitando, por ahora, el ritmo de entrada de naranjas egipcias en la UE.
Los exportadores confían, no obstante, en un cambio de escenario a partir de finales de febrero, cuando se reduzca la disponibilidad de fruta española y de otros competidores y se active la demanda estacional en los principales mercados europeos. Además, la diversificación de destinos fuera de la UE —con mayor peso de mercados del Golfo, Europa del Este o algunos países de Asia y Latinoamérica— podría actuar como válvula de escape y moderar la presión sobre el mercado comunitario.
Otro de los factores que sigue de cerca el sector es el destino de la fruta egipcia hacia la industria de transformación. A diferencia de la pasada campaña, no se espera que la industria de procesado absorba volúmenes tan elevados de naranja, tras un mayor equilibrio en el mercado mundial de concentrados y la normalización de la producción en países clave como Brasil. Esta menor capacidad de drenaje por parte de la industria podría dejar más fruta disponible para el mercado en fresco, aumentando el potencial exportador de Egipto y, con ello, la presión competitiva sobre los mercados europeos en el tramo central de la campaña.
A este escenario se suman dos elementos de preocupación recurrente del sector: el riesgo de entrada de plagas y la competencia de precios. La Unió Llauradora ya advirtió el pasado verano de que la entrada de cítricos, especialmente de Egipto, a precios muy por debajo de los costes efectivos de la cadena de valor distorsiona el mercado y presiona a la baja las cotizaciones de la producción europea, por lo que reclama a la Comisión Europea una revisión urgente del sistema de precios de entrada. En cuanto al riesgo de plagas, los productores egipcios se encuentran ahora con mejores condiciones exportadoras. La Comisión Europea ha rebajado recientemente las inspecciones fitosanitarias adicionales a los cítricos egipcios: del 30% al 20% en 2024 y ahora del 20% al 10%, que entrará en vigor en 2026. Todo ello, a pesar de que Egipto, junto a Turquía, encabezó en 2025 las cifras de rechazos de frutas y hortalizas procedentes de terceros países por la presencia de materias activas no autorizadas en la Unión Europea o por superar los límites máximos de residuos (LMR).
Con este telón de fondo, el sector citrícola valenciano afronta las próximas semanas pendiente de si Egipto logra reactivar sus envíos hacia la UE en el tramo central de la campaña o si, por el contrario, se consolida un escenario de competencia más contenida que dé margen al final de la temporada española.
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